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Geert Wilders. HL
La sombra de Rusia y Estados Unidos se alarga sobre las elecciones en Holanda. La inquietud por las interferencias rusas forzó el abandono del sistema electrónico de voto

Holanda acude este miércoles 15 de marzo de 2017 a las urnas en una situación insólita para este pequeño país alejado de las grandes turbulencias mundiales (La pérdida de la inocencia ).

Los 17 millones deholandeses temen encontrarse en medio de una serie de intrigas y enredos por la repercusión internacional que genera el carismático Geert Wilders, un populista xenófobo y antieuropeísta.

A la preocupación por una intromisión de Rusia en el programa informático de conteo de votos y las noticias falsas difundidas en redes sociales con sello de Moscú, se añade el hecho de que personajes de extrema derecha próximos a Donald Trump hayan financiado a Wilders.

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En la víspera de las elecciones se ha sabido que el candidato recibió el apoyo económico de David Horowitz, un activista de los círculos más extremistas de Estados Unidos que ha donado en dos años más 150.000 dólares al Partido por la Libertad, cuyo líder y único miembro es el político de melena oxigenada.

Geert Wilders aseguró este 14 de marzo de 2017 que el profeta Mahoma es "un 'señor de la guerra' y un pedófilo", en el debate de cierre de la campaña electoral que acogió el edificio del Parlamento y en el que participaron los líderes de los trece partidos más importantes de Holanda.

"El islam representa la mayor amenaza para los Países Bajos. Nuestro futuro está en juego".

Wilders fue el gran protagonista de este encuentro que duró más de una hora y que se dividió en debates cortos a dos para los grandes partidos y a tres para los más pequeños.

El populista confesó tener "temores de que el imperio de la ley desaparezca si se da espacio al islam".

Su contrincante, Gert-Jan Segers, de Unión Cristiana (UC) le contestó que la restricción de la libertad o "una prohibición del Corán no es el medio para combatir" los problemas de Holanda.

"Usted tiene objeciones legítimas contra el islam, pero la lucha tiene que ser abordada de una manera distinta. La lucha tiene que ver con el orgullo de nuestras libertades", dijo Segers, dirigiéndose a Wilders.

El primer ministro Mark Rutte se mostró un tanto cansado durante el debate, a diferencia del "cara a cara" frente a Wilders de ayer, y dio la impresión de estar influido por la gestión del Gobierno en la crisis diplomática con Turquía.

Rutte dijo que estaba orgulloso de la forma en la que ha impedido los actos de campaña de los dos ministros turcos y reiteró que actuaría de la misma forma si la situación se volviese a repetir en el futuro.

En un careo con el líder de los Verdes Jesse Klaver, el primer ministro consideró que el político de izquierdas "es demasiado generoso con los solicitantes de asilo", ya que critica el acuerdo de inmigración con Turquía.

El socialdemócrata Lodewijk Asscher, actual viceprimer ministro, también discutió con Wilders y sus argumentos fueron fuertemente rebatidos por el populista.

"Los Países Bajos es de los holandeses que han escogido nuestro país al cien por cien", dijo Wilders, criticando a los cientos de turcos que se manifestaron este fin de semana a favor del presidente Recep Tayyip Erdogan, y en contra del Gobierno holandés.

Este debate electoral cerró tres semanas de campaña en los Países Bajos, que estuvieron protagonizadas por el debate sobre la identidad holandesa, la integración de los inmigrantes, la Uníón Europea y los cambios en el sistema sanitario.