Charlize Theron.
EFE
En persona, Charlize Theron es tan guapa, tan alta y tan espectacular como en su mejor posado mientras explica a XL Semanal por qué decidió convertirse en la nueva musa de Jason Reitman (artífice de la irreverente Juno) en su cinta 'Young adult', que se estrena el 17 de febrero de 2012. "Cuando vi 'Up in the air', salí del cine diciéndome a mí misma: '¡Quiero trabajar con él!'. Bueno, también pensaba ¿qué hizo esa zorra de Vera Farmiga para conseguir ese papel? Ella está increíble y yo estaba celosa".
Pero la oferta de Reitman, según cuenta a XL Semanal, incluía una cláusula escrita con letra pequeña: Theron debía estar dispuesta a ponerse en ridículo. Mavis es una treintañera en perpetua crisis existencial que bebe demasiado, se alimenta de Coca-Cola light y reality shows y provoca vergüenza ajena a su paso. Theron se quedó petrificada cuando vio la cinta acabada. "¡Qué vergüenza! (confiesa), no podía ni hablar. La moraleja de la película es que, si no te enfrentas a las cosas, vendrán a por ti y te morderán en el culo. Yo no sé si maduraré algún día, no sé si querré ser adulta algún día... Sé que puedo enfrentarme a los problemas como tal, pero no me siento adulta. Solo pienso que soy vieja".
Con 16 años encontró el salvoconducto para dejar atrás un pasado traumático. Ganó un concurso de modelos, y se plantó en Milán. Más tarde probó suerte en Nueva York y luego en Los Ángeles, donde la descubrió el agente John Crosby. En 1996 un anuncio de Martini que aún habita en el imaginario colectivo cambió su vida. Su poderosa presencia escénica y un talento aún por pulir le sirvieron para protagonizar cintas como 'Las normas de la casa de la sidra' o 'La maldición del escorpión' de jade. Y, en 2003, Hollywood empezó a tomarla en serio gracias a 'Monster', en la que interpretaba a una asesina en serie.
Para ella, actuar es algo serio. Pura terapia. "Actuar siempre es una catarsis . Para mí, significa jugar, negarse a crecer, actuar como un niño, pero con la ventaja de que alguien te paga por ello. Y si tienes la suerte de hacerlo con un buen guión, puedes sumergirte en la condición humana e incluso descubrir cosas de ti mismo que no sabías. Desde el momento en que acepto un proyecto, me convierto en una persona muy obsesiva y rezo mucho ¡Encuentro la religión cada vez que empiezo una película! ".