La fiesta - Teatros del Canal

Si se puede aplicar con propiedad la palabra ex-cep-cio-nal a un espectáculo, es sin duda a este. Excepcional salto en el tiempo que recorre lo que a la pintura o la música ha costado décadas, para colocar el flamenco en la cima de la posmodernidad más rompedora, para deconstruir implacable una tesis de normas y ritos seculares, y hondando en la antítesis, dejar el horizonte despejado para una síntesis superadora.

El impacto de esta fiesta supera todo lo anterior, -suyo y de otros-, pues desmenuza cante, baile y toque en un calesdocopio que nunca habíamos visto ni oído más que en atisbos, en explosiones aisladas, en luminarias fugaces que anunciaban que algo se preparaba, que el flamenco iba a sufrir el temporal que azota la expresión artística de nuestro tiempo, descomponiendo géneros milenarios, deformando códigos sensoriales y sometiendo a las partes más avanzadas del público cultural a pruebas de fuego.

Bailar de rodillas, cantar frases y palabras amputadas, tocar palos sobre armonías indostánicas, evocar árabe, persa, turco siendo flamenco puro, combinar armonio, tabla, las cuerdas más ortodoxas con las más raras, quejarse y superarse en jondo, en spiritual afdroamericano, en sufi, y con todo ello crear una armonía tan superadora, tan trascendida de lo hasta hoy visto. Aunque es sólo el magma vibrante que rodea al sagrado templo del sonido, al reino celestial donde todo suena y resuena, vibra, retumba, atruena, ensordece, musita, estalla, murmura y canta liberando al sonido de esos ropajes musicales que fueron su maravillosa indumentaria durante siglos para retornar a su estado puro en una percusión casi mágica que no puede llamarse ya zapateado, que son más que palmas, que es el fragor de la existencia, el bigbang que llegó después de que en el principio fuera el Verbo.

Eloísa Cantón, Emilio Caracafé. El Niño de Elche, Bobote, Ramón Martínez, La Uchi, Alejandro Rojas-Marcos y Alia Sellami acompañan al demiurgo en este ceremonia que tiene mucho de mágica, de filosofía perenne, de religiosidad pura. Es -como explican- una j(u)erga que descodifica cuerpos y mentes, pies y gargantas, que comunica una pulsión que sobreviene a estallar en una ceremonia final extraordinaria que es trance y catarsis, que es postrarse y levitar, que nace de las explosiones emocionales del evangelismo contemporáneo, que recuerda tanto al 'Toronto Blesing' y que bebe de la Iglesia de Dios de Filadelfia, pero que es danza sufi y ceremonia chamánica, en la que Israel es Mevlana, es el Hermano Emiliano, y es el brujo Don Juan, en la que parece entrar tres veces en éxtasis, a punto de contagiar a quien conoce a los derviches giróvagos o a los predicadores/showmen del cristianismo carismático.

Galván lo explicaba todo en vísperas del estreno: '... La ausencia de sentido narrativo o argumento, un pretexto para reunir a diferentes artistas y darnos la oportunidad de expresarnos en la más absoluta libertad de movimiento sobre el escenario, que cada uno aporte su forma de expresarse, sin ataduras, aludiendo más bien a ese momento cuando los artistas ya no estamos inmersos en el espectáculo y nos expresamos más libremente, sin la presión del escenario, donde cada uno aporta lo que sabe o lo que quiere; busco sacar a cada artista la fiesta que lleva dentro, sin forzar nada, están sacando cosas de mí que yo ni imaginaba. Precisamente una de las novedades de La Fiesta será la de romper las líneas o ideas que tenemos sobre los diferentes artistas que pisarán el escenario, que podrán intercambiar sus papeles, bailando unas veces, empleando su propio cuerpo como instrumento musical o cantando libremente, sin protagonismos claros, apostando por un reparto muy coral, y global. Aunque si algo está claro en la idea de La Fiesta es que no se trata de fusionar el flamenco con otros bailes o lenguajes de la danza, cada artista ha sido reclamado a este encuentro para aportar su gestualidad, su ritmo y expresividad corporal, el murmullo de su tradición, sin fusiones... Un acto de comunión con el baile como vehículo principal”.

Pedro G. Romero, que acompaña al bailaor en la mayoría de sus espectáculos como director artístico y firma esta última colaboración como aparato dramatúrgico, señala que 'no son nuevas estas operaciones de Israel Galván, más bien una radicalización de algunos de sus hallazgos en el campo del flamenco, como lo que el flamenco es, una danza moderna y contemporánea, evidentemente'.

En Austria la crítica reonoció aspectos irritantes en lo menos parecido a 'una velada folclórica de flamenco en ambiente de sangría turística'. En Avignon, 'quienes acudieron en busca de clichés hispanizantes se dieron de bruces con un espectáculo áspero y torturado' y hubo división de opiniones y abucheos. En Madrid ha introducido nuevos personajes y cambios de vestuario.

No nos vamos a extender más porque todos y cada uno en el elenco, y mucho del entramado y la secuencia del espectáculo, merecerían amplios comentarios. No es para amplios públicos, ni flamencos, ni danzísticos, ni teatrales. Es tremenda fiesta para los sentidos y para el alma. Por la indagación, por el riesgo y por el resultado, matrícula de honor.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 10
Concepto: 9
Coreografía: 8
Dramaturgia: 8
Ejecución: 9
Programa de mano: 6
Documentación a los medios: n/h


Teatros del Canal
La fiesta
Idea, dirección artística, coreografía: Israel Galván
4 y 5 de mayo de 2018

Elenco: Israel Galván, Eloísa Cantón, Emilio Caracafé, Bobote, Ramón Martínez, Niño de Elche, Alejandro Rojas-Marcos, Alia Sellami, Uchi

Aparato: Pedro G. Romero
Diseño de luces: Carlos Marquerie
Codirección musical: Israel Galván y Niño de Elche
Colaboración en la puesta en escena: Patricia Caballero y Carlos Marquerie
Producción: A Negro Producciones
-Coproducción: Festspielhaus St. Pölten (inkl. Artist Residency), Théâtre de la Ville / La Villette — Paris, Festival d’Avignon, Théâtre de Nîmes — scène conventionée pour la danse contemporaine, Sadler’s Wells London, Movimentos Festwochen der Autostadt in Wolfsburg, MA scène nationale — Pays de Montbéliard, Les Théâtres de la Ville de Luxembourg, Théâtre De l’Archipel — scène nationale de Perpignan, L’Onde — Théâtre et Centre d’art de Vélizy-Villacoublay, Teatro Central de Sevilla
-Con la colaboración de: Agencia Andaluza de Instituciones Culturales – Consejería de Cultura - Junta de Andalucía, INAEM - Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Instituto Andaluz del Flamenco, Grec Festival de Barcelona, Aichi Prefectural Arts Theater. Israel Galván es artista asociado a Théâtre de la Ville – Paris

Duración: 1 hora y 30 minutos.