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President Obama on Death of Osama bin Laden

"Su muerte no significa el fin de nuestro trabajo. No hay duda de que Al Qaeda continuará con sus ataques en contra de nosotros"

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Video íntegro (y transcripción al español) del discurso del presidente Barack Obama anunciando la muerte de Osama Bin Laden

(Al final del texto también está la transcripción en original en inglés)

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Periodista Digital, 02 de mayo de 2011 a las 10:28

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Encuesta¿Está Occidente ganando por fin la guerra contra el terrorismo islamista?
Barack Obama, en la Casa Blanca, anunciando la muerte de Osama Bin Laden, 1 mayo 2011./>

Barack Obama, en la Casa Blanca, anunciando la muerte de Osama Bin Laden, 1 mayo 2011.

  • Barack Obama, en la Casa Blanca, anunciando la muerte de Osama Bin Laden, 1 mayo 2011.

Buenas noches.

Esta noche, puedo informar al pueblo estadounidense y al mundo que Estados Unidos ha llevado a cabo una operación en la que ha resultado muerto Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda, y terrorista responsable del asesinato de miles de hombres inocentes, mujeres y niños.

Hace casi 10 años, un brillante día de septiembre se oscureció por el peor ataque que el pueblo de Estados Unidos ha sufrido en su historia.

Las imágenes del 11-S se han grabado a fuego en nuestra memoria colectiva. Los aviones secuestrados sobrevolando el cielo sin nubes de aquel día, las Torres Gemelas derrumbándose en el suelo, humo negro en el Pentágono, los restos del vuelo 93 en Shanksville, Pensilvania, donde las acciones heroicas de los ciudadanos evitaron mayor destrucción...

Y sin embargo, sabemos que las peores imágenes son aquellas que fueron invisibles para el mundo. El asiento vacío en la mesa. Los niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca volverán a sentir el abrazo de un hijo.

Cerca de 3.000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones. El 11 de septiembre de 2001, en un gran momento de dolor, el pueblo estadounidense se unió. Tendimos nuestra mano a nuestros vecinos, y ofrecimos a los heridos nuestra sangre.

Reafirmamos nuestros lazos entre sí y nuestro amor por la comunidad y nuestro país. Aquel día, no importaba de dónde veníamos, a qué Dios orábamos, o de qué raza o grupo étnico éramos.

Nos unimos como una familia americana. Estuvimos unidos también en nuestra determinación de proteger a nuestra nación y para llevar ante la justicia a quienes cometieron este brutal ataque. Supimos rápidamente que el 11-S fue perpetrado por Al Qaeda, una organización encabezada por Osama Bin Laden, que había declarado abiertamente la guerra a Estados Unidos y se había comprometido a matar inocentes en nuestro país y en todo el mundo.

Y así nos fuimos a la guerra contra Al Qaeda para proteger a nuestros ciudadanos, a nuestros amigos y a nuestros aliados. En los últimos 10 años, gracias al trabajo incansable y heroico de nuestro ejército y nuestros profesionales de la lucha contra el terrorismo, hemos dado grandes pasos en ese esfuerzo.

Hemos detenido los ataques terroristas y fortalecido nuestra defensa de la patria. En Afganistán, eliminamos al gobierno talibán, que había dado a Bin Laden y a Al Qaeda un refugio seguro y un gran apoyo. Y en todo el mundo, trabajamos con nuestros amigos y aliados para capturar o matar a decenas de terroristas de Al Qaeda, entre ellos varios que formaron parte del 11-S.

Sin embargo, Osama Bin Laden no fue capturado y escapó a través de la frontera afgana a Pakistán. Mientras tanto, Al Qaeda continuaba operando y traspasando esa frontera mediante células repartidas por todo el mundo.

Y así, poco después de asumir el cargo me dirigí a Leon Panetta, director de la CIA, para pedirle que la captura o muerte de Bin Laden fuera la principal prioridad de nuestra guerra contra Al Qaeda, aún manteniendo nuestros esfuerzos para desbaratar, desmantelar y derrotar toda su red.

