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Padre, hija y el marido de ella, detrás, en agosto de 2015 en Navarrenx EE
El padre y la hija, naturales de Pilas (Sevilla), estaba íntimamente unidos, eran uña y carne. Entre las víctimas mortales también está la pareja de José

Durante este pasado fin de semana o el lunes, a ese piso de Pau, escenario de un crimen múltiple, tuvo que llegar de visita desde Sevilla el padre de Manuela. José Morales Real, jubilado de 65 años natural de Pilas, era uña y carne con su hija. A él le acompañaba su actual pareja, Dolores Reina Gómez, enfermera jubilada y originaria del pueblo sevillano de Arahal. José había sido visto el miércoles pasado en Pilas, su pueblo, por lo que tuvo que viajar a Francia en busca de su hija a partir del jueves, como muy pronto, según recoge Eduardo del Campo en El Español.

José iba de vez en cuando de vacaciones a Francia en verano para visitar a su hija y a su yerno, aunque la última vez que José publicó fotos en Facebook de sus viajes a Francia fue en febrero de 2016; antes había estado con su hija en Pau en agosto de 2015. Otras veces iba solo. Esta vez le acompañaba Dolores. Y su misión, según están cada vez más convencidos en el pueblo, no era pasar unos días relajados con Manuela en un viaje organizado de antemano, sino acudir urgentemente en su ayuda, a su rescate, por las amenazas del marido que ella había denunciado hacía poco; denuncia de la que la víctima le habló este pasado viernes, 6 de julio, al director del instituto donde trabajaba como profesora de español.

La llegada del padre al piso de Pau pudo precipitar la masacre. En la madrugada del lunes al martes, José, Dolores, Manuela y el niño Joseph estaban con el supuesto maltratador, Badr (al que no le constaban antecedentes policiales) en la vivienda familiar de la pareja en Pau. Ella había regresado allí tras pasar unos días con su hijo refugiada en casa de una amiga, antes de que llegara su padre. El presunto asesino acabó con todos ellos. Ocurrió en torno a las cinco de la madrugada, cuando los vecinos oyeron gritos, golpes en la pared y el llanto del niño; antes de retornar el silencio y de que el humo, las llamas y un reguero de sangre delataran el crimen.

Los bomberos recibieron a las 6.40 horas de la mañana de este martes 10 de julio la llamada de una vecina que alertaba de un incendio en ese apartamento y la sangre que chorreaba en el alféizar de una ventana. Al llegar se encontraron un sofá en llamas y cinco cuerpos. La Policía cree que el marido, Badr -cuyo nombre significa "luna" en árabe, mató a su esposa, al padre de ella y a la pareja de éste antes de prender fuego a la casa y cortarse las venas para suicidarse, y que al niño lo mató por el humo desatado.

A Manoli la hallaron maniatada, amordazada y con la cabeza metida en la bañera, según ha informado el diario francés Sud-Ouest citando una fuente conocedora de la investigación policial. José y Dolores habían sufrido golpes en la cabeza con un objeto contundente. El pequeño Joseph, que aparentemente no tenía rastros de contusiones violentas, como tampoco su madre (se espera que este miércoles practiquen las autopsias a los cadáveres en Toulouse), estaba en parada cardiorrespiratoria, pero no pudieron reanimarlo. El homicida tenía cortes en ambas muñecas, confirmó la fiscal de Pau, Cécile Gensac.

VÍDEO DESTACADO: Esta mujer al volante sale milagrosamente ilesa de un intento de asesinato