Navarra
Depresión Pixabay/ Imagen ilustrativa

El caso de la supuesta violación de San Fermín ha dado un giro después de la declaración de la víctima, la joven madrileña que denunció los abusos sexuales ocurridos en un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona en la noche del 7 de julio de 2016.

Al contrario de lo que se había conocido hasta la fecha, la joven ha señalado que los acusados no la metieron a la fuerza en el portal, ya que iban cogidos de la mano y solo la "acompañaron". Además, ha asegurado que no le taparon la boca ni le hicieron daño para llegar al rellano del portal donde presuntamente fue violada, según recoge Ignacio Murillo en ElEspañol.

Aún así, ha mantenido con firmeza que ella no quería mantener sexo con los acusados, pero que tampoco pudo negarse porque ni lo hablaron previamente ni se lo propusieron, por lo que cuando accedió al portal no sabía lo que iba a ocurrir después.

Preguntada por el instante en el que los cinco acusados comenzaron supuestamente a forzarla, la joven ha señalado ante el juez que en ese momento entró en shock y se dejó llevar, sin que recuerde haber sufrido "dolor" durante las relaciones no consentidas. "Entré en pánico, sólo quería que acabara y cerré los ojos", ha asegurado.

La joven, de 18 años cuando ocurrieron los hechos, ha declarado este martes en la Audiencia de Navarra ante el tribunal que juzga los hechos, sin mantener contacto visual con los cinco acusados, que han seguido el interrogatorio desde una sala anexa a través de un sistema de videoconferencia.

Durante más de tres horas ha relatado a los tres magistrados que dictarán sentencia lo ocurrido entre las 2.45 y 3.30 horas de la primera noche de los Sanfermines de 2016, el tiempo transcurrido entre su primer contacto con los cinco procesados y el final de los hechos denunciados.

La mujer ha declarado de manera calmada, serena, sin transmitir aflicción al recordar lo ocurrido. Ha mantenido un discurso coherente y sencillo, intercalado con alguna media sonrisa de tranquilidad sin llorar.

Antes de su declaración ha llegado hasta Pamplona desde Madrid acompañada de sus padres y de una tía, que no han podido tampoco seguir la declaración de la chica y la han esperado hasta regresar a casa a mediodía. El juicio se celebra a puerta cerrada para "preservar la intimidad" de la víctima y de los acusados.

Fuente orginal: El Español/Leer mas

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