Después, en agosto del año pasado, tras dos de años de arduo trabajo desarrollado por nuestro servicio de inteligencia, creímos encontrar la pista de Bin Laden. No estaba nada claro y ha costado muchos meses llevar a cabo esta operación.

Me reuní varias veces con mi equipo de seguridad nacional y ampliamos nuestra información sobre la posibilidad de que Bin Laden estuviera escondido en algún lugar recóndito del interior de Pakistán.

Por último, la semana pasada, decidí que nuestro servicio de inteligencia tenía suficientes datos disponibles y autoricé una operación para atrapar a Osama bin Laden y llevarlo ante la justicia.

Hoy, bajo mi dirección, Estados Unidos ejecutó una operación en Abbottabad, Pakistán. Un pequeño grupo de estadounidenses llevó a cabo la operación con extraordinario coraje y capacidad. Ningún estadounidense resultó herido. Se tuvo especial cuidado en evitar víctimas civiles.

Después de un tiroteo, mataron a Osama Bin Laden y tomaron su cuerpo. Durante más de dos décadas, Bin Laden ha sido el líder de Al Qaeda y su símbolo, y ha continuado planeando ataques contra nuestro país y nuestros amigos y aliados. La muerte de Bin Laden marca el logro más significativo hasta la fecha en el esfuerzo de nuestra nación por derrotar a Al Qaeda.

Sin embargo, su muerte no significa el fin de nuestro trabajo. No hay duda de que Al Qaeda continuará con sus ataques en contra de nosotros. Debemos permanecer en alerta en nuestro país y en el extranjero.

Al hacerlo, también debemos reafirmar que los Estados Unidos no está - y nunca lo estará - en guerra con el Islam. He dejado claro, al igual que el presidente Bush hizo poco después del 11-S, que nuestra guerra no es contra el Islam.

Bin Laden no era un líder musulmán, era un asesino en masa de musulmanes. De hecho, Al Qaeda ha matado a decenas de musulmanes en muchos países, incluyendo la nuestra. Así que su desaparición debe ser bienvenida por todos los que creen en la paz y la dignidad humana.

Con los años, he manifestado en repetidas ocasiones que íbamos a ejecutar operaciones militares dentro de Pakistán si sabíamos que Bin Laden se encontraba allí. Eso es lo que hemos hecho. Pero es importante señalar que nuestra cooperación antiterrorista con Pakistán nos ayudó a saber dónde se escondía. De hecho, Bin Laden declaró la guerra a Pakistán y ordenó ataques contra el pueblo paquistaní.

Esta noche, yo llamé al presidente Zardari, y mi equipo también ha hablado con sus homólogos paquistaníes. Están de acuerdo en que este es un día histórico para nuestras dos naciones. Y en el futuro, es esencial que Pakistán continúe unido a nosotros en la lucha contra Al Qaida.

El pueblo estadounidense no eligió esta lucha. Llegó a nosotros, y comenzó con la masacre sin sentido de nuestros ciudadanos. Después de casi 10 años de servicio, lucha y sacrificio, conocemos muy bien los costes de la guerra.

Estos esfuerzos pesan sobre mí cada vez que, como Comandante Jefe, tengo que firmar una carta dirigida a una familia que ha perdido a un ser querido, o mirar a los ojos de alguien que ha sido gravemente herido durante nuestra lucha.

Así que los estadounidenses conocemos los costes de la guerra. Sin embargo, como país, nunca vamos a tolerar que nuestra seguridad esté amenazada, ni permanecer de brazos cruzados cuando nuestra gente ha sido asesinada. Seremos implacables en la defensa de nuestros ciudadanos y nuestros amigos y aliados.

Vamos a ser fieles a los valores que nos hacen ser quienes somos. Y en noches como ésta, podemos decir a las familias que han perdido a sus seres queridos por culpa del terror de Al Qaeda: Se ha hecho justicia.

