Ocio y Cultura
Avelino Hernández y captura de la portada de su libro. Archivo.

«Donde la vieja Castilla se acaba es, más que un libro, una declaración de amor, una introspección poética, un recorrido por una tierra que es más que eso, una exaltación, en fin, de todo lo que la literatura tiene de misterioso y emocionante. Es lo que ha hecho que sea ya un clásico de la literatura castellana y española y es lo que hace que continuamente uno regrese a él como a esos libros que nunca mueren, porque son vida en estado puro. Por eso, entre otras razones, para mí es un privilegio y un orgullo prologarlo».

(Julio Llamazares)

Donde la vieja Castilla se acaba: Soria

Es una de las obras esenciales de Avelino Hernández, fundamental para conocer su universo narrativo. Apareció por primera vez en 1982, y el éxito de aquella edición permitió que apareciera dos años después bajo otro sello editorial. Desde entonces, los pocos ejemplares que circulaban fueron ansiados por coleccionistas.

Treinta y cuatro años después, esta edición rescata el texto de Avelino Hernández, minuciosamente revisado por su viuda Teresa Ordinas. El espléndido reportaje de Joan Bennassar -realizado mientras Avelino recopilaba, sobre el terreno, los materiales que le permitirían redactar su obra-, vuelve a acompañar algunas de las descripciones más hermosas sobre una Soria en perpetuo idilio con las musas.

El propio autor, a la hora de enjuiciar su obra mantuvo: "cuando escribí textos de viaje, expresamente quise romper el epigonato de Viaje a la Alcarria y modelé otra horma". Dejando manifiesta la transcendencia que, en la adquisición de la pericia narrativa, había tenido este texto. Y, en buena medida, explicitaba también que se había planteado su redacción como un desafío intelectual, aunque hubiese arrancado como necesidad vital. Una "pura efusión de la emotividad acumulada", según sus propias palabras.

Con esta edición se recupera para el lector uno de los textos esenciales de nuestra literatura reciente, en un castellano preciso y evocador. Y se vivifica además una figura señera en nuestro patrimonio cultural.

Avelino Hernández Lucas

[Valdegeña/Soria, 1944 - Selva/Mallorca, 2003]

Su temprano compromiso con los desfavorecidos le condujo al activismo social y a las organizaciones proscritas en aquella triste España pre-democrática. Detenido y juzgado, se refugia en el piso de unas camaradas donde encontrará a la compañera de su vida: Teresa Ordinas.

De la militancia clandestina pasa a la gestión política y, algo desencantado, se refugiará en la creación literaria, los viajes y la labranza cultural.


Ha construido una extensa y poderosa obra, con interés por la narrativa y el ensayo [Aún queda sol en las bardas, 1984; La historia de San Kildán, 1986; Cuentos de taberna, 1989; La sierra del Alba, 1989; Campodelagua, 1990; El Aquilinón, 1993; El día en que lloró Walt Whitman, 1994; Almirante Montojo & Commodore Dewey, 1998; Una casa en la orilla de un río, 1998; ¿No oyes el canto de la paloma?, 1999; Cuerdas y recuerdos en Sa Guerrería, 2001; Los hijos de Jonás, 2001; La señora Lubomirska regresa a Polonia, 2003; Mientras cenan con nosotros los amigos, 2005; La rareza de los pájaros, 2008], el relato juvenil [Una vez había un pueblo, 1981; Silvestrito, 1986; La boina (asesina) del contador de cuentos, 1988; Se me escapó mi perro Canuto, 1989; Amigos, 1990; Eva y Tania, 1990; Conspiración en el Parque del Retiro, 1992; Y Juan salió a luchar contra el telediario, 1994; ¿Y por qué no te atreves a llamarlo amor?, 1997; Tu padre era mi amigo, 1998; El Valle del Infierno, 1998; Aquel niño y aquel viejo, 2001; Carol, que veraneaba junto al mar, 2002], y el libro de viajes [Viaje a Serrada, 1992; Guía de Soria, 1993; Myo Cid en tierras de Soria, 2001; A quien conmigo viene, 2006].

En El septiembre de nuestros jardines (2005) y Las bolsas de la basura (2012) se recogió, póstumamente, su quehacer poético.

A estas obras hay que añadir una interminable lista de guías turísticas, colaboraciones editoriales, volúmenes colectivos, prólogos, traducciones...

Donde la vieja Castilla se acaba se edita por primera vez en 1982 y desde entonces se le tiene por un clásico de la literatura española.

ÍNDICE

Un clásico (ya) de la literatura castellana y española Julio LLamazares
Tierras de Medinaceli
Tierrágreda
De la parte de Berlanga
Tierra del Burgo
Por la ribera del Duero
En los llanos de Almazán
Campos de Gómara
Tierra de Pinares
Las Sierras
Cosas de la capital