Ocio y Cultura
Portada del libro 'Ese otro que hay en ti'.

La sospecha de que un forense de origen catalán afincado en Valencia ha podido profanar, durante la práctica de la autopsia, el cuerpo sin vida de una adolescente, todavía envuelto en su vestido de fallera, desata la ira en una Valencia corrupta.

"Mira en sus ojos Carlota, esta chica quiere contarnos algo", son las palabras que pronuncian frente al cadáver. La cacería del necrófilo, el doctor Barceló, es dirigida por un reputado abogado valenciano en cuya cartera de clientes hay muchos políticos corruptos.

La novela combina la investigación del escalofriante suceso con unos viajes con su ayudante, Carlota, por los distintos paraísos fiscales del planeta para lavar el dinero sucio malversado.

Carlota ha cambiado el secretariado de alta dirección por la prostitución de alto standing, la noche por el día, y durante esos viajes por las Islas Vírgenes el lujo se convierte en una fuente de revelaciones sobre su vida anterior, y de constante peligro. Pero algo, que aún no se conoce, impide que su relación sentimental llegue a consumarse.
 
La novela 'Ese otro que hay en ti' es, aparentemente, un thriller romántico en la Valencia corrupta del primer decenio del tercer milenio; pero subyace entre las líneas una sátira de la novela negra y la rosa.  

Aunque sigue la barandilla policíaca en la cacería  del forense que siente una profunda atracción por los cadáveres, si en la novela clásica el temor a que actúe el violador está asentado sobre el dolor que experimentará la próxima víctima, en la necrofilia, la agredida  no sufre dolor.

Es por eso que ese comportamiento que cruza la línea roja entre el amor y la muerte, no está tipificado en el Código penal ni es objeto de atención literaria salvo contadas excepciones y sin penetrar en la mente enferma del violador (La Casa de los espíritus, El necrófilo)
 
La relación entre el abogado y Carlota en sus viajes paradisíacos empieza a teñir de rosa la novela cuando el primero le pide a la exprostituta relaciones y ella se paraliza ante cualquier acercamiento.

Carlota está enamorada, pero a pesar de haberse pasado la vida "de flor en flor", le dice a su novio que "a otra cosa mariposa", pues ella no es capaz siquiera de dar un beso para sellar su compromiso.

La relación sentimental que se crea entre ellos dos, desgarrada de la carne, también sigue el esquema de una de esas novelas que los franceses llaman "romans à l'eau de rose", en las que la tensión narrativa se basa en la tensión sexual ante un amor adverso hasta que colocan la guinda sobre la nata montada de la tarta. Pero la sospecha de cuál es ese impedimento por parte del abogado, desatará una duda con la que se mide cuál es la verdadera fuerza del amor y hasta dónde es capaz de abrirse paso por una selva llena de dificultades.