Esta noche, damos gracias a nuestro servicio de inteligencia y a un sinnúmero de profesionales de la lucha contra el terrorismo que han trabajado incansablemente para lograr este resultado. El pueblo estadounidense no ve su trabajo, ni saben sus nombres.

Pero esta noche, sienten la satisfacción de su trabajo y el resultado de su búsqueda de la justicia. Damos gracias por los hombres que llevaron a cabo esta operación, ya que ejemplifican el profesionalismo, el patriotismo y una valentía sin igual de los que sirven a nuestro país.

Por último, quisiera decir a las familias que perdieron a uno o varios seres queridos el 11-S que nunca hemos olvidado su pérdida, ni vaciló nuestro compromiso de evitar nuevos ataques en nuestro territorio. Y esta noche, vamos a pensar de nuevo en la sensación de unidad que prevaleció aquel 11 de septiembre.

Sé que a veces no parece posible. Sin embargo, el logro de hoy es un testimonio de la grandeza de nuestro país y de la determinación del pueblo estadounidense. La garantía de seguridad en nuestro país aún no se ha completado.

Pero esta noche, volvemos a recordar que Estados Unidos puede hacer lo que se propone. Esa es la historia de nuestra historia; ya sea la búsqueda de prosperidad de nuestro pueblo, la lucha por la igualdad para todos nuestros ciudadanos, nuestro compromiso de defender nuestros valores en el extranjero, o nuestros sacrificios para hacer del mundo un lugar más seguro.

Recordemos que podemos hacer estas cosas no sólo por la riqueza o el poder, sino por quienes somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos.

Gracias. Que Dios los bendiga.

Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

___

Good evening. Tonight, I can report to the American people and to the world that the United States has conducted an operation that killed Osama bin Laden, the leader of al Qaeda, and a terrorist who's responsible for the murder of thousands of innocent men, women, and children.

It was nearly 10 years ago that a bright September day was darkened by the worst attack on the American people in our history. The images of 9/11 are seared into our national memory -- hijacked planes cutting through a cloudless September sky; the Twin Towers collapsing to the ground; black smoke billowing up from the Pentagon; the wreckage of Flight 93 in Shanksville, Pennsylvania, where the actions of heroic citizens saved even more heartbreak and destruction.

And yet we know that the worst images are those that were unseen to the world. The empty seat at the dinner table. Children who were forced to grow up without their mother or their father. Parents who would never know the feeling of their child's embrace. Nearly 3,000 citizens taken from us, leaving a gaping hole in our hearts.

On September 11, 2001, in our time of grief, the American people came together. We offered our neighbors a hand, and we offered the wounded our blood. We reaffirmed our ties to each other, and our love of community and country. On that day, no matter where we came from, what God we prayed to, or what race or ethnicity we were, we were united as one American family.

We were also united in our resolve to protect our nation and to bring those who committed this vicious attack to justice. We quickly learned that the 9/11 attacks were carried out by al Qaeda -- an organization headed by Osama bin Laden, which had openly declared war on the United States and was committed to killing innocents in our country and around the globe. And so we went to war against al Qaeda to protect our citizens, our friends, and our allies.

Over the last 10 years, thanks to the tireless and heroic work of our military and our counterterrorism professionals, we've made great strides in that effort. We've disrupted terrorist attacks and strengthened our homeland defense. In Afghanistan, we removed the Taliban government, which had given bin Laden and al Qaeda safe haven and support. And around the globe, we worked with our friends and allies to capture or kill scores of al Qaeda terrorists, including several who were a part of the 9/11 plot.

Yet Osama bin Laden avoided capture and escaped across the Afghan border into Pakistan. Meanwhile, al Qaeda continued to operate from along that border and operate through its affiliates across the world.

And so shortly after taking office, I directed Leon Panetta, the director of the CIA, to make the killing or capture of bin Laden the top priority of our war against al Qaeda, even as we continued our broader efforts to disrupt, dismantle, and defeat his network.

