Sempere - Museo Reina Sofía

¿Será subjetivo o esta exposición es una revelación inesperada y una conjunción afortunada de los tantos elementos que tienen que confluir para que una retrospectiva muestre entero y verdadero a un artista, potencie sus valores, explique su esencia y permita comprender su obra? Eusebio Sempere murió en 1985 pero aquí está lo que nos dejó, un hermoso, concienzudo y personal trabajo.

Dentro de su programa de revisión de las figuras más significativas del arte español del siglo XX, el Museo Reina Sofía presenta a Eusebio Sempere (1923-1985), uno de los representantes más destacados de la abstracción geométrica y de las tendencias ópticas y cinéticas en nuestro país, mediante una continua y rigurosa investigación sobre la geometría y el movimiento, y una poética basada en el dominio de la línea, la luz y el color. La exposición recorre toda su vida artística, desde 1949 hasta 1981, con una selección de 164 obras que incluye acuarelas, guaches, relieves luminosos, colages, pinturas, móviles, esculturas y proyectos interdisciplinares, se completa con variados documentos (fotografías, libretas y cuadernos, recortes de prensa, catálogos) y termina con dos documentales.

El recorrido se inicia con un conjunto de acuarelas realizadas entre 1949 y 1951 que muestran sus inicios imitando el cubismo tardío de Braque, y siguiendo a Kandinsky y Klee. Su camino propio parte en torno a 1953 en París abordando la realidad mediante la tridimensionalidad, el juego óptico y el cinetismo, investigando el movimiento y la luz a través de un amplio conjunto de dibujos a guache sobre papel y sus Relieves luminosos móviles, realizados mediante planchas de madera pintada, láminas de plástico, bombillas y pequeños motores eléctricos.

A partir de 1960 tras volver a España, siguió trabajando con gouache, en soportes de mayor tamaño y con una preparación que aportaba textura y rugosidad al fondo, e introdujo leves referencias figurativas, por ejemplo, al paisaje, todo un ejercicio de desarrollo de su técnica compuesta en base a finas líneas de color nunca homogéneo, con una rica y refinada variedad de tonalidades que le permitió realizar obras en las que la vibración de la luz y su efecto espacial y atmosférico es determinante. En 1964, Sempere viajó por EE. UU., y coge un nuevo impulso incorporando el cartón y el hierro para sus colages de complejo entramado de líneas oblicuas o curvas que, a través de la interacción de figura y fondo y del reflejo de la luz, provocan un efecto inestable, móvil e irisado.

Esta interacción de planos sucesivos en profundidad es también la base de la realización de la serie de móviles en varillas de metal cromado o pintado que expuso ese mismo año en Nueva York. Los primeros móviles, de dimensiones modestas, no permitían movimiento real, pues estaban sujetos por su base con unas varillas y el efecto dinámico de la luz solo lo podía provocar el desplazamiento del espectador. Pero después comienza a colgar las pantallas de su parte superior con alambres y el espectador puede y debe intervenir en la obra alterando su configuración gráfica y el efecto de luz. A continuación exploró estructuras a base de tubos de metal cromado que configuraban formas cilíndricas, cúbicas o poliédricas que, o bien las suspendía del techo, o bien las colocaba sobre una base giratoria.
 
Pero ya se van definiendo los elementos esenciales de su gramática pictórica madura, centrada en exclusiva en las formas geométricas. Una utilización meticulosa de líneas finísimas, muy matizadas y ricas de color es lo que define obras que aluden a los ambientes atmosféricos y a los colores de la naturaleza. Nos parece su período de plenitud: móviles metálicos interactivos, de guiño sutil tecnológico que atrae al visitante y le incita a acercarse, a rodearlos, junto a estos paisajes meticulosos de intrigantes retículas de líneas finísimas, matizadas y coloristas, donde desborda un trabajo de precisión miniaturista. Surgen otros conjuntos de pinturas definidas por la variación entre la raya fina y la más gruesa y paralelamente composiciones a base de líneas muy finas en tonos graduados sutilmente, ocres o grises, en los que la temática espacial se desarrolla de forma más intensamente cambiante. Tras ello se llega a su faceta más 'científica', experimentando en la interacción de sus logros pictóricos con los paralelos poéticos, musicales y arquitectónicos, y con la emergente informática que tanto va a cambiar en el mundo y en sus representaciones.

El recorrido finaliza con la proyección de dos videos: uno del programa de televisión 'Trazos', dirigido por Paloma Chamorro, en su primera emisión en color el 10 de noviembre de 1977, donde se muestran los decorados que Sempere y otros artistas invitados realizaron en directo para el plató del programa; y otro del documental 'Formas y colores' (1984), que repasa toda su trayectoria. El catálogo sigue la tónica sencilla y explicativa de la exposición; le faltaría únicamente una referencia a la vida personal del artista que no debiera faltar nunca, pues junto a la obra hay una trayectoria existencial que siempre se entrelaza llena de referencias y significados.
 
Coincidiendo con la muestra del Reina, en la la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se presenta 'Eusebio Sempere y Abel Martín. La música de los números que no existen', un recorrido por su obra gráfica estampada que manifiesta la comunión artística de ambos. Nueve carpetas de serigrafías acompañadas de textos literarios, experimentales, vanguardistas, clásicos o místicos: Las Cuatro Estaciones de 1965, Álbum Nayar (1967), Libro Alarma (1976), Transparencia del Tiempo y La Alhambra (1977), Homenaje a Gabriel Miró (1978), La Luz de los Salmos (1980), Cántico Espiritual (1982), y la póstuma de Las Cuatro Estaciones de 1988 que acabara Abel Martín en solitario.

Eusebio Sempere es otro ejemplo del artista que busca su propio camino por encima de todo, de lo incompletas y hasta fallidas que son las clasificaciones en el magma artístico del siglo XX. Cuando se presenta como en esta afortunada selección la obra entera y verdadera de uno de ellos, resulta un discurrir transparente, una coherencia obvia, ese 'claro como el agua' que no necesita de nada más.

En un día inspirado, el visitante podría llegar acercándose a las retículas de Sempere a la teoría de cuerdas de física teórica que asume que las partículas materiales son en realidad estados vibracionales. Sempere buscaba esa vibración, la conex.elec.univ. de los iniciados.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegues: 9
Comisariado: 8
Catálogo: 8
Folleto de mano: 8
Documentación a los medios: 8


Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini, 3ª Planta.
Eusebio Sempere
8 de mayo de 2018 – 17 de septiembre de 2018
DIRECTOR  DEL PROYECTO: Manuel Borja-Villel
COMISARIADO: Carmen Fernández Aparicio y Belén Díaz de Rábago
COORDINACIÓN: Belén Díaz de Rábago
ITINERARIO: Sede del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en Alcoy (Alicante). Octubre 2018

Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
'EUSEBIO SEMPERE Y ABEL MARTÍN LA MÚSICA DE LOS NÚMEROS QUE NO EXISTEN'
Desde el 5 de abril de 2018
Con la colaboración del CONSORCI DE MUSEUS DE LA COMUNITAT VALENCIANA y el MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE ALICANTE (MACA).
Calle Alcalá nº 13.