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Nicole Kidman interpreta a la señora Barbour, en The Goldfinch, dirigida por Brooklyn John Crowley. EP
No es la primera vez que vemos a la actriz transformándose por su trabajo. En Las Horas, donde interpretaba a Virgina Woolf, alteró drásticamente su nariz y ganó el Oscar a la mejor interpretación femenina (en 2003)

Lo de Nicole Kidman impresiona. La actriz, que sólo tiene 50 años, ha sorprendido a todos con su nuevo aspecto.

En las últimas fotos que se han tomado de ella, la intérprete aparece con arrugas, ojeras y canas, un envejecimiento que impacta teniendo en cuenta que hace poco más de una semana deslumbró con su belleza en los Oscar.

Pasado el susto, la cruda y bella realidad: las imágenes corresponden al rodaje en Nueva York de su última película,

Se trata de The Goldfinch, dirigida por Brooklyn John Crowley y basada en el libro de Donna Tartt, El jilguero.

En el filme, Nicole Kidman interpreta a la señora Barbour, una acaudalada neoyorquina que se ve obligada a tutelar a un joven cuando su madre muere en un atentado terrorista en el Museo Metropolitano de Arte de la Gran Manzana.

No se trata de la primera vez que la actriz se enfrenta a un drástico cambio por exigencias del guión.

No es la primera vez que vemos a la actriz transformándose por su trabajo. En Las Horas, donde interpretaba a Virgina Woolf, alteró drásticamente su nariz y ganó el Oscar a la mejor interpretación femenina (en 2003).

También muta en la serie Top of the Lake, donde aparece con el pelo rizado y canoso.

Pese a que se trata de una caracterización, resulta chocante ver a la intérprete con una apariencia mayor de los años que tiene, ya que en la meca del cine suele ocurrir lo contrario y muchos actores y actrices abusan de la cirugía o retoques estéticos para alargar su juventud.

La propia Kidman lo hizo en el pasado y ella misma ha afirmado en más de una ocasión que se arrepentía de haberse sometido a tantas cirugías estéticas, incluido las inyecciones de bótox.

“Lo del botox fue un error, fruto de la presión y del deseo de lucir mejor, algo que les pasa a muchas actrices en Hollywood. Puedo decir que no he vuelto a usarlo y que lo que ves ahora es fruto de una vida sana, de alejarme del humo del tabaco y de dormir todas las horas que puedo. Nada de cirugía”, explicó en una entrevista en 2014.