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Los superdeportivos y los SUV han logrado mantener una presencia significativa en los diferentes stand, y la mayoría de las compañías comulgan con la idea de que el futuro estará marcado por la conducción autónoma. No obstante, los fabricantes parecen no adoptar un rumbo al unísono en el apartado de la motorización.

En este sentido, destaca especialmente las predicciones enfrentadas de Volkswagen y Toyota, primer y tercer fabricante mundial, respectivamente, según recoge David Galán en Ecomotor.

Comenzando por el grupo germano, su presidente, Matthias Mueller, aseguró en una entrevista concedida a Bloomberg creer en la "resurrección del gasóleo" una vez que los consumidores "se den cuenta de que las empresas que usan el diésel son ecológicas", en un claro intento de desmarcar en términos generales esta tecnología del escándalo del 'dieselgate'.

Una postura reafirmada posteriormente por Luca de Meo, presidente de Seat -filial del constructor alemán-, quien proclamó que los motores de combustión, tanto de gasolina como de diésel, tienen futuro, pese a la apuesta generalizada de la industria de la automoción por la electrificación de los vehículos.

Si bien, paradójicamente, el grupo alemán presentó a través de varias de sus marcas diferentes concept eléctricos con los que reforzará su compromiso con los cero emisiones a partir de la próxima década. El Volkswagen I.D. Vizzion, el Skoda Vision X o incluso el Cupra e-Racer, el primer eléctrico de la nueva marca amparada por Seat, son algunos de los ejemplos más significativos. Todo ello, impulsado por una inversión de 20.000 millones de euros, que se elevan hasta los 34.000 si se tiene en cuenta las inversiones destinadas a la electromovilidad para las ciudades.

VÍDEO DESTACADO: Coche eléctrico: Tesla Roadster