Islam, velo, mujer y religión musulmana.

PD

Las monarquías del Golfo, escenario de brutal represión y horribles abusos

clipping

Lo que Occidente sabe que existe pero se niega a ver en el mundo árabe

La comprensión con la Primavera Árabe y la Guerra contra el Terror ignora a las peores tiranías del mundo árabe

La Gaceta, 18 de diciembre de 2011 a las 11:44

Necesitas el plugin de flash para visualizar este contenido

Instala Adobe Flash player

Una gerontocracia en la que 7.000 príncipes petromillonarios imponen un régimen teocrático y represivo sobre el resto de la población

Este 18 de diciembre de 2011, en la semana que concluye, la actualidad saudí no estaba dominada por la creciente tensión entre el reino y sus vecinos del otro lado del Estrecho de Ormuz, Irán; ni siquiera por la oleada de protestas populares que recorre el mundo árabe y que se ha librado ya tres bajas entre los dictadores de la zona.

No: las grandes noticias en este modernísimo estado aliado de Occidente eran, por un lado, la decapitación de Amina bin Abdelhalim Nassar... por brujería; y, por otro, el sesudo y trascendental informe del Majlis al-Ifta al-A'ala o consejo religioso concluyendo que permitir conducir a las mujeres provocaría un aumento en la prostitución, la pornografía, la homosexualidad y el divorcio.

A sólo 10 años de levantar la prohibición de conducir a las mujeres, pontifica el informe, "no quedarían vírgenes" en todo el reino.

Buenas intenciones

"A diferencia de los viejos imperios, nosotros no hacemos estos sacrificios (bélicos) por territorio o recursos", dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el pasado miércoles en Fort Bragg ante un público de soldados que volvían de su misión en Irak, terminada ocho años después de que George W. Bush proclamase la victoria. "Lo hacemos porque es lo correcto".

En el marco de su indefinida Guerra contra el Terror iniciada tras el atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2011, las tropas norteamericanas derrocaron la feroz dictadura de Sadam Hussein en Irak, el régimen de los talibanes en Afganistán y la tiranía libia de Muamar el Gadafi.

Asimismo, la Administración Obama también ha saludado como parte de su estrategia democratizadora de Oriente Medio la llamada Primavera Árabe, que hasta la fecha ha puesto fin a las dictaduras de Túnez, Egipto y Yemen y que tiene en jaque el régimen de Bashar el Asad. Eso es, imaginamos, "hacer lo correcto".

Salvo por un pequeño detalle: las monarquías del Golfo y, muy especialmente, Arabia Saudí. Desde el principio, los saudíes han sido el elefante en la sala de estar de la llamada Guerra contra el Terror.

Hechos como que 15 de los 19 terroristas implicados en el 11-S fueran saudíes -frente a ningún iraní, iraquí o afgano- es un dato sobre el que la Administración norteamericana prefiere no hacer hincapié.

Como incómodo resulta recordar, en la creciente guerra de nervios que mantiene con la teocracia iraní, a la que pinta como un régimen de barbarie, que sus excelentes aliados saudíes son una gerontocracia en la que 7.000 príncipes petromillonarios imponen un régimen teocrático y represivo sobre el resto de la población.

Esta misma semana informaba La Gaceta de la reanudación del juicio contra el príncipe Bin Talal por la presunta violación de una modelo española, un ejemplo más de una riada de casos penales en toda Europa en los que los magnates saudíes han hecho gala de un curioso desprecio por los derechos humanos, especialmente de las mujeres, y de una concepción de la vida basada en la total dominación de unas castas sobre el resto de la población.

Que la última propuesta del Comité para la Prohibición de la Virtud y la Prevención del Vicio haya sido una ley que prohíba a las mujeres revelar sus "tentadores" ojos -estándoles ya vetado mostrar ninguna otra parte del cuerpo- no deja de ser significativo.

Hipocresía

Ni la guerra contra el islam radical y violento ni el apoyo a los insurgentes árabes tendrá credibilidad alguna mientras Occidente excluya de este marco a unos regímenes, las monarquías del Golfo con Arabia Saudí a la cabeza, que son tan poco democráticas, represivas, socialmente atrasadas e ideológicamente hostiles a Occidente como los talibanes de Afganistán o los ayatolás iraníes.

Y la relación con unos y otros debería ser coherente.

NOTA.- leer artículo original en La Gaceta.


facebook

Los mejores videos
Publicidad
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad | sugerencias@periodistadigital.com | Publicidad | Quiénes Somos | Copyleft
PERIODISTA DIGITAL, SL CIF B82785809 - Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España) - Tlf. (+34) 91 732 19 05