Motor
Reparación de coche Pixabay

El parque automovilístico español envejece cada vez más. Aunque el mercado de vehículos nuevos empieza a respirar después de años de crisis, los consumidores no parecen del todo animados y se lo piensan muy en serio antes de cambiar de coche. Según fuentes de la Dirección General de Tráfico, el 60 % de los coches que circulan por España se matriculó hace más de 10 años, y la cifra podría llegar al 65 % en 2020. En números redondos, podemos decir que más de 7 millones de coches viejos transitan habitualmente por las carreteras españolas.

A mayor antigüedad, mayor probabilidad de avería. El tiempo no perdona y, al igual que ocurre con la salud de las personas, los coches también pierden facultades. Por eso es importante prestar atención al mantenimiento. Aunque el deterioro de los vehículos es inevitable, unos cuidados correctos podrán asegurar un buen funcionamiento del motor durante más tiempo.

Averías más frecuentes
¿Qué averías suelen presentar los coches de más de 10 años? Las principales fuentes de problemas son la correa de distribución, la caja de cambios, el embrague y el sistema de frenos.

  • Correa de distribución
    Con el paso de los años, la correa de distribución sufre un desgaste que puede derivar en rotura. La reparación es bastante costosa, por eso es importante prevenir y prestar atención a cualquier signo de anomalía. Por lo general, los problemas suelen manifestarse en forma de ruidos en la transmisión, vibraciones con el coche detenido o dificultades al arrancar.
    Otros síntomas de deterioro pueden ser la presencia de grietas o un brillo anormal en determinadas zonas. Cuando se detectan estos problemas, es recomendable substituir la correa sin demora. Si la correa se rompe durante la circulación, el motor puede resultar dañado y la reparación será mucho más cara.
  • Caja de cambios
    La acumulación de kilómetros y un mantenimiento incorrecto del vehículo pueden provocar averías en el mecanismo del cambio de marchas. La reparación de la caja de cambios es cara, porque implica varias horas de trabajo. Por eso es importante prestar atención a síntomas como ruido al accionar la palanca o dificultad al introducir las marchas.
  • Embrague
    El embrague es una pieza que se desgasta con facilidad, sobre todo si conducimos en ciudad. El constante juego de pedales acaba deteriorando el mecanismo y propicia el característico efecto de patinado. Los vicios en la conducción también pueden generar problemas: llevar siempre el pie apoyado sobre el embrague, mantenerlo apretado en los semáforos o no empujarlo hasta el fondo en los cambios de marcha son malas costumbres que debemos evitar.
  • Frenos
    Pastillas, discos, líquidos... son elementos que requieren una atención especial. Unos frenos en condiciones, junto con unos neumáticos y amortiguadores en buen estado, son la mejor garantía de seguridad.

Eficiencia energética
El tubo de escape es otro elemento que sufre especialmente con el paso de los años. Los tubos pueden presentar fisuras y provocar una emisión excesiva de gases contaminantes. Las emisiones de CO2, junto con la seguridad, son los dos argumentos principales de las autoridades de tráfico para impulsar la renovación del parque automovilístico. Los coches viejos consumen más combustible que los nuevos, desprenden un mayor volumen de gases y, en definitiva, son menos eficientes desde el punto de vista energético.