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El mini radar de la DGT. RSS

Un radar de control de velocidad o pistola de velocidad es una pequeña unidad de radar Doppler usada para detectar la velocidad de objetos, especialmente camiones y automóviles con el propósito de regular el tránsito, como también para velocidades de pelotas en fútbol, tenis, béisbol, corredores y otros objetos móviles en deportes, según WP. Este radar no proporciona información sobre la posición del objeto. Emplea el principio del efecto Doppler aplicado a haces de radar para medir la velocidad de objetos a los que se apunta. Estas pistolas radar pueden ser manuales o montadas en un vehículo.

La mayoría de las pistolas radar operan en las bandas X, K, Ka, banda IR (infrarroja), y (en Europa) Ku. Otra tecnología alternativa, LIDAR, usa luz pulsada.

La pistola radar fue inventada por Bryce K. Brown, de Decatur Electronics, en marzo de 1954, y se usó primero en Chicago, Illinois, por Patrolman Leonard Baldy en abril de 1954.

En el mercado se venden detectores de radar permitiendo detectar muchos de los sistemas radar y de láser de tránsito. En contraprestación, con el espíritu de la guerra electrónica, algunos radares policiales se equipan con detectores de detectores radares.

La mayoría de los casos, por no decir en todos, se trata de leyendas urbanas que nada tienen que ver con la realidad. Por ejemplo, es falsa la afirmación según la cual «si vas muy rápido no te pillan». Para que eso sucediese tendría que tratarse de una velocidad desorbitada, pues hay radares que miden hasta 320 km/h.

Según señalan desde Multayuda, ni con un CD, ni doblando la chapa de la placa, ni echándole laca a la placa de la matrícula podremos evitar ser detectados por el radar. Se trata de trucos que no funcionan. Si bien algunos, como doblar la matrícula, pueden dificultar la identificación del vehículo, supone una infracción grave que conlleva multa de 200 euros. Sobre los rumores que circulan sobre aplicar productos para deslumbrar a los radares, mejor olvidarlos: los cinemómetros cuentan con un dispositivo que evita el deslumbramiento. Asimismo, también ten en cuenta las siguientes:

-Modificar la matrícula

Echar laca a la placa de la matrícula o doblarla no evita que el radar la lea. Además, la multa por utilizar algún método para dificultar la identificación del coche es de 200 euros. También está extendido el rumor de que algunos productos son capaces de «deslumbrar» los radares, pero estos cuentan con un dispositivo que evita el deslumbramiento.

-Los radares fijos siempre están señalizados

Este mito tiene una parte de realidad. Los radares fijos de las carreteras sí suelen estar señalizados. En cambio, existen radares en las zonas urbanas que no disponen de ninguna señalización e, incluso, pueden servir para vigilar los dos sentidos de la vía.

-Por la noche, los radares no funcionan

Los cinemómetros funcionan de forma ininterrumpida durante las 24 horas del día, aunque no haya luz solar. Algunos, incluso, están equipados con flashes de luz infrarroja invisible que permite leer la matrícula hasta en las peores condiciones de iluminación. Únicamente las tormentas podrían provocar que el dispositivo no emitiera bien la señal. Aun así, solo ocurre en contadas ocasiones y conducir en estas circunstancias es más peligroso, por lo que no conviene superar los límites de velocidad establecidos.

-Los radares no captan el vehículo si circula a gran velocidad

En la actualidad, los cinemómetros están programados para poder «captar» todos los vehículos que circulen sobrepasando el límite de velocidad. Por lo general, ya miden hasta 320 km/h.

-Todas las cabinas tienen un radar

Tráfico ha instalado algunas cabinas vacías, que no se diferencian de las que sí están conectadas, como elemento disuasorio. De esta forma, los conductores adaptan su velocidad a la de la vía porque no saben si están operativas o no.

-Los radares móviles no multan si el coche camuflado está en marcha

Aunque el coche patrulla esté en marcha, los radares son capaces de saber a qué velocidad circula el resto de los vehículos. Para ello, calcula el ritmo del coche en el que está instalado y determina con precisión el de los demás.

-Inhibidor de radares: la mejor opción para evitar multas

Es la peor idea de todas. Si los agentes te «cazan» con un inhibidor de radares, te podrías enfrentar a una multa de 6.000 euros sin posibilidad de reducción y a la retirada de 6 puntos del carné de conducir. Además de esta sanción, la Policía o la Guardia Civil pueden obligarte a quitarlo y, en este caso, los gastos de esa operación corren a cuenta del propietario.

VÍDEO DESTACADO: Los radares de velocidad en España se embolsan 44,3 millones de euros al año