La canciller democristiana Ángela Merkel.
Hasta El País aplaude la victoria de Merkel por gestionar mejor la crisis
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La victoria de la 'fracasada' Merkel es un pésima noticias para nuestros socialistas vernáculos porque viene a demostrar que, en contra de lo que sostiene el Gobierno español, subir los impuestos no es inevitable para hacer frente a la crisis. Desplumar a la clase media mientras Alemania vota por bajar los impuestos prueba que las recetas socialistas huelen a rancio populismo.
Hay un fantasma que recorre Europa, una corriente que lleva a los ciudadanos europeos a confiar en las fórmulas liberales y conservadoras antes que en las viejas y caducas recetas socialistas. Un hecho que no se le escapa ni a El País, que en su editorial celebra el 'giro liberal' pone por las nubes a la canciller alemana:
Alemania ha sido más diligente que la mayor parte de los grandes países europeos y ha podido por ello obtener mejores resultados en el momento de enfrentarse a la crisis
VICTORIA PARA SALIR DE LA CRISIS
Merkel, ha proclamado la victoria de su Unión en las elecciones generales y ha anunciado su propósito de formar nuevo gobierno de coalición con el Partido Liberal (FDP). "Hemos logrado nuestro objetivo de obtener una mayoría estable y de poder formar gobierno con los liberales", ha asegurado Merkel, después de que su partido más su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) ganara los comicios con más de un 33,8%, según los resultados aún provisionales, mientras que el Partido Liberal (FDP) habría obtenido un 14,7%.
Los liberales han obtenido sus mejores resultados desde la creación de la República, subiendo casi 5 puntos, con cifras que rozan el 15%. "Nos alegramos de los resultados. Pero eso significa responsabilidad. Y estamos listos para asumirla", ha asegurado Westerwelle. Tras tres legislaturas en la oposición, Westerwelle, virtual vicecanciller y probable nuevo ministro de Exteriores, ha afirmado que su partido "mantiene los pies sobre el suelo. Ahora empieza el trabajo de verdad por Alemania y por nuestro pueblo".
Con ello, la Unión y el FDP recuperan la tradicional alianza de centro-derecha que ya gobernó Alemania durante 16 años en los años 80 y 90 del siglo pasado a las órdenes del cristianodemócrata Helmut Kohl, y anteriormente, bajo Konrad Adenauer. Ambos sumarán en el Bundestag unos 320 escaños, según los calculos provisionales de los analistas, una sobrada mayoría, frente a los menos de 300 escaños que se calcula sumarán los partidos en la oposición.
El Partido Socialdemócrata (SPD), de historia centenaria, ha sufrido su mayor caída al bajar más de 11 puntos. Su candidato a la Cancillería y ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ha admitido la derrota de su formación en las elecciones generales y califica su resultado de "amargo" para su formación. Steinmeier anuncia "una oposición dura" en el Parlamento. "Es un día amargo y una derrota amarga, no hay modo de embellecer eso", ha admitido Steinmeier.
BAJA PARTICIPACIÓN
Las elecciones legislativas han confirmado además la tendencia a la baja de las dos grandes formaciones históricas alemanas, la Unión y el SPD, que hasta la reunificación alemana sumaban cerca del 80% de los votos y en estos comicios superan escasamente un 55%. De las pérdidas de votos, sobre todo de los socialdemócratas, se ha beneficiado el partido de La Izquierda, que auna a un ala disidente del SPD y los poscomunistas de la RDA, al lograr mas de un 12% de votos y conseguir el mejor resultado de su corta historia