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Parece que fue ayer cuando vimos en su infancia a Drogon, Rhaegal y Viserion, los tres dragones de Daenerys Targarien. Pero ya han pasado cinco temporadas y aquellos retoños se han convertido en unas criaturas de un tamaño tan descomunal que son capaces de asolar una plaza de toros.

Su creación, como veréis en el vídeo, no es nada sencilla. Gracias a un trabajo espectacular realizado por Pixomondo, podemos ver el proceso de CGI que da vida a estas criaturas en la ficción.

"Cuando empezamos un nuevo proyecto siempre hacemos un estudio y buscamos algo que tenga similitudes con esta criatura virtual", indica a José Antonio Luna de Vertele Pascal Tonecker, productor ejecutivo de Pixomondo.

En el caso de los dragones, esa similitud la encontraron en un animal concreto: un pollo.

El portavoz apunta que todo comenzó con una pregunta: "¿qué aspecto tiene un dragón?". HBO ya les había dado algunos bocetos e indicaciones, pero para lograr el nivel de realismo que aparece en televisión necesitaban más detalles.

"Vimos que un pollo podría ser un buen ejemplo para imaginar la estructura de su esqueleto o de las alas".

De esta manera, la idea de Viserion estuvo antes en el estante de una carnicería que en un complejo modelo 3D.  

Los diseñadores necesitaban una referencia para comprobar desde cómo funcionan sus articulaciones hasta cómo se trasluce la luz a través de la piel.

"Elegimos el pollo porque, tras ver los primeros dibujos de los dragones, pensamos que la forma de su pecho era la más parecida a la del animal fantástico".

"También tomamos patrones de otros animales como cocodrilos, serpientes o lagartijas, con los que obtuvieron los patrones necesarios para diseña aspectos como la textura de su piel".

La primera vez que aparecieron los dragones fue al final de la primera temporada, cuando todavía eran crías recién salidas del huevo.

Pero ahora sería difícil que alguno de ellos se posara en el hombro de Daenerys sin fatídicas consecuencias.

A medida que estos aumentan, también lo hace la complejidad de su diseño. Tonecker lo compara con un bebé humano, que cuando nace tiene una fisionomía determinada y poco a poco va modificando su cuerpo.

"No solo incrementan de tamaño, igualmente lo hacen los rasgos de la cara".

Pero con Drogon o Rhaegal tienen un inconveniente añadido: al ser un animal fantástico, no existe una referencia natural.