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Donald Trump (EEUU) y Nicolás Madrudo (VENEZUELA). VZ

Con una decisión y una claridad que para si quisieran los estilados gobernantes de las opulentas democracias de la Unión Europea,Donald Trump advirtió la noche de este 11 de agosto de 2017 a la Venezuela chavista de la posibilidad de una acción militar si la escalada autoritaria del Gobierno de Nicolás Maduro persiste y EEUU la considera necesaria.

"Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluída la militar si fuera necesario".

El rompedor aviso del hombre más poderosos del mundo, que ya a adoptado sanciones económicas contra el tirano chavista y algunos de sus sicarios más destacados, tuvo como escenario el club de golf de Bedminster, en Nueva Jersey, donde pasa sus peculiares vacaciones.

Trump hizo las declaraciones tras una reunión sobre seguridad con el secretario de Estado, Rex Tillerson, la embajadora de EE UU ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, y su consejero de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster.

El tema estrella del encuentro y de las preguntas de los periodistas iba a ser la tensión con Pyongyang, pero hubo palabras gruesas para el país caribeño, con sus dosis necesarias de inconcreción.

"No voy a descartar la opción militar, es nuestro vecino y tenemos tropas por todo el mundo. Venezuela no está muy lejos, y la gente allí está sufriendo y está muriendo".

La situación en el 'paraíso de los amigos de Podemos', apuntó, se ha convertido "en un desastre peligroso".

Un periodista le preguntó qué opciones consideraba para el país y es entonces cuando comenzó su declaración:

"Tenemos varias opciones sobre mesa y, por cierto, no voy a descartar la militar".

Las declaraciones intimidatorias Trump serán utilizadas como 'combustible propagandístico' por el sátrapa venezolano y sus sectarios amigos de Podemos, que volverán sin duda a agitar el viejo fantasma del imperialismo yankee, pero han hecho correr un escalofrío por la espina dorsal de Maduro y sus verdugos.

La opción de acabar como el panameño Noriega, con un mono de presidiario y encerrado en una cárcel norteamericana, cobra cuerpo.

Manuel Atonio Noriega actuaba como señor de horca y cuchillo, muy bien conectado  a los carteles del narcotráfico colombiano, desde 1983 y respondía siempre con bravatas a los avisos de la Casa Blanca.

En 1989, siendo presidente George H. W. Bush, los marines invadieron Panamá, desmantelando a tiros las corruptas fuerzas militares panameñas y arrestando a Noriega, que s ehabía refugiado en la Nunciatura.

En 1992, Noriega fue juzgado en los Estados Unidos y condenado a una pena de 40 años de reclusión, bajo la acusación de estar relacionado con el cártel de Medellín, un cargo no muy diferente del que pesa sobre Maduro, a quien la DEA considera pieza clave en el Cartel del Caribe.

Lo de ayer de Trump es una vuelta de tuerca seria. Hasta ahora, EEUU ha optado por endurecer las sanciones contra personas clave del Gobierno y el entorno de Maduro, sin cerrar las puertas a penalizaciones económicas, pero este viernes el presidente advirtió de que también las armas están sobre la mesa. El Pentágono aclaró acto seguido que no ha recibido ninguna orden de la Casa Blanca sobre Venezuela, pero a nadie s ele oculta que los planes están diseñados.

TRUMP NO QUIERE NI HABLAR POR TELÉFONO CON EL TIRANO

Este serio 'amago' militar coincidió este viernes con el tajante rechazo de Trump a mantener siquiera una conversación telefónica con el tirano chavista.

«Hoy, Nicolás Maduro solicitó una llamada telefónica con el presidente Trump», explicó la Casa Blanca en un comunicado.

«Trump ha pedido a Maduro respeto por la Constitución, elecciones libres y justas, la liberación de los presos políticos y el cese de las violaciones a los Derechos Humanos (...). Al contrario, Maduro ha elegido el camino dictatorial».

"Estados Unidos está con el pueblo de Venezuela frente a la continua opresión de régimen de Maduro».

La nota concluye tajante:

«Trump hablará con mucho gusto con el líder de Venezuela tan pronto como se restablezca la democracia en el país».

ULTIMA RONDA DE SANCIONES

La última ronda de sanciones contra el tirano venezolano y su cuadrilla por parte del Tesoro estadounidense tuvo lugar el miércoles y afectó a ocho funcionarios chavistas -entre ellos Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez- por su papel en la que califican de "ilegítima" Asamblea Nacional Constituyente, el órgano que ha servido a Maduro para usurpar los poderes a la cámara legislativa (controlada la oposición).

Las penalizaciones se suman a las impuestas al propio presidente venezolas,así como a otros 13 altos cargos de su Gobierno y el presidente y siete miembros del Tribunal Supremo. También fue sancionado el pasado febrero el vicepresidente, Tareck El Aissami, por sus vínculos con el narcotráfico.

Trump dijo que esos 17 días que iba a pasar fuera de la Casa Blanca no eran vacaciones propiamente dichas, que iba a alternar ocio y trabajo. La semana que lleva en Nueva Jersey, a la postre, ha sido un sobresalto permanente, dentro y fuera de su cuenta de Twitter.