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Ramón Blanco Balín y sus negocios con la dictadura chavista. CH

Dice un viejo refrán español que 'Dios los cría y ellos se juntan'. Pocas veces viene tan al pelo un aforismo popular, porque esta vez se han juntado un tirano sangriento y un caradura, hábil como pocos para arrimarse al poder, y capaz por dinero de cualquier apaño. Por apestoso que sea.

El dictador Nicolás Maduro, el amigo de Podemos, el responsable directo del asesinato de más de 120 jóvenes opositores, ha abierto las puertas de Venezuela chavista a un español, que tiene el dudo honer de ser considerado el cerebro financiero de la trama Gürtel y fue vicepresidente de Repsol, José Ramón Blanco Balín.

Leonés de 64 años, nacido en Bembibre, alumno de los Jesuitas en León donde estudió sólo un curso antes que Mariano Rajoy, economista, asesor fiscal y empresario, Blanco Balín es el gran tapado de la trama de Francisco Correa, El Bigotes y sus compinches.

Acusado también por su implicación en la presunta financiación ilegal del PP de Valencia, quien fuera amigo del ex presidente Aznar y número dos de la petrolera Repsol -con Alfonso Cortina como presidente- consiguió forrarse durante mucho tiempo como asesor fiscal de grandes fortunas españolas.

Tras unos años a la 'sombra', casi oculto en su mansión de Puerta de Hierro y deprimido por lo que parecía que iba a caerle encima, ha decidido volver a hacer millones. Y fiel a su estilo, lo hace indiferente al sitio, lugar o personalidad de su socios.

Su penúltimo 'pelotazo' ha consistido en montar un banco en Senegal, operación en la que ha liado a varios de los implicados en la Gúrtel y a personajes de postín como Blas Herrero, Pedro Pérez y los Cortina.  El 'golpe' más reciente de Blanco Balín tiene como escenario la dolorida, hambienta y torturada Venezuela.

Como revela MARISA RECUERO en 'El Mundo' este 9 de agosto de 2017, hace apenas un mes, y en plena crisis venezolana, mientras los sicarios del régimen perdigoneaban, torturaban y violaban manifestantes, el presidente del país bolivariano accedió a la petición hecha por Blanco Balín para constituir una sociedad mixta con la estatal PDVSA para explotar una parte del yacimiento  conocido como Franja Petrolífera del Orinoco.

Así consta en una sentencia del chavista y corrupto Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, fechada el pasado 10 de julio.

En ella, el impresentable TSJV declara «procedente la autorización y aprobación» de la empresa Petrosur, participada por una filial de PDVSA y una sociedad que responde al nombre de Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas, cuyo representante es José Ramón Blanco Balín.

Saltándose le preceptiva autorización de la Asamble nacional, controlada por la oposición democrática, el Máximo Tribunal, como se llama en Venezuela al Tribunal Supremo, dio 'vía libre' a la creación de esta nueva sociedad para la «producción, mejoramiento y comercialización de petróleo crudo pesado y extrapesado en el área denominada Junín 10 de la Franja Petrolífera del Orinoco Hugo Chavez Frías».

Según consta en la sentencia, Petrosur tendrá como accionistas a la sociedad que representa el empresario español y a la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), filial de PDVSA. El cometido del consorcio será la explotación de un bloque de uno de los yacimientos petrolíferos más extensos del mundo, la Franja Petrolífera del Orinoco.

Dicho de otra manera, extraer petróleo en una de las parcelas en las que está dividido el yacimiento, cuya extensión total asciende a 55.314 kilómetros cuadrados. Cada bloque tiene 500 kilómetros cuadrados.

La nueva empresa estará participada en un 60% por la Corporación Venezolana de Petróleo -empresa encargada de gestionar los negocios que PDVSA tiene con terceros, sobre todo con extranjeros-, y el otro 40% estará en manos de la sociedad representada por Blanco Balín, «domiciliada en Amsterdam conforme a las leyes de los Países Bajos», según consta en la sentencia.

Según el Registro Mercantil español, el imputado en el caso Gürtel -investigado por un presunto delito de blanqueo de capitales y considerado el gestor del dinero de Francisco Correa- es socio de una empresa española bautizada, precisamente, con el nombre de Inversiones Petroleras Iberoamericanas, junto al que fuera presidente de Repsol en la época en que Blanco fue número dos de esta compañía y hermano de Alberto Cortina, Alfonso Cortina.

 En la actualidad, el presidente de Inversiones Petroleras Iberoamericanas es Alfonso Cortina y el vicepresidente es Pelayo Luis Cortina Koplowitz, el hijo menor de Alberto Cortina y Alicia Koplowitz.

Varios miembros de la familia Cortina tienen negocios con ciudadanos venezolanos afincados en España. Es el caso de Alberto con Alejandro Betancourt López, uno de los llamados bolichicos, apodo con el que se conoce a los miembros de un grupo de jóvenes empresarios chavistas que hizo fortuna en el país bolivariano entre los años 2009 y 2011.

Betancourt es propietario de la lujosa finca El Castillo del Alamín, antigua propiedad del ex presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán -en prisión desde el 3 de diciembre de 2012-.