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F/A-18 Super Hornet en pleno ataque. PD

Es la primera vez que un avión de combate de la coalición dirigida por Estados Unidos, que está combatiendo en Siria contra el autodenominado Estados Islámico (EI), derriba una aeronave militar siria.

El hecho, tal como confirmó el Pentágono estadounidense, ocurrió este 19 de junio de 2017 en la provincia de Raqqa, en el norte de Siria.

Según el Pentágono, un caza bombardero SU-22 de Siria se vio involucrado en un combate con un F/A-18 Super Hornet estadounidense después de que el primero arrojó bombas cerca de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos.

Siria condenó lo que llamó "un ataque flagrante" que tendría "peligrosas repercusiones".

En otro incidente separado, la Guardia Revolucionaria de Irán informó que lanzó varios misiles desde Irán hacia el este de Siria, con el objetivo de atacar a combatientes del Estado Islámico.

¿Cuál es el significado de los últimos hechos?

Análisis de Jonathan Marcus, corresponsal de asuntos de defensa de la BBC

El hecho de que un avión estadounidense haya derribado un avión de combate sirio amenaza con involucrar aún más a Washington en la guerra siria.

Estados Unidos ya atacó a las fuerzas progubernamentales sirias en tierra después de que éstas entraron a una zona de exclusión diseñada para proteger al personal estadounidense que entrena y asesora a los rebeldes sirios cerca de la frontera con Irak.

Ahora, Washington está extendiendo la protección a las fuerzas que apoya que están involucradas en la ofensiva terrestre contra EI en Raqqa.

Estos pasos tácticos, inevitablemente podrían tener implicaciones estratégicas(no solo con Siria, sino) creando una fuente más de fricción entre Washington y Teherán.

El enfoque de Irán está en la región fronteriza entre Siria e Irak. La lucha para controlar este territorio crucial se está haciendo cada vez más peligrosa.

Los ataques con misiles de Irán contra lo que dice son blancos de EI, ponen de manifiesto la voluntad de Teherán para actuar en defensa de sus propios intereses dentro de Siria.


"Muestra de fuerza"

El incidente del avión SU-22 ocurrió el domingo cerca de la población de Tabqa, donde las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han estado combatiendo a los militantes de EI como parte de la estrategia para recuperar la ciudad de Raqqa, el bastión de EI en el oriente del país.

Se cree que este es el primer combate aire-aire de un avión estadounidense con un avión tripulado desde la campaña militar de Kosovo en 1999.

El Pentágono afirma que los combatientes progubernamentales atacaron las unidades de las FDS expulsándolas de la ciudad de Ja'Din.

Las fuerzas progubernamentales sirias no están combatiendo en la batalla contra EI en Raqqa, pero han estado ganando terreno contra los yihadistas en el área que rodea a la ciudad.

La coalición dirigida por Estados Unidos condujo lo que el Pentágono dijo era "una muestra de fuerza" de los aviones progubernamentales para detener el ataque y después llamaron al aliado del gobierno sirio, Rusia, para tratar "de reducir la intensidad de la situación y detener los disparos".

Sin embargo, el SU-22 dejó caer bombas contra las posiciones de las FDS pocas horas más tarde, agregó el Pentágono. Y "de acuerdo con las normas para entablar combates y como autodefensa colectiva de las fuerzas de la coalición (el avión) fue inmediatamente derribado".

Los intentos para advertir al avión que se retirara usando una frecuencia de radio de emergencia, fracasaron, dijo el Comando Central de EE.UU.


"Desaparecido"

El ejército sirio, por su parte, indicó que su avión estaba en una misión contra EI cuando se vio atacado, según la televisión estatal.

Agregó que el incidente tendrá "peligrosas repercusiones" en los esfuerzos para combatir el terrorismo.

Una declaración del Ejército indicó que el piloto del avión está desaparecido.

El "flagrante ataque fue un intento de socavar los esfuerzos del ejército como única fuerza efectiva y capaz con sus aliados... de combatir el terrorismo en su territorio", indicó.

Por su parte, el canciller ruso, Sergei Lavrov, cuyo gobierno apoya al presidente sirio Basahr al Asad, declaró que "todos los países deben respetar totalmente la soberanía y la integridad territorial de Siria".