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Oscar Puente (PSOE). PD
Hay que intentar que las dos partes se encuentren y que haya un proceso de entendimiento que lleve a la pacificación y la normalización del país

Dice un viejo refrán español que 'la cabra tira al monte'. Y hay otro que asevera que quien es tonto de pequeño, es tonto de mayor.

Pues ambos aforismos son perfectamente aplicable a Oscar Puente, alcalde de Valladolid.

El portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE dice que la crisis que vive Venezuela es "responsabilidad colectiva de los venezolanos", no solo del presidente Nicolás Maduro, porque "una sociedad no llega a esta situación solo por un Gobierno sino por múltiples razones".

A su juicio, en España se está dando un "sobredimensionamiento", "portada tras portada", a la crisis en Venezuela.

"Esa exageración está más vinculada a que Podemos es un partido vinculado al régimen de Maduro que con que Venezuela sea un problema que interesa a los españoles".

Como subraya Alvaro Martínez en 'ABC' este 16 de agosto de 2017:

"el proceso de podemización del PSOE de Sánchez ha tomado tal velocidad de crucero que va ensartando una perla tras otra a un ritmo difícil de seguir y con semejante mimetismo que dentro de poco será difícil distinguir si habla Pedro o habla Pablo, cuya vecindad es ya tan próxima como la de sus homónimos en Los Picapiedra".

Primero fue Ábalos, el secretario de Organización socialista, el que llamó «esquiroles» a los guardias civiles que tratan de poner orden en el caos del segundo aeropuerto del país, copiando en este caso el lenguaje flequillero y radical que habían utilizado en la víspera los antisistema de la CUP.

Y sin que la audiencia se haya repuesto del pasmo, Puente, el portavoz del partido, amanece reprochando que en las portadas se «sobredimensione lo que está ocurriendo en Venezuela», que a juicio del nuevo PSOE responde a «la responsabilidad colectiva de todos los venezolanos».

Nada más escuchar esto, quizá el «otro pequeño Nicolás» -el hijo de Maduro que ha prometido tomar a tiros la Casa Blanca- diera saltos de alegría por el Palacio de Miraflores celebrando el balón de oxígeno que les llegaba desde Ferraz, donde los socialistas de Sánchez reparten culpas entre víctimas y verdugos.

Poco les conmueven los 126 venezolanos asesinados y 2.000 heridos por el régimen en estos 140 días de protestas ciudadanas; ni los 5.326 detenidos en las marchas de la oposición; ni el informe de Naciones Unidas denunciando las «torturas sistemáticas» y la «violación de derechos humanos» de Maduro.

Al parecer, «las descargas eléctricas, los golpes con cascos y porras contra detenidos esposados, los presos colgados de las muñecas durante períodos prolongados, las asfixias con gases y las amenazas de muerte o violación», que apunta la ONU, deben ser también «responsabilidad colectiva de todos los venezolanos».

Como los supermercados vacíos, como los cortes de energía en un país que flota sobre un mar de petróleo, como la falta de medicinas, como la inflación del 720 por ciento, como que Caracas sea la ciudad más insegura y con mayor índice de criminalidad del planeta o como que el chavismo perpetre un golpe de Estado, tenga tomada la Justicia, lamine fiscales no afines y, en definitiva, se haya inventado un Parlamento que sustituya al que eligieron los venezolanos en las urnas.

En «Los Picapiedra», Pedro y Pablo siempre iban juntos, pero era el primero quien llevaba la voz cantante. En España, ocurre lo contrario.

Pablo propone y Pedro obedece.