Ocio y Cultura
Paula Vázquez.

Lo del "mito del amor romántico es algo opresor, patriarcal y tóxico", que pronunció Irene Montero, la ha condenado quizá a arrastrarse por el mismo camino de la penitencia que ya enfilara antaño Tania Sánchez.

Y es que los rumores de su ruptura con Pablo Iglesias se acrecentan a pasos agigantados, mientras algunos ya hacen quinielas sobre quién es la nueva novia del líder de Podemos.

Todos eran susurros y de repetente, con sutileza, el siempre ingenioso y oportuno columnista de 'La Razón', Alfonso Ussía, ha 'destapado' el tarro este 13 de septiembre de 2017. (Irene Montero y Pablo Iglesias: se acabaron el amor, el sexo y el 'buen rollo').

No llega Alfonso Ussía a soltar el nombre de la 'beneficiada', aunque es evidente que lo conoce y deja claro hacia dónde apunta.

Corre por las redacciones el insiste rumor de que la nueva 'First Lady' de Podemos es la actriz y presentadora Paula Vázquez, quien lleva una temporada haciendo méritos y retratándose en Twitter con comentarios muy 'morados'.

Primero se reveló como podemita entusiasta y 'super, super fan' incondicional de Irene Montero.

Despues salió a aplaudir en las redes sociales Twitter el atropello de Carmena a Miguel Ángel Blanco.

Más tarde y en sintionía con su 'nuevo amor', nos culpó a los occidentales, españoles incluidos por supuesto, de los atentados de los terroristas islámicos en Europa y le  cayó la del pulpo.

Lo úlrimo que ha subido a la red del pajarito es difícil de interpretar:

Y sigue. Así que atentos a la pantalla. Como curiosidad y uno no sabe si es generosidad de vencedora o ganas de disimular, Paula Vázquez retuitea casi todo lo que sube a la red Irene Montero.

A la pregunta que preocupa a los podemitas sobre quién sustituirá ahora a la portavoz de la formación en el Congreso, se suma ahora la voz del mentado Ussía, que ha resonado como un eco atronador en el círculo feminista de Podemos, que le han tachado ya de "machirulo patrialcal".

Mientras tanto, Pablo Iglesias sigue enfrentándose a la mayor crisis en su partido desde su fundación, con su marca catalana a punto de volar por los aires y una revuelta interna de sus comisiones autonómicas de garantías aún por resolver.