Lorenzo Lotto. Retratos - Museo del Prado

Un descubrimiento emocionante ha emergido en el Prado. El de un pintor italiano que a caballo de los siglos XV y XVI retrató con excepcionales dotes de perspicacia y técnica a decenas de coetáneos, gente corriente del entramado social emergente entre la aristocracia y la plebe, lo que sería luego la burguesía. Retratos en los que pudo permitirse un realismo introspectivo imposible con los poderosos. Retratos que hoy emergen con una potencia emotiva especial y trascendente.

El Museo del Prado y la National Gallery de Londres presentan la primera gran exposición monográfica dedicada a los retratos de Lorenzo Lotto, uno de los artistas más fascinantes y singulares del Cinquencento italiano. La intensidad de sus retratos y la variedad y sofisticación de los recursos plásticos e intelectuales que incorporan hicieron de Lotto el primer retratista moderno, opinan los organizadores. La exposición reúne treinta y ocho pinturas, diez dibujos, una estampa, así como una quincena de esculturas y objetos similares a los representados en los retratos, reflejo de la cultura material de su época en las salas A y B del edificio Jerónimos.

Incluye obras procedentes de los lugares donde trabajó este pintor nómada: su Venecia natal, Treviso, Bérgamo, Roma y Las Marcas, realizadas durante cincuenta años. Las primeras traen ecos de Antonello da Messina tamizados por Alvise Viviarini, su maestro, y Giovanni Bellini, a los que se agregaron elementos nórdicos  (principalmente Durero), de Giorgione, Rafael, Leonardo y, en la década de 1540, de Tiziano. Lotto reelaboró estos aportes hasta dotarse de un lenguaje propio en el que miradas, ademanes y objetos se aúnan para trascender la descripción física y el estatus de los retratados y revelar sus sentimientos más profundos. Son imágenes con un formidable potencial narrativo que invitan a imaginar las vidas de los retratados.
 
La primera actividad de Lotto se sitúa en Treviso, al norte de Venecia, hacia 1495. La etapa fue feliz y allí trabó relación con personajes cultos que contribuyeron a elevar su perspectiva. Una situación similar vivió en Recanati, en Las Marcas, y su trabajo hasta entonces le sirvió de trampolín para su gran desafío: Roma, donde llegó probablemente por mediación de Bramante, arquitecto de San Pedro. Allí, en 1509, trabajará en las estancias de la Signatura y de Heliodoro. Nada sobrevive de este trabajo, cubierto por los frescos de Rafael.  
 
Tras el fracaso romano, Lotto volvió a Las Marcas antes de instalarse en Bérgamo en 1513. Fue allí, sobre todo tras 1521, donde alumbró algunos de sus mejores retratos en términos tan originales que no tuvo parangón en el arte italiano de la época. Introdujo novedades relevantes tanto en el retrato único como en el doble, pero también en el criptorretrato y en el retrato incluido en contextos devocionales. Son retratos vivos, que reflejan al mismo tiempo el elevado estatus social de los efigiados y su sofisticación intelectual, con abundantes referencias a la mitología, al arte clásico y a la alta cultura. Lotto respondió a la libertad que le concedieron las élites bergamascas con esquemas representativos inéditos. El más innovador fue sin duda el del retrato matrimonial, que reunía a los cónyuges dentro de un mismo campo visual, acompañados de objetos y elementos susceptibles de una lectura simbólica.  
 
Lotto reapareció en Venecia en el invierno de 1525. El panorama pictórico era más dinámico que nunca, en línea con la renovación de la ciudad preconizada por el dux Andrea Gritti (1523-1538). De estos años datan algunas de sus creaciones más memorables, con figuras deliberadamente enigmáticas en dinámicas composiciones de considerable tamaño. Pero no obtuvo el triunfo deseado. Algo se rompió dentro de él y, en una carta de esta época, confesaba tener «la mente muy alterada por diversas y extrañas perturbaciones». En el umbral de los sesenta años, regresó de nuevo a Venecia, para abandonarla dos años después rumbo a Treviso. Allí, entre 1542  y 1545, pintó algunos de sus retratos más intensos, en los que plasmó, sin idealización, el irreversible y demoledor efecto del dolor y la vejez. La mayor parte de ellos están revestidos de la propia melancolía del pintor. Un velo de tristeza, casi una sombra de muerte, se extiende sobre quienes posaron frente a su caballete. Son retratos cuya sobriedad cromática y compositiva reflejan el impacto de Tiziano. En 1545 Lotto regresó a Venecia por última vez y el 25 de marzo de 1546 redactó un segundo testamento, que incluye la confesión «Solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente».
 
