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Bioetanol Fuell-cell The Motor Lobby

En un momento en el que la sensibilización y concienciación ambiental están tan a la orden del día, resulta imprescindible buscar alternativas para reducir la huella ecológica. Empezando por los gases que se expulsan a diario desde las distintas industrias, y siguiendo por los combustibles de los vehículos que cada mañana colapsan las grandes ciudades; todas estas rutinas tienen un punto en común: el petróleo como principal protagonista.

Ya son de extenso conocimiento los inconvenientes que esta sustancia supone para el medio ambiente: desde la contaminación terrestre y marina –afectando a la flora y fauna– hasta la contaminación atmosférica, debilitando cada vez más la capa de ozono. Si a esto se añade el hecho de que el petróleo es un recurso no renovable y, con lo cual, su agotamiento debido a su sobreexplotación es evidente… puede que sea el momento de replantearse otros métodos energéticos. 

Entre las muchas alternativas al petróleo que surgen, cabe destacar una muy interesante y relativamente nueva: el bioetanol. Se trata de un combustible renovable que disminuye la contaminación ambiental al producir menos gases y al reducir su dependencia de combustibles fósiles. Asimismo, este aceite es fácil de producir (puesto que se obtiene a partir de productos vegetales como el maíz, la patata, la caña de azúcar o el trigo) y facilita la combustión del motor.

La realidad sin embargo es que según la asociación europea de constructores Acea, de los 7,54 millones de turismos y todoterrenos matriculados en la primera mitad de este año en la UE, el 48,5% eran de gasolina (2,7 puntos más); otro 46,3% lo tenían de gasóleo (3,6 puntos menos) y el 5,2% fueron automóviles de propulsión alternativa. Es decir, eléctricos puros, híbridos y coches movidos por GNC o bioetanol E85. El biodiesel es una realidad empapada en gasóleo, ya que la normativa impone que, en el sector del transporte, el gasóleo se mezcle con un porcentaje de sustancias de origen vegetal. 

Así como en atomoción su uso es más limitado, en el hogar este combustible es muy beneficioso, y a pesar de la criminalización que hoy en día las ciudades hacen de los automóviles privados, se debería poner el foco en este sector contaminante, sobre todo por lo que respecta a las chimeneas. Y es que una chimenea de leña o de carbón, con su combustión, produce muchos más gases altamente tóxicos, enormemente peligrosos para la salud humana.

Ante esta realidad, cambiar las chimeneas convencionales de leña o carbón por chimeneas de bioetanol puede ser un paso adelante en pro del medio ambiente. En este sentido, desde Bioambientes se explica que el bioetanol en su combustión produce principalmente vapor de agua y una pequeña cantidad de CO2, equivalente a dos o tres velas de cera encendidas. De esta manera, gracias al uso del bioetanol, las chimeneas pueden expulsar hasta un 40% o un 80% menos de gases invernaderos que otros combustibles.

A parte de reducir humos, las chimeneas de bioetanol no implican grandes obras para su instalación (de hecho ni siquiera requieren de extractor y hasta pueden ser portátiles) y aportan diseño y vanguardia a los interiores. Además, las chimeneas de bioetanol tampoco requieren de limpieza puesto que no producen residuos, a diferencia de las chimeneas de leña o de carbón.

Vistas todas sus ventajas, queda claro que utilizar este combustible supone un punto a favor tanto para el medioambiente como para la comodidad del consumidor. Resta a decisión propia el optar por un hogar o un vehículo eco-friendly.