Ocio y Cultura
John Travolta regresó al Festival de Cine de Cannes para presentar su cinta sobre el mafioso John Gotti. EP

En una edición marcada por la ausencia de grandes estrellas, John Travolta (Englewood, Nueva Jersey, 1954), acrecentó por mérito propio este miércoles su status al ofrecer en el Festival de Cine de Cannes una aplaudidísima masterclass que compensó la falta de "star power" del certamen.

Travolta, que el día anterior había estrenado fuera de concurso Gotti, film sobre el mafioso americano John Gotti dirigido por Kevin Connolly, habló largo, tendido y con mucha sustancia de su carrera y de sus inquietudes como actor.

Presentado con el calificativo de "leyenda del cine mundial" en la Salle Buñuel del Palais por Thierry Frémaux, delegado general del evento cultural más importante del mundo, desde un principio, y por el recibimiento que le confirió el público, ya se adivinaba que sería un encuentro jugoso.

Muy guapo (y ya ha cumplido los 64), elocuente, auténtico, el protagonista de El chico de la burbuja de plástico, Fiebre del Sábado noche, Grease- de la que se cumplen 40 años y el Festival ofrecía esa misma noche una proyección en la playa-, Pulp Fiction, Cara a Cara o Primary Colors, entre muchas otras, se ganó el respeto de todos.
En primer lugar, se refirió a Pulp Fiction, cinta estrenada en Cannes el 21 de mayo de 1994 y, a la postre, ganadora de la Palma de Oro.

"Creo que nadie sabía la magnitud que tendría esta película. Creíamos que tendría un público limitado. Y cuando ganamos la Palma de Oro... Pulp Fiction cambió el nivel del cine y el mío propio. Tarantino descubrió otra faceta mía como actor y me adentró en un territorio que no conocía.

Supuso un cambio para los directores de cine y tuvo una incidencia decisiva en la cultura pop. Tarantino, como todos los grandes directores, confía en el actor que elige. Y no estoy generalizando. Los buenos directores hacen los deberes y ruedan su película confiando en los actores. Quentin me veía como alguien impredecible, así que me dijo: "No tengo ni idea de lo que vas a hacer con este papel, pero confío en ti".

Igual que Mike Nichols, John Woo o Robert Altman. Son directores que te dejan hacer, y ellos se preocupan y ocupan más del resultado visual de la película".

En su larga intervención, Travolta se refirió dos veces a su admirado Marlon Brando. "Cinco años antes de morir, Brando me aconsejó:

"Nunca hagas una película si el director no está loco por ti. Ese amor te hará actuar mejor. Si no, estarás "lost in translation".

Más adelante, aseguró que lo primero que hace cuando tiene que construir un personaje es divertirse. "Yo empiezo disfrutando. Ya sea acercándolo a mí o alejándolo de mí. Y luego, sintiéndome seguro. Uno no puede tomarse la actuación demasiado en serio. Si no te diviertes, estás muerto. Te preguntan:

"¿Cómo haces para llorar?" Y contesto: "Porque estoy en un nivel superior; disfrutando. Y luego ya bajo". Mira a Marlon Brando. Hacía el tonto, era divertido, juguetón, y de ahí, bajaba. Por eso es uno de los mejores actores de la historia".

En cuanto a su primer éxito cinematográfico, Fiebre del Sábado noche (1977), en la que encarna a Tony Manero, Travolta aseguró no verse devorado por la fama.

"No, porque yo ya era famoso en Estados Unidos por la televisión, así que ya estaba acostumbrado. Y cuando se estrenó la película, no me costó adaptarme. Además, el regalo que me supuso todo eso valía la pena. Fiebre del sábado noche se convirtió en un fenómeno cultural. Trabajábamos 19 horas al día, seis días a la semana. Di clases de baile a diario de septiembre a febrero, fue en lo que más trabajé..."

Grease (1978), el otro gran exitazo de John Travolta a finales de los 70, cumple ahora 40 años. "Randal Kleiser (el director, también presente en la sala), y yo ya habíamos hecho la tv movie El chico de la burbuja de plástico, la película de televisión más famosa de la historia. Y yo ya había hecho Grease en Broadway.

Pero la película ha supuesto un regalo sin límites para cada nueva generación. Yo crecí con Yanki Dandy (Yankee Doodle Dandy) y Lo que el viento se llevó, pero sabía que eran antiguas. Grease mantiene su frescura. De hecho, Benicio del Toro- presidente del jurado de la sección Una cierta mirada este año-me dijo que cuando era pequeño la veía numerosas veces al día y que por Grease quiso ser actor. Es un film terapéutico para mucha gente.