En 1549 Lotto volvió de nuevo a Las Marcas. Era un hombre débil, cansado y desilusionado, tan necesitado de dinero que en Ancona organizó una lotería para vender sus obras con decepcionantes resultados. La última estación vital de Lotto fue el santuario franciscano de Loreto, donde entró en el verano de 1552, se convirtió en oblato en 1554 y fue enterrado a finales de 1556 por su expreso deseo con el hábito dominico.

Todo un personaje -para nosotros tan interesante o más que su obra- del que se insinúan excentricidades y manías a colación de su continuo peregrinar buscando algo, quizás algo más que fama. No gustó en Venecia y el Papa Julio II borró sus aportaciones a la decoración del Vaticano después de haberle encargado el trabajo. Se diría incluso al final de su vida que tendía al protestantismo. Se retiró del mundo y a su muerte sus bienes se reducían a un simple colchón. Aunque el Prado tenía solo dos cuadros suyos, uno de ellos -Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina, óleo sobre lienzo, 71 x 84 cm, 1523 [P000240]- merecidamente famoso, ha apostado fuerte por esta exposición y lo ha hecho acertadamente.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: 9
Folleto de mano: 9
Documentación a los medios: 8

 
Museo del Prado
Lorenzo Lotto. Retratos
Del 19 de junio al 30 de septiembre de 2018
Comisariada por Enrico Maria dal Pozzolo, de la Universidad de Verona, y Miguel Falomir, director del Museo del Prado.    Organizada por Museo del Prado y National Gallery de Londres.                                                            

Patrocinada por BBVA.
                                                    
Actividades complementarias
CLAVES El Museo ofrece charlas didácticas sobre la exposición para facilitar al público la visita autónoma a la misma, proporcionándole las claves esenciales para apreciar y comprender mejor las obras que forman parte de la muestra.
 Julio, agosto y septiembre  Jueves a las 11.00 y 17.00 h 
CONFERENCIAS Con motivo de la exposición el Área de Educaciónincluirá en su ciclo habitual varias conferencias relacionadas con la muestra. 
20 de junio a las 18.30 h La exposición de retratos de Lorenzo Lotto: objetivos, dificultades, preguntas y respuestas Enrico Maria dal Pozollo. Universidad de Verona
27 de junio a las 18.30 h Lorenzo Lotto. Retratista singular Miguel Falomir. Museo Nacional del Prado
Auditorio. Para asistir a las conferencias es necesario adquirir una entrada en las taquillas 1 y 2, desde 30 minutos antes del comienzo de la actividad. 
CONGRESO INTERNACIONAL  Con la participación de expertos de reconocido prestigio, este congreso recorrerá la producción artística de Lorenzo Lotto. 
Auditorio. 24 y 25 de septiembre Necesaria inscripción previa
CONCIERTO Música en torno a Lorenzo Lotto (1480-1557) Con motivo de la exposición dedicada al pintor del Cinquecento italiano Lorenzo Lotto, el Museo celebra este concierto a cargo del grupo musical Singer Pur. El programa incluye obras de compositores de la época del artista y otras de compositores contemporáneos que han puesto música a temas que aparecen en los cuadros de Lotto. Algunas de estas obras contemporáneas han sido compuestas especialmente para Singer Pur. 
21 de junio a las 19.00 h. Auditorio. Precio: 12 euros Venta de entradas on-line del 4 al 18 de junio. Venta de entradas en las taquillas del Museo a partir del 19 de junio. Las entradas con reducción en el precio se podrán adquirir en las taquillas del Museo el mismo día del concierto.