Mundo
Leopoldo López (VENEZUELA). PD
El cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, es un crítico moderado del régimen venezolano, que se ha ganado el respeto de los chavistas

El Vaticano ha impulsado el movimiento de la Iglesia católica venezolana para pedir a sus feligreses que se rebelen de forma «pacífica y democrática» contra la «dictadura» chavista de Nicolás Maduro.

El arzobispo de Caracas, el cardenal Jorge Urosa Savino, instó a los sacerdotes a leer en todas las misas del pasado domingo una homilía en la que animaba a los venezolanos a «no dejarse intimidar» y a «erradicar la dictadura» por la vía «pacífica y democrática».

según una información a la que ha tenido acceso Ludmila Vinogradoff de ABC, los sacerdotes han sido instruidos para que en las misas desmientan la propaganda chavista que achaca a una supuesta «guerra económica» la penuria y la escasez de los productos básicos que sufre Venezuela.

La homilía del cardenal Urosa se refiere a una «situación real de dictadura», cuando en las legislativas del 6 de diciembre de 2015 los venezolanos votaron «no estar de acuerdo con el actual Gobierno».

Por este motivo, el arzobispo de Caracas les insta a «no dejarse intimidar» y a «poner todo su empeño y acción en frenar la marcha de la dictadura y erradicarla por la vía democrática, en sana paz, por la vía pacífica».

Los sacerdotes también resaltaron en sus homilías el «sufrimiento de millones de venezolanos» que reclaman al Gobierno de Maduro «la necesidad de resolver la gravísima crisis alimentaria y de medicamentos».

La causa, según el texto del cardenal Urosa leído en las iglesias, se encuentra en la «aplicación de un sistema económico errado, el totalitarismo socialista que adscribe al Estado el control total de la economía».


Remover en las basuras

La Iglesia católica, respaldada por el Vaticano, asevera que «¡nunca antes tantos venezolanos han tenido que buscar comida en la basura!». También se ha referido al «seriamente cuestionado» diálogo entre el Gobierno y la oposición, «que fue motivo de esperanza para amplios sectores del país».

«Independientemente del futuro de ese diálogo, que debía haber aportado soluciones a la severa crisis actual, debemos tener presente que el pueblo exige la paz, seguridad personal y convivencia social, y condiciones que permitan trabajar y vivir en tranquilidad», agrega la homilía, que reclama para ello «el concurso de todos».

La jerarquía de la Iglesia católica venezolana también recordó el mensaje del Papa Francisco de procurar la «convivencia pacífica y no violenta en la familia y en las comunidades».

Y pide que «se castigue la delincuencia que causa tanto dolor, pero evitando y sancionando los inaceptables abusos cometidos por funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado en las así llamadas "Operaciones de Liberación del Pueblo", como las masacres ocurridas en Cariaco y Barlovento recientemente (oriente de Venezuela)».

Los representantes del Vaticano y del Pontífice, monseñor Claudio María Celli, y el nuncio apostólico en Caracas, Aldo Giordani, participaron como «facilitadores» en el diálogo entre el Gobierno de Maduro y la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática, (MUD).

Entre los exiguos resultados de este diálogo figura la liberación de siete presos políticos el pasado 31 de diciembre, entre ellos el excandidato presidencial Manuel Rosales y el editor del grupo editorial Sexto Poder, Leocenis García.

Pero en Venezuela todavía quedan 126 presos políticos, entre ellos Leopoldo López, fundador de Voluntad Popular, y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, fundador del partido Alianza Bravo Pueblo. El director de la ONG Foro Penal Venezolano, Alfredo Romero, denuncia que el régimen de Maduro encarceló a 56 manifestantes y liberó solo a 40 en 2016.

El Vaticano y el arzobispo de Caracas han reclamado en reiteradas ocasiones la liberación de los «presos por hechos conexos con actividades políticas». Consideran que el Gobierno y el Poder Judicial «tienen instrumentos legales y constitucionales para poner en libertad inmediata a la mayoría de esos ciudadanos, más de un centenar, que sufren una prisión injusta».

UN CARDENAL TIBIO PERO CRÍTICO

El cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, es un crítico moderado del régimen venezolano, que se ha ganado el respeto de los chavistas a pesar de la «guerra» abierta en Venezuela del oficialismo ateo contra los sacerdotes.

Jorge Urosa Savino nació en Caracas en 1942 y fue ordenado sacerdote en 1967. Estudió Filosofía en el Seminario de Caracas y Teología en el Seminario de San Agustín, de Toronto. Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Caracas en 1982 y Benedicto XVI lo designó arzobispo de Caracas en 2005. En el consistorio del 24 de marzo de 2006 fue creado cardenal también por Benedicto XVI.

El arzobispo de Caracas ha sido profesor de Antropología Filosófica y de Teología Dogmática.