Bebés.

¿Cuál es tu primer recuerdo? La respuesta a esta pregunta va a ser en la mayoría de los casos una situación o una breve imagen de algún suceso o sensación que experimentamos en nuestra infancia temprana, en su mayoría correspondiente a cuando teníamos entre tres y cinco años de edad. Pero por aquél entonces ya hacía varios años que estábamos vivos.


Nuestros cerebros ya procesaban la información proveniente del entorno e incluso éramos capaces de aprender habilidades, informaciones y maneras de actuar. ¿Qué ocurrió antes de ese primer recuerdo?


La explicación a ese vacío de recuerdos tiene un nombre: se llama amnesia infantil y es explicada al detalle en un artículo del portal Psicología y Mente.


La amnesia infantil se define como la incapacidad para recordar los fenómenos y situaciones que ocurrieron en nuestra primera infancia, a un nivel autobiográfico.
Esto es, conservamos por ejemplo las habilidades adquiridas en esta etapa (por ejemplo caminar o hablar), pero no cómo lo hicimos.


Se ha demostrado que los bebés, continúa el texto, tienen capacidad para generar recuerdos, pero los olvidan rápidamente.


No es que los niños de menos de tres años no tengan memoria: son capaces de recordar lo que les sucede. Simplemente estos recuerdos desaparecen con el tiempo. Así, lo que ocurriría sería una auténtica amnesia ya que no es que no existan, sino que se desvanecen con el tiempo.


Los experimentos e investigaciones de Bauer y Larkina en 2013 indican que por lo general la amnesia infantil aparece aproximadamente a partir de los siete años de edad.


Además de ello estas investigaciones han permitido observar que niños más pequeños son capaces de tener más recuerdos pero que sin embargo éstos eran menos nítidos y detallados, mientras que los mayores eran capaces de evocar fenómenos de forma mucho más extensa, exacta y detallada a pesar de que no recordaban sus primeros años.


El porqué de la amnesia infantil es algo que ha intrigado a los investigadores dedicados a este área y ha generado una gran cantidad de investigaciones al respecto.
A pesar de que no existe aún un total consenso sobre las causas exactas por los que no somos capaces de recordar prácticamente nada de nuestros primeros años de vida, existen diversas hipótesis al respecto que detallan en el mencionado artículo.