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Justo antes de la Nochevieja de 2017, un grupo de soldados del Servicio Aéreo Especial del Reino Unido (SAS) cayó en una emboscada del Estado Islámico mientras realizaban una misión de patrulla al este de Afganistán.

Superados en número por los yihadistas, los militares británicos tuvieron que defenderse tras ocupar una granja, mientras los milicianos "se burlaban" de ellos prometiendo decapitarles y enviar sus cabezas a sus esposas, recoge la fuente del diario.

Los soldados decidieron defenderse con todas las municiones disponibles, si bien estas empezaron pronto a agotarse.

Lo comprometido de la situación no confundió a un sargento del SAS, que, ante la falta de municiones, logró decapitar a un terrorista con un solo golpe de pala, después de lo cual usó su propia arma de fuego para matar a otros milicianos, informa una fuente del diario Daily Star.

Cuando los británicos pensaban que no saldrían con vida, aparecieron de pronto dos helicópteros militares estadounidenses tipo Apache, y los terroristas se dieron a la fuga.

El número de ataques del EI en Afganistán ha aumentado en las últimas semanas, por lo que la presencia del SAS en la zona se duplicará hasta el centenar de efectivos, según la fuente de Daily Star.