Mundo
Venezolanos esperando el transporte colectivo. EP

Los conductores de los cinco bloques que prestan servicio a la ciudad convocaron la protesta con el fin de exigir una respuesta a Carlos Osorio, ministro de Transporte, quien aún no aprueba el reajuste en las tarifas que los conductores exigen que entre en vigencia a partir del 1º de febrero de 2018.

Algunos transportistas informales prestaron servicio, pero los ciudadanos aseguraron que las unidades estaban llenas.

A través de las redes sociales, usuarios reportaron que entre las zonas más afectadas por la huelga se incluyen El Paraíso, Montalbán, Petare, Caricuao, El Junquito, Catia, Altamira, Caricuao, Antímano, Carapita y La Pastora.

Hugo Ocando, presidente del Bloque Oeste de Transportistas, informó que al filo de la medianoche del lunes recibieron una llamada del ministro solicitando que levantaran la actividad y convocándolos a una reunión.

"Él nos pidió que le convocaran a los presidentes de las líneas porque el insinúa que el paro es inducido por la dirigencia del transporte, cuando nosotros lo que somos es voceros de nuestros compañeros".

Ocando dijo que aunque todos están convocados al encuentro y que tras la llamada del ministro se canceló el paro, muchos choferes siguieron con la medida porque "están muy molestos" por los bajos ingresos que perciben y los altos precios que deben pagar por los repuestos de las unidades.

De acuerdo con Ocando, actualmente de las 16 mil unidades que cubren las rutas de toda Caracas solo 2 mil están funcionando.

En tanto decenas de personas se desplazaban a pie o permanecían en las paradas, que lucen abarrotadas, a la espera de cualquier unidad que los lleve a su destino mientras el Metro de Caracas registra fuerte retraso en algunas de sus líneas.

Henrique Capriles, líder de la oposición, reaccionó ante el paro y responsabilizó al presidente Nicolás Maduro de "la destrucción del sector transporte".

A su vez Stalin González, diputados por la Unidad Democrática ante la Asamblea Nacional, rechazó las medidas que ha tomado el Ejecutivo para paliar las fallas que tiene el sector transporte público venezolano.

Venezuela registra una severa crisis económica, acentuada escasez de alimentos básicos y medicinas, galopante inflación y deterioro en todos los servicios públicos, entre otros desequilibrios.