Ocio y Cultura
Basilio Martín Patino. PR

El director de cine Basilio Martín Patino ha fallecido a los 86 años a causa de una enfermedad degenerativa.

Fue uno de los principales directores españoles del género «cine de autor».

Martín nació el 29 de octubre de 1930 en el pueblo salamanquino de Lumbrales, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca donde se sumó al Teatro Español Universitario, agrupación que le llevó a participar en diversas obras. Ya en su periodo universitario, se sintió atraído por el mundo del cine y fundó el Cineclub Universitario y la revista Cinema Universitario.

En 1955 decidió formarse en estudios centrados en el séptimo arte y se inscribió en el Insituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas. Recibió su primer galardón a los treinta años con el Premio Nacional de Guión gracias a «Amanecida». Sería poco después cuando empezaría a sufrir la zozobra de la censura cuando grabó un documental sobre la fiesta tradicional de la liberación de la dependencia nobiliaria.

Su segundo película premiada fue «Nueve Cartas a Berta» con una Concha de Planta durante el Festival de Cine de San Sebastián en 1966, dicha obra se estrenaría pasado un año con el beneplácito de diversos premios y permaneció en las taquillas durante un tiempo considerable como un icono de la nueva etapa del cine español.

Durante los próximos años su carrera sufrió vaivenes de obras inacabadas o material requisado por el Gobierno, por lo que el cineasta abordó algunos trabajos publicitarios. Su próximo gran éxito llegó con «Del amor y otras soledades» que concurrió a una recepción oficial entre ovaciones con la Mostra de Venecia, pero en España el tema tabú del divorció provocó el corte de 42 escenas.

El brazo largo del borrador administrativo llevó al director de cine a rechazar cualquier ayuda económica gubernamental o empresarial que le supusiera la permisibilidad de un brazo ejecutor de censura en sus obras. Su futura trayectoria artística independiente contó con un socio, el producto Julio Pérez Tabernero.

Como resultado, la obra «Canciones para después de una guerra» (1971) no pasó el filtro de la censura y el mismo Carrero Blanco ordenó su prohibición y destrucción. Hasta 1976, no se pudo visionar en la gran pantalla y fue un absoluto éxito de taquilla, convirtiéndose en uno de los filmes de los comicios de la transición.

Ante la desidia de ese brazo ejecutor, el cineasta pasó a una producción clandestina donde preparó «Queridísimos verdugos» (1973) en la que narraba las figuras de los últimos verdugos de la Justicia. La obra no pudo estrenarse hasta abril de 1977 y fue premiada en festivales como Taormina y Prato.

«Caudillo» fue otra de las íconicas perlas del cineasta salmanquino, cuya producción clandestina tuvo que utilizar archivos de materiales extranjeros donde los bandos el guerra protagonizan el filme. Se estrenó en 1977 y recibió diversos galardones de festivales de Berlín, Londres, Karlovy Vary.

Con varios proyectos frustrados a posteriori como la intención de hacer películas sobre García Lorca o Carrero Blanco, la trayectoria del cineasta se vio relegada a filmes de menor éxito que las anteriores en taquilla. Sin embargo, siguió con su aptitud transgresora con algunas obras más centradas en regiones concretas.

Su movimiento impulsor de temas peliguados de tratar en la sociedad le convirtió en uno de los nombres representativos de la fábrica del séptimo arte. Fue una de las personas que firmó el acta de fundación de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, el día 8 de enero de 1986.

El día 28 de noviembre de 2007, Basilio Martín Patino recibió la investidura como doctor honoris causa en la Universidad de Salamanca, en la cual como acto hacia su personalidad transgresora nunca recogió el título de su licenciatura.