Motor

Aparentemente, una bicicleta contra un superdeportivo italiano de 600 CV tiene poco que hacer en una persecución.

Sin embargo, la lenta conducción urbana puede hacer que, igual que sucede en la conocida fábula, la tortuga gane a la liebre.

Eso fue lo que le ocurrió al conductor del Lamborghini Huracán que aparece en el vídeo que puedes ver más abajo tras haberse saltado un semáforo en rojo en tierras japonesas.

Un policía aprecia la infracción y, sin dudarlo un momento, sale detrás del coche para hacerle pagar por ella.

Una vez que alcanza al Lamborghini, el agente le explica educadamente al conductor del potente deportivo cuál ha sido su infracción y le obliga a detenerse en un lugar más seguro. Es entonces cuando el policía se acerca hasta el vehículo y comienza a redactar la multa correspondiente.

Dado que el respeto y la cortesía son dos aspectos muy importantes en la cultura japonesa, el agente incluso se llega a arrodillar junto al Lamborghini para poder conversar con su conductor con una tranquila actitud en todo momento.

Fuente original: La Vanguardia/Leer más