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La captura, turtura y muerte de la joven miliciana ocurrió en el marco de la ofensiva turca contra las milicias YPG en el norte de Siria

El vídeo del cuerpo de la joven miliciana, ensangrentado y atrozmente mutilado, por los rebeldes islámicos aliados de Turquía, enciende desde este viernes 2 de febrero de 2018 la ira y la indignación de la comunidad kurda en todo Oriente Medio..

Según las fuerzas kurdas, el cuerpo pertenece a Barîn Kobanê, nombre de guerra de una valiente chavala de sólo 23 años, que participó durante meses en primera linea en los combates contra el grupo Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en la región de Kobane, en el norte de Siria.

Turquía lanzó el pasado 20 de enero en Siria una ofensiva contra la región de Afrin, para expulsar de su frontera a la milicia kurda de las YPG, organización calificada de "terrorista" por Ankara, pero que es aliada de Washington en la lucha contra los fanáticos del ISIS.

Los rebeldes sirios, que participan en esta operación militar junto a Turquía, han sido señalados por responsables kurdos, pero también por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), de filmar las mutilaciones infligidas al cuerpo sin vida de la combatiente.

"Lo han hecho con regodeo, los terroristas aliados del Estado turco enemigo".

Varios militantes kurdos han compartido en las redes sociales una semblanza de la joven, sonriente en su uniforme militar, acompañada por otra foto de su cadáver.

En el vídeo se puede ver a una decena de rebeldes, algunos armados, en torno al cadáver ensangrentado y mutilado de una mujer, en el suelo. Se escucha la voz de un hombre que pide que dejen de actuar así.

La grabación fue enviada al OSDH por "un combatiente de los grupos rebeldes sirios que participan con las fuerza turcas" en la ofensiva, precisa el director de esta ONG, Rami Abdel Rahman.

El episodio habría sido filmado el martes 30 de enero de 2018, después de que el cuerpo de la combatiente fuera hallado por los rebeldes en la localidad de Qurna, cerca de la frontera, en el norte de Siria.

"Es de una barbarie sin igual", deplora Abdel Rahman.