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Luto entre los coptos egipcios. EP
Los fanáticos islámicos que han atacado los autobuses estaban ocultos en una colina

Uno de los secretos mejor guardados de Egipto es el censo de cristianos que aún habitan su ardiente territorio. La versión oficial insiste en que su porcentaje representa entre el ocho y el 10% de una población, que crece a razón de un millón de personas cada seis meses. Pero su número adelgaza a marchas forzadas.

Decenas de miles han abandonado el país en los últimos años con Canadá, EEUU o Europa como destinos de un éxodo silenciado. La filial local del autodenominado Estado Islámico, que los ha convertido en su blanco favorito, no es el único enemigo que expulsa a la minoría copta de su patria, una tierra a la que -según el relato bíblico- huyeron José y María para salvar a Jesús de Herodes.

Y cada día tienen más motivos para huir, abandonados como están a su suerte por Occidente.

Al menos otros 28 cristianos, la mayor parte niños, han muerto y otros 23 han resultado heridos en un nuevo ataque de terroristas islámicos, en un pueblo de la provincia rural de Minya, a unos 350 kilómetros al sur de El Cairo.

El grupo de coptos viajaba en dos autobuses y una furgoneta cuando se ha producido el ataque. Así lo ha indicado la autoridad de ambulancias de la provincia, una zona con un gran número de fieles de la Iglesia Ortodoxa Copta, que profesa alrededor del 8% de los 92 millones de egipcios. El atentado se ha producido en la localidad de Al Adua, a unos 80 kilómetros al norte de Minya, la capital de la provincia.

Ha sido una emboscada perfectamente urdida y consentida por las autoridades. Los fanáticos islámicos se hallaban ocultos en una colina cercana y, al percatarse de la llegada de los autobuses, los han obligado a parar y han abierto fuego sobre los peregrinos. Los atacantes eran entre 8 y 10 hombres vestidos en uniformes militares.

La mayoría de las víctimas son niños. El presidente egipcio Abdelfatah al Sisi ha convocado una reunión de urgencia de los responsables de seguridad. En un comunicado, Al Sisi ha dado orden de que se adopten todas las medidas necesarias para asistir a los heridos y arrestar a los asaltantes. Las fuerzas del orden rastrean la zona en busca de los responsables del baño de sangre.

En un comunicado, el ministerio del Interior ha detallado que "asaltantes desconocidos" a bordo de tres todoterrenos han comenzado a "disparar aleatoriamente" contra un microbus y dos coches. La zona ha sido acordonada mientras continua la búsqueda. El gran jeque de Al Azhar Ahmed el Tayeb ha condenado el atentado desde Berlín, donde se encuentra de viaje.

Tras la visita del Papa Bergoglio, a principios de este mes, la sucursal local del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés) llamó a incrementar los ataques contra la minoría cristiana egipcia aprovechando sus reuniones. De momento, el ataque de este viernes no ha sido reivindicado por ningún grupo.

Según las primeras informaciones, las víctimas se dirigían en el autobús hacia el monasterio de San Samuel, ubicado en la misma provincia.

El convento se alza en las montañas de Qalamun en la zona en la que San Samuel, un santo copto célebre por haber padecido las torturas de los bizantinos y haber sido testigo de la invasión árabe de Egipto, dirigió a una comunidad de 120 monjes durante el siglo VII d.C.. El recinto -que alberga cinco iglesias y zonas ajardinadas- fue reconstruido el siglo pasado y es un lugar que los cristianos suelen visitar durante los días festivos..

Esta nueva matanza contra la comunidad cristiana en la provincia egipcia con mayor número de fieles -escenario, además, de esporádicos conflictos sectarios- se registra un mes después de la visita del Papa Francisco a El Cairo.

Durante su breve pero histórico periplo, el pontífice argentino abogó por el diálogo interreligioso con Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam suní, y llamó a resistir a los coptos. "La sangre inocente de fieles indefensos -dijo- ha sido derramada cruelmente: su sangre inocente nos une". "Cuantos martires en esta tierra, desde los primeros siglos del Cristianismo, han vivido la fe de manera heroica y hasta el final, prefiriendo derramar su sangre antes que renegar del Senor y ceder a las lisonjas del mal o a la tentacion de responder al mal con el mal".

Hace apenas mes y medio después de un doble atentado contra sendas iglesias del norte del país. El pasado 9 de abril, coincidiendo con la celebración del domingo de Ramos, los ataques segaron 46 vidas e hirieron a 120 personas. Los atentados fueron reivindicados por la sucursal local del autodenominado Estado Islámico.