Motor
Coche sin conductor RS

Con la intención de «eliminar el error humano», desde Indra ya no solo trabajan en tiempo real y con coches autónomos, sino con la «predicción» en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT). Así, se han instalado cada 500 metros del carril bus-VAO de la A-6 una red de cámaras dotadas con sistemas inteligentes de transporte (ITS). Estos equipos facilitan la comunicación entre el coche autónomo y el centro de control de tráfico. «Lo que el vehículo no pueda detectar por sí mismo se lo pueden comunicar desde el centro de control. Le aportarmos así con antelación información con la que podrá actuar llegado el momento». Así lo explica Alberto Sosa, responsable de Innovación en el mercado de transportes de Indra. «Hemos incorporado a nuestra plataforma de control de tráfico, denominada Horus, un nuevo módulo que permite gestionar el envío de información sobre la situación del tráfico, el clima u obras en la carretera a los vehículos autónomos o conectados, gracias a los servicios inteligentes de transporte basados en sistemas cooperativos que hemos desarrollado en el proyecto Autocits», aclara Sosa, según recoge Noelia Soage en ABC.

Asimismo, este proyecto pretende que tanto las autoridades de tráfico como los propios coches conectados sean capaces de ofrecer información que ayudaría a la toma de decisiones. De esta forma, la plataforma de Indra es el verdadero cerebro que se prepara para gestionar la movilidad del futuro con una tecnología que, en poco tiempo, llegará a las carreteras del país y se sitúa así a la vanguardia de la movilidad a nivel mundial. Este proyecto pronto llegará a ciudades como Lisboa o París, que acogerán pruebas similares a las que ya se están realizando en Madrid con el objetivo de «crear una red de comunicación también entre distintos países en la que siempre estarías conectado con un centro de control», detalla el responsable de Innovación en el mercado de transportes de Indra.

Tres de estos vehículos, asegurados por Mapfre y propiedad del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid, se han instrumentalizado para que puedan circular autónomamente alzanzando velocidades superiores a los 80 kilómetros por hora. ABC ha podido testar este vehículo autónomo y su capacidad de actuación en un circuito cerrado del INSIA.

Para realizar las pruebas «siempre» es necesario que un conductor y un ingeniero vayan dentro del vehículo ya que se trata de un nivel tres de conducción autónoma, «en el que todavía se requiere de supervisión humana», manifiesta el profesor del INSIA, José Eugenio Naranjo, que es además el encargado de controlar el coche cuando está en modo autónomo. El vehículo recorre el circuito hasta el punto inicial de la prueba de la misma manera que cualquier otro coche, hasta que el conductor activa el modo autónomo. Su velocidad, que se mantiene a 30 kilómetros por hora, se ve reducida a 10 tras entrar en un área en la que se le ha notificado desde el control de la DGT que está circulando a pocos metros de una incidencia. Una vez que sale de este radio, el vehículo retoma su velocidad inicial. Este tipo de comunicación resulta «fundamental para garantizar la convivencia segura entre vehículos autónomos y convencionales y permite ampliar ‘la visión’ del coche autónomo, ofreciéndole información en tiempo real sobre lo que va a encontrar en su camino», explica Sosa.

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