Mundo

Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea se tensan día a día de una forma no vista en años, lo que amenaza con romper el acuerdo antimigratorio firmado por ambas partes el pasado marzo.

"Si vais más lejos, abriremos las puertas (de las fronteras). Eso debéis saberlo", amenazó este 25 de noviembre de 20016 el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante un discurso.

Pese a que las autoridades turcas han subrayado que la decisión adoptada por el Parlamento Europeo instando a congelar temporalmente las negociaciones de adhesión de Turquía no tiene carácter vinculante, lo cierto es que no ha sentado nada bien en un país que se considera injustamente tratado por una Unión Europea a cuyas puertas llama desde 1963.

Ya en la noche del jueves al viernes, Erdogan denunció que la decisión de la Eurocámara es una "crítica injusta" a la situación en Turquía y acusó a Europa de "estar del lado de los terroristas".

Unas duras descalificaciones que en la mañana del viernes completó con su amenaza de abrir las fronteras para que los refugiados y migrantes que se encuentran en suelo turco puedan pasar libremente a territorio europeo.

"Cuando los niños muertos golpearon las costas mediterráneas ustedes no decidieron cuidarlos. Cuando los barriles bomba llovieron sobre estas personas, nosotros no los abandonamos a su suerte. Los ayudamos sin preguntar si vendría ayuda o no de la UE. Nosotros alimentamos a 3 millones de refugiados en este país y no hemos abierto las puertas (fronterizas) esperando que nos llegase apoyo de la UE. Pero ustedes no han cumplido sus promesas".

No es la primera vez que Erdogan recurre a este tipo amenazas. En los últimos meses las ha utilizado constantemente la cuestión de los refugiados como presión hacia Bruselas para que permita a los ciudadanos turcos viajar sin visado a territorio comunitario, algo a lo que la UE se había comprometido a cambio del acuerdo antimigratorio y a que Ankara cumpliese una serie de 72 medidas.


EMBARGO DE ARMAS

El Parlamento de Austria votó el jueves por unanimidad imponer un embargo a la venta a Turquía de todo tipo de armamento bélico o de doble uso, incluyendo químicos y tecnología que puedan ser utilizados por civiles y militares e instó a la Unión Europea a hacer lo propio.

Los partidos austríacos señalaron la "amenaza de conflictos armados" y la situación de los derechos humanos en Turquía -en especial la detención de periodistas y políticos opositores y la represión a la población kurda- como razones que justifican dicha restricción a la venta de armas.

El ministro turco de Defensa, Fikri Isik, restó importancia a la medida -es cierto que Austria no ha vendido material bélico a Turquía en los últimos años- y dijo que "en la práctica no afectará". "Además, lo utilizaremos como una oportunidad para desarrollar nuestros propios modelos de armas nacionales", añadió.

Galería de imágenes: