F.O.M.O.

El Colectivo Fango ha cavilado y trabajado mucho y ha tenido la suerte de que el CDN le eleve a los altares ciertamente ya desdibujados del Teatro María Guerrero. Están muy inmaduros aún pero tienen basamento sobre el que construir. Estas amalgama de balbuceos es tan rarita como su título, a veces irrita de pretenciosa y onanista, y otras interesa por haber captado algo del magma de aquí y ahora.

F.O.M.O. es el acrónimo de la frase en inglés: fear of missing out. Se define como el miedo a perderse algo o a quedar excluido. Esta novedosa fobia, profundamente ligada al mundo digital y a la hiperconectividad, dicen que afecta a la gran mayoría de la población adulta en los países desarrollados, aunque enterarse, no se hayan aún enterado. Evidencia una crisis de confianza como seres humanos, nos dicen. Es la idea inicial. No es tanto una obra de teatro o pieza cerrada sino un espacio vivo en donde habilitar preguntas, nos dicen: cómo nos relacionamos con nuestra propia imagen en las redes sociales, qué nos pasa al ser generadores de información, qué responsabilidad se deriva del uso de estas nuevas herramientas, cómo construimos nuestra visión del mundo en este momento, cuál es el precio por estar siempre conectados. A partir de estos 'disparadores' (qué gonito), se articulan sucesivos pasajes: una mujer explora su propia imagen con la cámara del móvil y con ello desencadena una frenética necesidad de hacerse selfies en todo el equipo; un hombre no puede dejar de comprobar las actualizaciones de Facebook de todas sus amistades y contactos; una actriz es cruelmente probada por varios directores de casting a través de Skype; un hombre le dedica una saeta a la muerte de Europa y una mujer descubre el amor verdadero en la compra y consumo compulsivos de avena biológica.

Falta precisamente reseñar el a nuestro gusto mejor de todos los sketchs -junto al de la prueba de casting-, el de Ángela Boix atormentada por tener que mantener incesantemente su imagen pública y constatar que no puede hacerlo, que sufre participando en el aquelarre. Aunque falta también el injerto de la receta de ceviche y su desenlace 'sadiquillo'. La pieza alcanza ese abismo de los noventa minutos estirando momentos muertos. Es aún convencional en el montaje, con los actores sentados en primera fila, alternándose en la salida al ruedo, con continuos excesos de mal gusto -uno se mea, el otro se recrea en las cicatrices de sus testículos, las otras nos enseñan su 'eso'- y sobre todo abusa hasta el espasmo del uso de la cámara de los móviles y convierte sus filmaciones proyectadas en la inevitable pantalla, en el elemento dominante, imperante, redundante, incesante, abracadabrante de su propuesta, lo que la anula por saturación y la trivializa por inoperancia. Hemos jurado que la próxima vez que a alguien se le ocurra usar en escena por millonésima vez en las últimas temporadas un artilugio móvil para filmar tonterías y proyectarlas en la maldita pantalla, nos levantamos ipso facto y nos vamos con viento fresco. Estimado colectivo: precisamente tratando de lo que tratáis deberiais quizás tratar de ocultar al culpable como en las pelis de suspense hasta el último momento.
 
El director, Camilo Vásquez, nos dice que ha realizado una reescritura del material original que pueda aportar otros relieves al tiempo que potencie la frescura del hallazgo original. O sea que ha hilado ocurrencias muy dispares de forma muy aleatoria. Pero la fusión debe de tener algún pegamento más poderoso. Dice que 'el objetivo no será más que el de preguntarnos qué es eso de la exclusión y del desarraigo de uno mismo', pero dudamos que tal propósito llegue a los espectadores absurdamente vapuleados con 'provocaciones', salidas de tono y altibajos.

Los Fango -aún sin cuajar como colectivo- dicen haber creado 'una herramienta política que nos libera y nos da fuerza', pero lo más político de la pieza -esa parida sobre Europa tan infantil y tan faltona- es lo peor de la misma junto a la cansina reflexión sobre el conflicto sirio en los telediarios. Sus reflexiones por escrito, los del Fango, son mejores que sus resultados en escena, pero nos han movido a la indulgencia porque reflejan voluntad de avance. Muy floja escenográficamente, anclada todavía en el feísmo estéril. Bastante bien de interpretación, destacando ellas. Pasado de avena el sermón confuso de ecologismo (¿o antiecologismo?) barato. Si desaparecieran todos los móviles de la pieza, a lo mejor se podía dejar la conversación final en vivo y en directo. De lo contrario se empasta con el resto.

Cinco jóvenes actores con algunas tablas probando a ser un equipo e improvisando a partir de unas cuantas ocurrencias. A ver qué más hacen. Por si acaso, no quisimos probar la lubina.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Propuesta: 6
Dirección: 6
Puesta en escena: 6
Interpretación: 7
Producción: 6


CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Teatro María Guerrero / Sala de la Princesa C/ Tamayo y Baus, 4 28004 Madrid
F.O.M.O (Fear of missing out)
De Colectivo Fango Dirección Camilo Vásquez
Del 7 al 25 de marzo de 2018 
 
Reparto (por orden alfabético)
Ángela Boix
Fabia Castro
Trigo Gómez
Rafuska Marks
Manuel Minaya

Equipo artístico y técnico 
Director     Camilo Vásquez 
Coordinación dramatúrgica  Sergio Martínez Vila
Iluminación y creación técnica Juan Miguel Alcarria 
Escenografía    Silvia de Marta y Álvaro Millán
Vestuario    Elisa Vidal Riezu
 
Producción
Colectivo Fango

Encuentro con el equipo artístico de la obra
Jueves 15 y martes 20 de marzo de 2018 al finalizar la representación.