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José Luis Luna dibujó una imagen de Rosa López desconocida TV

Rosa López fue la última invitada del programa Tu casa es la mía de Telecinco. Durante su conversación, la cantante se refirió a su relación con un futbolista. Se trata de José Luis Luna, con quien mantuvo un idilio breve pero muy intenso. Desde su ruptura, el futbolista -que también fue novio de Lara Dibildos- permanece en silencio. Quizás porque nada quiere saber de una relación que le provocó más de un quebradero de cabeza. Sin embargo, en 2014, justo después del amargo final, Luna concedió una entrevista a Saúl Ortiz que se publicó en la revista Pronto, que hoy reproducimos. En ella, el deportista confirma que llegaron incluso a pensar que iban a ser padres.

¿Cómo te encuentras tras vuestra ruptura?

Estoy profundamente decepcionado, dolido y disgustado. Jamás pensé que, detrás de la mujer de la que me enamoré ciegamente, podría existir alguien capaz de avergonzarse de mí. No merezco este trato.

¿A qué te refieres?

Llevo aguantando mucho tiempo que, sobre mí, recaiga toda la culpa de una ruptura injusta. Yo aposté por la relación desde un principio, a pesar de que ella pretendía que lo nuestro fuera clandestino, que nadie supiera que estábamos juntos. Y yo lo acepté porque estaba enamorado. Sin embargo, todo se truncó cuando se hizo público que estábamos juntos.

¿Qué sucedió?

Nos fuimos de vacaciones a Chiclana con mi única hija y mi sobrina. El destino quiso que hubiera por allí un fotógrafo que nos hizo un reportaje totalmente robado y en el que se veía que manteníamos una relación sentimental. Al publicarse, Rosa me mandó un mensaje pidiéndome tiempo, que lo mejor era que no siguiéramos viéndonos porque podría afectarle a su trayectoria profesional. Ni siquiera me llamó por teléfono ni me pidió que nos viéramos. Fue una actitud maquiavélica.

¿Cómo tomaste su propuesta?

En un principio acepté porque estaba enamorado. Sin embargo, después entendí que lo único que estaba intentando era mantenerme en la oscuridad, que nadie supiera que estaba conmigo. Le escribí y le dije que no quería continuar con una relación basada en el miedo y en la vergüenza. Estaba obsesionada por la ocultación, no me dejaba besarla en público, ni siquiera darle un abrazo. Siempre tenía que ir un paso atrás. Me hizo sentir muy mal.

¿Por qué?

En más de una ocasión me dijo que si la prensa se enteraba de nuestro romance, habría que escribir el punto y final. Se excusaba diciendo que yo había participado en "Supervivientes" y que ese era un programa para fracasados. Se creía superior y, por tanto, yo era insuficiente para ella. Para ella, lo más importante es su trabajo, el resto no importa.

¿Te despreciaba?

En ese sentido sí, constantemente. En la intimidad era otra persona distinta, muy cariñosa y cercana. En cambio, cuando había que salir a la calle me pedía distancia y poca efusividad. Era como estar presenciando una absoluta dualidad: dos Rosas López en una. Vivía en una constante teoría conspirativa.

¿Qué tipo de teoría?

Le han hecho creer que es Madonna. Y que sólo puede dejarse ver en compañía de personas que estén dentro de un determinado círculo. Por eso vive enclaustrada en su casa, sin vida social, y dándole vueltas a una realidad ficticia que han creado para ella.

¿Quiénes son los responsables?

Tiene personas muy tóxicas a su alrededor que lo único que buscan es esquilmarla económicamente. Si no tiene cuidado, puede buscarse muchos problemas de los que yo ya le he prevenido. A alguien no le venía bien que yo estuviera a su lado.

Es decir, que te han apartado de su vida a empujones...

Sí, por supuesto. Ha habido alguien que, sabiendo las condiciones innegociables que ella me planteó -que no saliera en la prensa, sobre todo- hizo todo lo posible para que nos fotografiaran y ella tuviera que dejarme. Está siendo engañada.

¿Es conocedora de estos asuntos?

Es consciente porque, además, yo le he escrito mensajes que tenía que enviar a las personas que están haciendo triquiñuelas a sus espaldas. Le han podido hacer perder mucho dinero. Y ella me lo ha agradecido, pero ahí sigue, es como una especie de Síndrome de Estocolmo. Y eso le impide tener una relación sentimental.

En cambio, ella dice que no tiene suerte en el amor...

Los que no tenemos suerte somos los que hemos estado a su lado. A todos nos ha ocurrido algo parecido. Rosa será infeliz hasta que decida romper y vivir sin prejuicios. Sin embargo, yo pensé que conmigo iba a ser diferente. Estábamos muy enamorados y teníamos planes de futuro.

¿Era la mujer de tu vida?

Podría haberlo sido. En dos ocasiones pensamos que íbamos, incluso, a ser padres. Rosa parecía muy contenta, aunque la maternidad le asusta bastante. Finalmente los resultados fueron negativos.

Vaya, toda una prueba de amor...

Había total confianza y no nos cerrábamos a nada. Por eso es tan sorprendente y dolorosa su actitud. No sólo conmigo, sino también con mi hija, con quien tenía una relación muy especial. De hecho, Teresa me sigue preguntando por ella y yo le engaño diciéndole que está de viaje. Demasiado dolor para todos.