Mundo
Robert Mugabe. EFE
Su régimen se ha caracterizado sobre todo en los últimos años por una elevada corrupción, una grave crisis económica y un enorme despilfarro de dinero público, con fastuosas fiestas de cumpleaños del presidente

Tras las durísimas críticas recibidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha rescindido el nombramiento como embajador de buena voluntad al presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.

Su designación para hablar de las enfermedades no transmisibles por parte del nuevo director de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, había generado un enorme revuelo tanto en Zimbabue como fuera. Mugabe, de 93 años, y que se caracteriza por su régimen autoritario no sólo ha desfondado la sanidad de su país en los 37 años que lleva en el poder, sino que además, como ha recordado la oposición y los grupos de derechos humanos, acude al médico fuera, en Singapur.

Esto ha escrito en un comunicado Adhanom Ghebreyesus:

"He escuchado atentamente a todos los que han expresado sus preocupaciones y los diferentes problemas que han planteado. También he consultado con el Gobierno de Zimbabue y hemos llegado a la conclusión de que esta decisión [de rescindir el nombramiento de Mugabe] es lo mejor para la Organización Mundial de la Salud".

"Mi objetivo es construir un movimiento mundial para la salud mundial. Este movimiento debe funcionar para todos e incluir a todos".

Y eso, al parecer, no se corresponde con nombrar a un embajador de buena voluntad que parece tener poco aprecio a la sanidad de su país. El portavoz del principal partido de oposición, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), tildó esta nominación de "insulto" y aseguró que "el sistema de salud está sumido en el caos.

A Mugabe le ha durado el título de embajador de buena voluntad cuatro días, desde que el miércoles, tras una conferencia en Uruguay le hiciese la oferta el director de la OMS.

Robert Mugabe lleva 37 años en el poder, primero como primer ministro y luego como presidente de Zimbabue. Su régimen se ha caracterizado sobre todo en los últimos años por una elevada corrupción, una grave crisis económica y un enorme despilfarro de dinero público, con fastuosas fiestas de cumpleaños del presidente.

Su avanzada edad y su frágil estado de salud han disparado los rumores acerca de su sucesión, una carrera en la que está bien colocada su propia esposa, Grace Mugabe, y su vicepresidente, Emmerson Mnangagwa.

Sin embargo, su partido le ha nominado para las elecciones de 2018 y el camarada Bob parece dispuesto a seguir dando guerra.