Disney y el sueño de la imortalidad

Ya desde la antigüedad de la legendaria China, el frío se usaba para preservar alimentos. Este elemento nos acompañó desde entonces como método para retrasar el inexorable paso del tiempo.

Desde mediados del siglo XX y lo que llevamos del XXI, el frío cobra un nuevo protagonismo. Su uso podría hacernos rozar con la punta de los dedos en anhelado sueño de la inmortalidad.

El medio argentino Diario Jornada se hace eco de esta pulsión social en un artículo que encabeza con la mítica historia de que el creador de Disney lleva décadas congelado a la espera de una resucitación.

Aunque si de cuentos chinos se trata, uno de los más legendarios es el que afirma que, pocos minutos antes de morir, Walt Disney fue introducido en una cápsula y congelado a bajas temperaturas para que, cuando la ciencia avanzara, pudiera ser resucitado y curar su cáncer de pulmón.

Pero tomando esta anédota como inicio, Gabriel Stekolschik realiza un interesante repaso sobre el punto al que hemos llegado en el uso del frío para ahondar en la longevidad del ser humano.

Lo que sí es una verdad es que la refrigeración retarda o detiene la actividad de las células, y esto se aprovecha para la conservación de material biológico.

En el artículo señala acertadamente los principales obstáculos que nos separan de la resucitación un la “muerte de la muerte” que algunos preconizan como un hecho.

Paradójicamente, el líquido que nos posibilita la existencia es el mismo que nos impide criopreservarnos para alcanzar la inmortalidad. Porque por debajo de 0°C el agua se congela y forma cristales de hielo –algunos con formas puntiagudas– que pueden romper las células.

Esta es la batalla de muchos investigadores como Gregory Fahy, que contó su trabajo en el I Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación celebrado en Madrid. En este sentido, el frío se suma a la toxicidad de los elementos empleados en la criopreservación para evitar que sea una realidad.

Chana Phaedra de Advanced Neural Biosciences relató en el mencionado congreso organizado por la Fundación Vidaplus los pasos que se están dando para restar fuerza a esta toxicidad, explicaciones que fueron reforzadas por la presencia de Max More, CEO de Alcor.