Then, last August, after years of painstaking work by our intelligence community, I was briefed on a possible lead to bin Laden. It was far from certain, and it took many months to run this thread to ground. I met repeatedly with my national security team as we developed more information about the possibility that we had located bin Laden hiding within a compound deep inside of Pakistan. And finally, last week, I determined that we had enough intelligence to take action, and authorized an operation to get Osama bin Laden and bring him to justice.

Today, at my direction, the United States launched a targeted operation against that compound in Abbottabad, Pakistan. A small team of Americans carried out the operation with extraordinary courage and capability. No Americans were harmed. They took care to avoid civilian casualties. After a firefight, they killed Osama bin Laden and took custody of his body.

For over two decades, bin Laden has been al Qaeda's leader and symbol, and has continued to plot attacks against our country and our friends and allies. The death of bin Laden marks the most significant achievement to date in our nation's effort to defeat al Qaeda.

Yet his death does not mark the end of our effort. There's no doubt that al Qaeda will continue to pursue attacks against us. We must -- and we will -- remain vigilant at home and abroad.

As we do, we must also reaffirm that the United States is not -- and never will be -- at war with Islam. I've made clear, just as President Bush did shortly after 9/11, that our war is not against Islam. Bin Laden was not a Muslim leader; he was a mass murderer of Muslims. Indeed, al Qaeda has slaughtered scores of Muslims in many countries, including our own. So his demise should be welcomed by all who believe in peace and human dignity.

Over the years, I've repeatedly made clear that we would take action within Pakistan if we knew where bin Laden was. That is what we've done. But it's important to note that our counterterrorism cooperation with Pakistan helped lead us to bin Laden and the compound where he was hiding. Indeed, bin Laden had declared war against Pakistan as well, and ordered attacks against the Pakistani people.

Tonight, I called President Zardari, and my team has also spoken with their Pakistani counterparts. They agree that this is a good and historic day for both of our nations. And going forward, it is essential that Pakistan continue to join us in the fight against al Qaeda and its affiliates.

The American people did not choose this fight. It came to our shores, and started with the senseless slaughter of our citizens. After nearly 10 years of service, struggle, and sacrifice, we know well the costs of war. These efforts weigh on me every time I, as Commander-in-Chief, have to sign a letter to a family that has lost a loved one, or look into the eyes of a service member who's been gravely wounded.

So Americans understand the costs of war. Yet as a country, we will never tolerate our security being threatened, nor stand idly by when our people have been killed. We will be relentless in defense of our citizens and our friends and allies. We will be true to the values that make us who we are. And on nights like this one, we can say to those families who have lost loved ones to al Qaeda's terror: Justice has been done.

Tonight, we give thanks to the countless intelligence and counterterrorism professionals who've worked tirelessly to achieve this outcome. The American people do not see their work, nor know their names. But tonight, they feel the satisfaction of their work and the result of their pursuit of justice.

We give thanks for the men who carried out this operation, for they exemplify the professionalism, patriotism, and unparalleled courage of those who serve our country. And they are part of a generation that has borne the heaviest share of the burden since that September day.

Finally, let me say to the families who lost loved ones on 9/11 that we have never forgotten your loss, nor wavered in our commitment to see that we do whatever it takes to prevent another attack on our shores.

And tonight, let us think back to the sense of unity that prevailed on 9/11. I know that it has, at times, frayed. Yet today's achievement is a testament to the greatness of our country and the determination of the American people.

The cause of securing our country is not complete. But tonight, we are once again reminded that America can do whatever we set our mind to. That is the story of our history, whether it's the pursuit of prosperity for our people, or the struggle for equality for all our citizens; our commitment to stand up for our values abroad, and our sacrifices to make the world a safer place.

Let us remember that we can do these things not just because of wealth or power, but because of who we are: one nation, under God, indivisible, with liberty and justice for all.

Thank you. May God bless you. And may God bless the United States of America.



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