Bestias de escena - Teatro Valle Inclán

Lo cierto es que en los escenarios actuales la forma se está comiendo al fondo. O quizás simplemente lo sensorial a lo racional. La italiana Emma Dante nos ha traído un espectáculo nunca visto, el de 16 performers rompiendo las barreras de la expresión corporal, de la resistencia física, de la presencia muda, del riesgo, el dolor y el abandono en pos de una actuación más allá del teatro y de la danza, en el terreno del aquelarre ritual, de la invocación catártica, de una mezcla divino-humano-animal que conmociona y no tiene explicación lógica.

El prestigioso Teatro Piccolo de Milán respalda la iconoclastia de la creadora siciliana en una producción que deja boquiabierto y que ella describe como 'una humanidad ausente fuera del camino'. Por algo se apellida Dante. Nos dicen que se trata de un proyecto en el que un grupo de intérpretes se quita sus ropas para dar forma a una serie de juegos que posibilitarán reconocer no sólo la potencialidad del actor en un ámbito sumamente despojado sino además reflexionar sobre la esencia del ser contemporáneo'. Y con ello no nos dicen nada.

Cada vez hay más desnudos integrales en los escenarios, más escenas sexuales, pero nadie había llegado al extremo de tanta gente tanto tiempo realizando en pelota viva tales cabriolas dementes y tales desfiles marciales, sometidos a friegas heladas y petardos mortíferos, moviéndose a velocidades y contorsiones inauditas, bailando, luchando, babeando, escupiendo en una orgía a la que solo falta el sexo en directo (hay masturbación) y la defecación en público.

Su creadora y directora explica: 'Bestias de escena adquirió su verdadero significado cuando abandoné el tema que quería tratar en un primer momento. Quería contar con el trabajo del actor, su necesidad, su abandono total a la perdida de la vergüenza y, finalmente, me encontré frente a una pequeña comunidad de seres primitivos, desconcertada, frágil, un grupo de imbéciles que, como un acto extremo, entrega a los espectadores sus ropas sudorosas, renuncian a todo. De esta renuncia empezamos, se ha creado una atmósfera extraña, que ha producido que el espectáculo se haya generado a partir de ahí. Una comunidad que huye. Como Adán y Eva expulsados del paraíso, los animales terminan en un escenario lleno de trampas y tentaciones, el lugar del pecado, el mundo terrenal'.

'Rápidamente entendí que no estaba interesada en hablarle al público sobre el trabajo del actor. Lo que nos fascina a todos en el teatro está en otra parte, es otra cosa. Es este cortocircuito que sucede en el escenario y que permite a los actores y al público compartir una experiencia común. Entonces pensé en mostrar una comunidad de actores que renuncia a cosas materiales como la ropa, el texto, la historia, la escenografía, incluso los papeles. Están atrapados en un estado casi primitivo, una situación de gran sufrimiento, en la que se sienten incómodos ante el público que los está viendo desnudos, literal y figuradamente. Lo que intento primero y ante todo es encontrar el jugo del teatro. Eso que provoca tanto un forma de embriaguez como de tormento'.

Imbéciles atormentados. Una comunidad de seres primitivos, desconcertada, frágil, a merced de mil humillaciones, un grupo que arroja a los espectadores sus ropas sudorosas, que termina descendiendo en la escala evolutiva  hacia los simios que aún somos, que masca y escupe compulsivamente cacahuetes enteros, que renuncia a todo. Una atmósfera extraña, incómoda, brutal que quiere mostrarnos en nuestra absoluta desnudez mental simbolizándola en la desnudez física de un colectivo desnortado, con una muñeca articulada, un espadachín acelerado, unos varones agresivos, un baloncestista potente, un simio absoluto, una troupe esmerada en cumplir designios superiores, un grupo de jóvenes actores y actrices de aspecto muy normal y prestaciones casi sobrenaturales que no tiene respuesta y mucho menos preguntas. Actúan al límite, se entregan a una ceremonia que puede ser mágica o simplemente diabólica. Hacer lo que hacen desnudos nos parece el mayor desafío en escena para actores y actrices. Eso ya es portentoso; lo demás, lo pone el público, que disimula el impacto con aplausos liberadores pero que alguna inquietud se lleva a casa.

'Bestie di scena' es una brutalidad casi sádica contra un elenco que asume lo terrible de su profesión, ese ser marionetas desnudas en las manos de tanto sádico o simplemente estúpido y arrogante regista. Es una sacudida para el público. El poco pudor que nos va quedando sufre un atentado premeditado y alevoso no por ver gente desnuda, en absoluto, sino por verles hacer las cosas que hacen sin ni siquiera la última defensa, la de la ropa interior. Gente humillada en un reducto sin salida. Emma Dante cita al Luigi Pirandello de 'Los gigantes de la montaña' cuando explica sus razones en italiano y establece con ello esa imprescindible respeto a los clásicos que se necesita para hacer algo realmente turbador hoy día. Ha sumado dos nuevas bestias a las catorce con que estrenó en Milán hace un año. Ha aumentado la duración respecto a la representación en París en febrero pasado. Y roza el no va más en esa carrera desmesurada hacia lo original y lo sensacional en que se han convertido los escenarios.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 9
Texto: n/h
Idea: 7
Dirección: 7
Interpretación: 10
Escenografía: 7
Producción: 7
Programa de mano: 8
Documentación a los medios: 7

 
Teatro Valle-Inclán
CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
CICLO UNA MIRADA AL MUNDO
BESTIAS DE ESCENA
Idea y dirección Emma Dante
Del 13 al 17 de junio de 2018
 
Reparto 
Elena Borgogni
Sandro Maria Campagna
Viola Carinci
Italia Carroccio
Davide Celona
Sabino Civilleri
Roberto Galbo
Carmine Maringola
Ivano Picciallo
Leonarda Saffi
Daniele Savarino
Stephanie Taillandier 
Emilia Verginelli
Marta Zollet
Gabriele Gugliara
Daniela Macaluso
 
Equipo artístico
Elementos de escena: Emma Dante
Iluminación: Cristian Zucaro
Gerente en gira:  Gabriele Gugliara
Asistente de producción: Daniela Gusmano
Coordinación y distribución: Aldo Miguel Grompone, Roma
Fotos: Masiar Pasquali
Producción: Piccolo Teatro di Milano y Teatro d’Europa, Atto Unico / Compagnia Sud Costa Occidentale en coproducción con Teatro Biondo di Palermo y Festival d’Avignon Con la colaboración de Istituto Italiano di Cultura di Madrid.

De martes a sábado, a las 20:30 h. Domingo, a las 19:30 h.
Duración del espectáculo 1 hora y 15 minutos aprox.