Pericles, príncipe de Tiro - Teatro María Guerrero

Imaginemos un hombre que ha naufragado en el océano -siempre convulso- de la vida. Un hombre exhausto, ingresado en un moderno hospital donde recibe las atenciones de una doctora y dos jóvenes celadores que nos comunican el estado del paciente exclusivamente con gestos. Presenciamos también la llegada de la familia del náufrago. Su mujer, su hija, quizás su yerno. Todos silenciosamente sufrientes.

Imaginemos que ese hombre ha perdido la razón, y escenifica sus delirios en medio de esa habitación de hospital exquisitamente reproducida en escena. El hombre se siente (es) ‘Pericles, príncipe de Tiro’, y en su delirante relato representa los momentos claves de la vida azarosa (pérdida de sus seres querido incluida) que le ha convertido casi en un despojo humano. Es decir, reproduce, resumido y oportunamente retocado, el relato del mismo nombre, una de las cuatro fábulas de Shakespeare (junto a ‘Cimbelino’, ‘Cuento de invierno y ‘La tempestad’), aunque la que más dudas plantea sobre la autenticidad de su autoría, hasta el punto de que la pieza representada menciona también a George Wilkins como coautor.
 
Vuelven así los episodios de su vida pasada en violentas sacudidas, anunciadas por un poderoso ruido de oleaje. La persecución de que ha sido objeto por parte de Antíoco, incestuoso y perverso rey, cuyos deseos homicidas le han obligado a abandonar su amada patria; su arribo a Tarso, provisto de las necesarias vituallas para salvar a la población de la hambruna que padece, y cuyos reyes Cleón y Dionisia, le quedarán, aparentemente, agradecidos. Sus intentos de retorno a Tiro, y su arribo accidental a Pentápolis, donde el rey Simónides le ofrecerá la mano de su hija,  la bella princesa Taisa, tras superar a otros aspirantes en una serie de hilarantes pruebas, incluido un desfile y una serie de bailes, en los que, para acentuar un poco más el absurdo, Pericles luce incluso una camisa de fuerzas. De camino a Tiro, con su esposa a punto de dar a luz, una terrible tormenta pone en peligro la nave. Taisa fallece al dar a luz a una niña, llamada Marina, y Pericles se ve obligado a arrojar al mar su cadáver para calmar las iras del mar. Destrozado por la pérdida, temeroso por su hija recién nacida, hace escala en Tarso y abandona a la pequeña en brazos de Dionisia antes de regresar a su tierra. El destino, y la intervención de la diosa Diana permitirán al atormentado Pericles encontrar a su hija Marina, que ha sobrevivido al intento de asesinato ordenado por Dionisia, y a los intentos de prostituirla de una pareja de desaprensivos, y ambos terminarán por reunirse también con Taisa que, en realidad no había muerto y ha vuelto a la vida al ser atendida por un doctor (Cerimón) en Éfeso, donde vive consagrada a la vida religiosa como sacerdotisa de Diana. 
 
Tan enrevesada y absurda historia se desarrolla y se resuelve en esa habitación de hospital en la que todos y cada uno de los personajes cobrarán vida sin cambiar prácticamente de aspecto. Gracias únicamente a los magistrales cambios de luz y sonido. Y, por supuesto, al excelente trabajo de los actores, empezando por el protagonista, Christophe Grégoire, que interpreta además a Cleón y al chulesco gestor del prostíbulo; y siguiendo por su ‘esposa’ Camille Cayol, que es también su ‘partenaire’ en el burdel y la pérfida Dionisia. Resultan convincenten Valentine Catzéflis como Marina, y Cécile Leterme, que además de doctora, se transmuta (sin necesidad de disfraz alguno) en Simónides, Cerimón y la diosa Diana. Excelente trabajo también de Xavier Boiffier, que afronta no menos de cinco papeles secundarios, y el de los dos convincentes celadores del hospital, Martin Nikonoff y Guillaume Pottier, que son además pescadores y caballeros aspirantes a la mano de Taisa,.

La pareja Donnellan-Ormerod convierte esta farsa, más bien plúmbea, en una divertida pieza teatral. La imposible trama -incluida la defensa de su castidad por parte de la princesa Marina- es tratada aquí con un distanciamiento humorístico que provoca en no pocas ocasiones las risas del público.

Con una excelente escenografía, una iluminación exquisita y una música magníficamente elegida –la tenue voz de la radio en las escenas del hospital, el rugir de las olas cuando el náufrago se pone en la piel de Pericles, las baladas francesas cuando los candidatos a la mano de la princesa Taisa bailan y lucen sus habilidades ante ellas-, “Pericles, príncipe de Tiro” conquista a la audiencia. La tarde del estreno sonaron calurosos aplausos para actores, director y escenógrafo, (Donnellan y Ormerod comparecieron en el escenario) y los brillantes actores franceses.

Estamos ante otro éxito de la pareja británica que creó hace 37 años la compañía Cheek by Jowl. Un éxito construido sobre la base de un débil texto, atribuido a Shakespeare, y la brillante interpretación de un gran plantel de actores franceses que declaman el texto con convincente énfasis. Lo que no impide que, a nuestro entender, sea precisamente la versión francesa del clásico lo que resulta, a ratos insufrible, e incomprensible. Claro está que la pieza esta producida no solo pro Cheek by Jowl, sino que es coproducción con el Barbican, Les Gémeaux/ Sceaux/ Scéne Nationale y Théatre du Nord CDN de Lille- Tourcoing- Hauts de France. Pero recitar a Shakespeare (o a George Wilkins) en francés no deja de estar algo fuera de lugar en el escenario del Teatro María Guerrero de Madrid.

Teatro María Guerrero - Ciclo 'Una mirada al mundo'

Pericles, príncipe de Tiro (Una mirada al mundo)
Texto de George Wilkins y William Shakespeare, adaptado a partir de una traducción de François Guizot.
30 mayo a 3 junio 2018

REPARTO (por orden alfabético)
Xavier Boiffier, Valentine Catzéflis, Camille Cayol, Christophe Grégoire, Cécile Leterme, Martin Nikonoff y Guillaume Pottier.

EQUIPO ARTÍSTICO
William Shakespeare y George Wilkins (Texto),
Declan Donnellan (Dirección),
Nick Ormerod (Escenografía),
Pascal Noël (Iluminación),
Angie Burns (Vestuario),
Kenan Trevien (Sonido),
Valérie Bezançon (Entrenamiento vocal),
Marcus Roche (Ayudante de dirección),
Michelangelo Marchese (Director asociado),
André Neri (director técnico),
Pauline Guyonnet (Técnico iluminación),
Kenan Trevien (Técnico de sonido),
Marina Aguilar (Sastrería),
Lucile Quinton (Asistencia director técnico),
Les 2 Bureaux / Prima Donna (Productores),
Sharlit Deyzac (Gerencia en gira). A
Producción: Cheek by Jowl en coproducción con Barbican, Les Gémeaux/Sceaux/Scène Nationale, Théâtre du Nord y CDN Lille-Tourcoing-Hauts de France
Con el apoyo de Jeune Théâtre National.

Horario: de martes a sábado a las 20:30 horas y domingo a las 19:30 horas
Duración: 1 hora y 45 mins. aprox.
Idioma: francés con sobretítulos en castellano.