En los Ángeles hay gente que paga 275 dólares por verla junto a otros muchos, cantando y bailando durante la proyección".

En realidad, las entradas del Grease Sing-Along de Los Ángeles van desde los 56 a 646 dólares, experiencia que también se ofrece de forma itinerante en España a precios mucho más módicos.
Este actor completo, que canta, baila e interpreta-"eso me permite hacer de todo", apunta-, también relató su declive durante los 80.

"Yo no creo en los arrepentimientos, pero sí en la experiencia y en la observación. Así que en esa época en la que no me llamaban, lo que hice fue decidir vivir mi vida a tope, y cuando tuve la oportunidad de volver, mis armas fueron mis experiencias. El deber de un actor es experimentar la vida, observar, y ver qué puedes utilizar luego en el trabajo. Recuerdo a un actor que me mandó un mensaje diciendo:

"No sé qué hacer. No me llaman. Quizá no vuelvan a cogerme para un papel..." Y mi respuesta es que en este negocio nada es predecible. Así que en vez de fijarte en que no trabajas, ten la confianza de que ocurrirá. En este trabajo no hay nada garantizado. Lo único garantizado es tu propia confianza. Cree en tus habilidades de crear".

John Travolta, visiblemente contento, presentó durante el encuentro a sus numerosos acompañantes. Su mujer, la actriz Kelly Preston, su hija Ellen "estrella de la radio"; su hermana Ellen, también actriz y su fuente de inspiración. "Por cierto, que en Grease, mi hermana es la camarera que ve a Sandy y Danny en la tele", reveló.

Habló irónicamente de su regreso en 1989 con la comedia Mira quién habla-"Hablaban de mi vuelta, y yo decía: "Pero si no me he ido a ningún sitio"-, y de su gusto por la reinvención.

"En eso es en lo que yo creo. Yo me aburro con mi propia personalidad. NO es que no me guste a mí mismo, me gusto, pero me encanta crear personajes. Ahí está mi placer. Cuando soy un personaje no me aburro".

Como por ejemplo, el mafioso norteamericano John Gotti, el último de ellos.

"No tengo nada en común con él, aunque a ambos nos gusta vestir bien y queremos a nuestra familia, pero me tengo que sentir a gusto en él. No me siento a gusto volándole los sesos a alguien como hago en Pulp Fiction, pero sí con la confianza de que puedo hacerlo porque tengo la suficiente información para interpretar al personaje. Cuando eres actor, no hay reglas. Creas tus reglas y usas la técnica para luego crear. No tiene que gustarme ni tampoco tengo que estar de acuerdo con el personaje para interpretarlo. Hay muy pocos de mis personajes con los que me identifico, pero eso da igual. Puedo hacerlos. Una vez que decides que vas a hacerlo, ya está. Eres y te conviertes en ese personaje. Y nunca sabes cuándo vas a llegar a él. De repente ocurre con una pequeña cosa... En Pulp Fiction me llegó con el peinado ridículo, un solo pendiente y movimientos lentos, y ahí tomé la confianza".

El actor afirmó que, gracias a Pulp Fiction, lleva 24 años pudiendo elegir.
Y relató una anécdota interesante. "En Impacto (Blow Out, 1981) le dije a Brian de Palma que tenía tres formas de interpretar al personaje y que cuál debería escoger. Y me replicó:

"Te he pagado mucho dinero para que elijas tú cómo hacerlo. Ese es tu trabajo!".

Y ahí me di cuenta de que su responsabilidad era darle su visión a la película, y la mía, construir el personaje. Y en Cara a Cara (de John Woo, Nicolas Cage y yo teníamos que convertirnos el uno en el otro. Y cuando Nick me confesó que no sabía cómo hacer de mí, le dije: "Ve mis tomas diarias y yo veré las tuyas".

Él tiene un estilo muy peculiar de moverse, así que para mí era más fácil imitarle que para él imitarme a mí".

Travolta también habló de que no juzga a sus personajes, de cómo el arte cambia la vida de la gente, de que él no compite con otros, sino solo consigo mismo, y dio un consejo, no solo aplicable a la interpretación, sino a la vida:

"Cuando te sientas perdido, busca algo que te estabilice. Un punto de referencia que te dé estabilidad. Y luego sigue".

Brillante.