El caballero de Olmedo - Teatro de la Comedia

Pocas veces todos los elementos de un montaje teatral se confabulan para llegar a la excelencia colectiva. Eso es lo que celebramos en esta puesta en escena de la obra de Lope de Vega, versionada y dirigida por Eduardo Vasco al frente de Noviembre Teatro, que la CNTC ha tenido el acierto de hospedar en su templo del Teatro de la Comedia.

Eduardo Vasco fue director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico entre 2004 y 2011, cuando cogió el relevo la actual directora Elena Pimenta, la cual programando a su antecesor da ejemplo de juego limpio en este mundillo de rencillas. Vasco es una autoridad representando a los clásicos y su período en la CNTC supuso un gran salto adelante.

Tiene un historial repleto de aciertos que ahora aumenta con quizás el más redondo de todos ellos. Opina que es una historia muy española: un hombre joven, guapo y capaz, un tipo que se distingue de los demás por su nobleza y valentía es asesinado por envidia, muerto como un perro por la pura desesperación de un incapaz. La envidia, esa lacra tan española, tan atemporal. Alonso es el extranjero, y produce esa inquina que provocan las novedades en los pueblos, en las ciudades. Aparece como el diferente, que ocupa un espacio que el lugareño considera suyo. Es un hombre de honor, pero a los ojos de sus rivales resulta un usurpador: ante el rey se lleva los réditos que la fama produce, conquista a las mujeres y las opiniones de los conciudadanos. Al no poder superarle, el único camino será matarlo. Alonso es un héroe de tragedia que acaba muerto de una manera vil; un héroe español que podría pertenecer a cualquier época.

El equipo artístico a sus órdenes resulta absolutamente impecable, desde el precioso minimalismo escenográfico de Carolina González a la decisiva iluminación de Miguel Ángel Camacho y el fabuloso vestuario de Lorenzo Caprile, sin olvidar la ya tradicional faceta musical del propio Vasco, que crea un espacio sonoro delicioso. Y a la misma altura, el elenco actúa perfecto, con un imponente Daniel Aldabalejo al frente, secundado por Arturo Querejeta con sus gracietas que al púboico encandilan y a nosotros nos gustan menos; perfectas las hermanas Inés y Leonor e impecable Fabia. Fernando Sendino tiene un 'aria' memorable, aunque el personaje daría de sí para más complejidad psicológica. Y una mención aparte merece Antonio de Cos como músico (qué acierto el de esa guitarra eléctrica tan tierna a veces, tan 'heavy' otras), porque como rey resulta algo blandito. Y un reparo serio: al faltar el criado Mendo es Fernando el encargado de empuñar el arcabuz faltal, cosa que no casa con sus dudas anteriores ni con su relación de igual a igual con quien debería ser el asesino en ausencia sde su criado, el bueno de Don Rodrigo.

El caballero de Olmedo es el mejor Lope de Vega; en cuanto a su fondo, el menos superficial, el más profundo; en cuanto a su forma, una trama perfecta (en la que sólo se tambalea un personaje) y una versificación descomunal, apabullante, soberbia... Por cierto, hay que reseñar que no existe asesor de verso en este montaje, y que el verso se dice de la forma más notable que hemos visto en mucho tiempo). Don Alonso, el caballero de Olmedo (villa histórica vallisoletana del siglo XI), llega con su criado Tello a las fiestas de Medina (histórica ciudad castellana que en 1505 tenía 50.000 habitantes y será cuna del movimiento comunero) y conoce a Inés, una joven de cuya belleza y personalidad queda prendado. Para conseguir su amor se sirve de una intermediaria llamada Fabia, que logra entrar a la casa de Inés y hacerle llegar una carta del enamorado caballero. Era el método tradicional entonces, pues el acceso a las jóvenes casaderas estaba totalmente vetado. A estas mujeres se las denominaba alcahuetas y eran despreciadas de manera bien injusta. Esta Fabia es un remedo fiel de aquella Celestina, y los personajes de Fernando de Rojas son incluso citados por sus nombres en un momento de la obra.
 
