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Poco después de alejarse de los muelles de Puerto Cabello, el más grande del país, el chofer Carlos del Pino fue testigo de cómo 20 personas se abalanzaron sobre un camión y, en un frenesí, llenaron sus sacos con el maíz que llevaba a una planta procesadora de alimentos.

El conductor fue retenido a punta de pistola.

"Te llena de terror", dijo Del Pino.

Ha estado transportando carga durante 14 años, y en un buen mes gana el equivalente a unos 100 dólares, lo suficiente para mantener a su esposa y sus dos hijas. Sin embargo, a pesar de sus temores, simpatiza con sus compatriotas empobrecidos, que se están desesperando en medio de la escasez generalizada de alimentos en Venezuela y la alta inflación.

"Tienen que saquear para comer", reconoce lamentándose, según recoge Infobae.

Los saqueos y las protestas impulsadas por los pobres han aumentado considerablemente en Venezuela, un país que no es ajeno a los disturbios.

Pero los levantamientos que están teniendo lugar recientemente tienen una cara diferente a la de los manifestantes, en su mayoría de clase media, que salieron a las calles durante meses el año pasado con el objetivo de derrocar al dictador Nicolás Maduro.

"Estas protestas provienen de personas de las clases bajas que simplemente no pueden comer lo suficiente", dijo David Smilde, investigador principal de la Washington Office para América Latina, que lleva décadas trabajando sobre Venezuela.

Fuente: Infobae/Leer más