Motor
Avería del coche con el frío, el hielo y la nieve del invierno. CC

Este viernes, 29 de diciembre de 2017, se reanudó la operación salida por Navidad que se porlongará hasta bien entrada la noche del 1 de enero de 2018.

Son tres días largos, muy especiales, en el que se esperan más de cuatro millones de desplazamientos por las carreteras españolas.

Dicho incremento del tráfico rodado torna en aún más imprescindible comprobar que dispone de elementos potencialmente útiles como las cadenas, así como revisar las piezas clave del vehículo a fin de disipar los riesgos derivados de posibles averías inesperadas.

Pero ¿conoce qué partes del coche se ven más amenazadas por el descenso de las temperaturas?

Autingo, la plataforma online para calcular el precio de las reparaciones y reservar cita en los talleres, ha recopilado los problemas más comunes que suelen aparecer con la llegada del frío y el coste medio que supondría cada intervención:

  1. Fallos en la batería: es una de las averías que más se detectan en esta época del año, ya que es uno de los componentes más vulnerables a las bajas temperaturas. Se debe prestar especial atención a todas aquellas que llevan ya varios años instaladas, pues con el frío tienden a descargarse y pierden capacidad de recuperación, haciendo imposible arrancar el coche. El coste de la sustitución junto con la compra de una nueva se cifra de media en 230 euros.
  2. Problemas en el motor: una recomendación básica para 'mimar' el motor es calentarlo al ralentí. En otra palabras, es aconsejable que cada mañana, al arrancar el coche, se espere unos minutos para que el motor y los fluidos principales del vehículo (aceite, líquido de dirección, frenos…) alcancen un mínimo de temperatura. Si esto no se hace así, no se consigue la lubricación necesaria y se puede llegar a dañar todas las piezas móviles del motor. Depende del alcance de los daños, el coste puede ser desde 1.000 euros hasta los 1.500 euros por gripar el motor o, en el peor de los casos, dejándolo inservible.
  3. Líquido refrigerante en mal estado: es importante comprobar el estado del líquido refrigerante. Aunque una de sus características principales es que es anticongelante hasta determinadas temperaturas, con el uso y el paso del tiempo va perdiendo propiedades. En caso de que éste se haya deteriorado es importante cambiarlo puesto que si no puede no llegar a cumplir con su cometido de refrigerar el motor o en el peor de los casos llegar a congelarse. Un cambio a tiempo de este líquido cuesta unos 70 euros, según el vehículo. Si lo deja pasar y no lo cambia puede ocasionar el sobrecalentamiento del motor y corre el riesgo de sufrir una consecuente rotura de la culata, lo que se traduce en un desembolso aproximado de 3.000 euros.
  4. Otros líquidos deteriorados: el aceite, el líquido de dirección o de frenos son fluidos vitales para el correcto funcionamiento del vehículo. Estos tienen que estar en perfecto estado y el coste de cambiarlos sale de media unos 49 euros.
  5. Mal funcionamiento del sistema de calefacción: es bastante usual que, debido a la inutilización de la calefacción durante el resto del año, esta no funcione correctamente llegado el invierno. Su deterioro puede deberse a que el radiador esté obstruido por culpa de los residuos sólidos que flotan en el circuito del refrigerante. En este caso es necesario hacer limpieza y carga del circuito, una intervención cuyo coste es de unos 150 euros.
  6. Rotura de las gomas del limpiaparabrisas: el uso realizado durante todo el año produce un desgaste en las gomas de los limpiaparabrisas. Además, con las heladas del invierno, estas pueden congelarse, quedándose pegadas al parabrisas y llegando a romperse al tratar de despegarlas o poner el sistema en funcionamiento. Sustituirlas a tiempo tiene un coste de 36 euros. Un mantenimiento incorrecto puede ocasiona que se rompa el limpiaparabrisas, y el precio de sustitución ronda de media los 50 euros. Seis consejos y tres acciones que nunca debe realizar para quitar el hielo del parabrisas.
  7. Otros problemas: al igual que en los casos anteriores, es tanto o más aconsejable revisar el correcto funcionamiento de la luneta trasera térmica para poder ver en todo momento lo que sucede por detrás y que el cristal no se empañe. Asimismo, es esencial comprobar el estado de los neumáticos, el único elemento que pone en contacto directo el vehículo con la superficie y, por ende, el principal responsable de evitar el aquaplaning y conducir sobre nieve u otras superficie deslizantes sin sufrir un accidente. Una conducción de alto riesgo por lo que es aconsejable que siga una serie de recomendaciones sobre, por ejemplo, cómo tomar las curvas o la importancia de la distancia de seguridad, entre otras.