Don Rodrigo, pretendiente oficial de Inés, comienza a sospechar que el desdén de esta proviene del caballero foráneo y su odio crece con cada encuentro; decide pedirla en matrimonio y su padre Don Pedro se muestra predispuesto. La ida y venida de cartas a través de Fabia tiene su efecto y el enamoramiento se consuma. Inés fingirá que quiere ingresar en un convento para eludir a Rodrigo. Fabia y Tello se convierten en asiduos de la casa como profesores de religiosidad y latín y el amor a distancia consigue mantenerse. Las ferias de Medina llegan a su momento álgido y hasta el Rey acude a presenciarlas. La corrida de toros alanceados resulta decisiva: no solo Alonso se luce delante del monarca, sino que salva la vida de Rodrigo. El torneo termina tarde y cae la noche. Alonso no sin vacilaciones ha decidido regresar a Olmedo para que sus padres no teman que ha podido sufrir un percance en la lidia, y Tello le deja ir solo con la idea de alcanzarlo por el camino. Rodrigo y su/sus cómplices apostados en un paraje solitario asaltan al caballero y su amigo Fernando lo mata de un disparo a traición. Tello, ve huir a los asesinos y lleva a su amo a Medina, a cuyas puertas fallece; pide justicia al rey y este condena a los culpables.

Esa es la trama externa. Por dentro hay un sueño premonitorio, un pulso entre el azar y el destino, la crónica de una tragedia anunciada, y pasajes de belleza sobrenatural a la altura del mejor Shakespeare. Está basada, como otras del mismo autor, en una canción popular: 'Que de noche le mataron/ al Caballero,/ la gala de Medina,/ la flor de Olmedo'. Es una tragicomedia casi griega, con la presencia de un coro, el desenlace fatal del protagonista, la temática del destino como fuerza inexorable que se impone. Pese a ello, los dos primeros actos de la obra contienen muchos elementos en común con otras comedias lopescas de tema romántico. Y en el tercero, sin embargo, la despedida de Inés y las cavilaciones de Alonso por el camino tienen una hondura psicológica y un trasfondo filosófico que convierten el pasaje en antológico.

Se supone que esta obra fue escrita alrededor de 1620 y publicada ya fallecido sun autor. Permaneció prácticamente desconocida para el público hasta que Menéndez Pelayo la edita a finales del XIX. Su regreso a los escenarios de manera permanente se produce en el siglo XX, siendo hoy en día una de las piezas más apreciadas del repertorio barroco español. A Lope se le atribuyen unos tres mil sonetos, siete novelas largas o cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y más de cuatrocientas comedias —el número varía de manera sustancial entre unos y otros expertos— de las que se siguen representando Fuenteovejuna, Las bizarrías de Belisa, Los locos de Valencia, La dama boba, EL acero de Madrid, El perro del hortelano, Peribañez y el comendador de Ocaña, El villano en su rincón, El castigo sin venganza, La discreta enamorada, EL anzuelo de Fenisa, La noche toledana y La viuda valenciana.

'Noviembre Compañía de Teatro' es una de las mejores y más firmes realidades teatrales españolas, con dos décadas a la espalda. En las últimas temporadas han llevado a escena cinco títulos de William Shakespeare: Hamlet, Noche de Reyes, Otelo, El mercader de Venecia y Ricardo III, todavía de gira como La ruta de don Quijote de Azorín. Estrenaron este caballero en otoño pasado en el Teatro Calderón de Valladolid. 

¿Por qué nos cuesta tanto apreciar la excelencia, reconocer los méritos ajenos, imitar al que lo hace bien en vez de murmurar en contra? ¡Cómo sería de distinta esta sociedad nuestra, apenas un giro de tuerca para entrar por la vía del avance real, el avance mental, el avance humano! Al caballero de Olmedo le matan por ser bueno. Hoy no matan: hunden, marginan y denostan. Ha habido y habrá otros caballeros de Olmedo sobre las tablas, de momento nos quedamos con este.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 9
Texto: 10
Dirección: 9
Puesta en escena: 9
Interpretación: 9
Producción: 9
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 7


CNTC
Teatro de la Comedia - Sala Principal
El caballero de Olmedo, de Lope de Vega
Noviembre Compañía de Teatro 
Versión y Dirección Eduardo Vasco
Del 15 al 31 de marzo de 2018

Personajes y actores
Don Alonso  Daniel Albaladejo
Tello  Arturo Querejeta
Don Rodrigo  Fernando Sendino
Don Fernando  Rafael Ortiz
Doña Inés  Isabel Rodes
Doña Leonor  Elena Rayos
Fabia  Charo Amador
Don Pedro  José Vicente Ramos
El rey y Músico  Antonio de Cos
 
Equipo artístico
Ayudante de dirección Daniel Santos 
Música y Espacio Sonoro Eduardo Vasco 
Iluminación Miguel Ángel Camacho
Vestuario Lorenzo Caprile
Escenografía Carolina González

Encuentro con el público: 22 de marzo
Duración del espectáculo:  1 hora y 40 minutos aproximadamente.