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Perfume Pixabay

Causar una buena impresión es con frecuencia una de nuestras mayores preocupaciones, sobre todo cuando hay de por medio algún tipo de atracción. La ropa y el peinado son dos de los aspectos a los que más atención prestamos, pero cada vez más, los olores tienen un espacio importante en este tipo de situaciones. Entre este aspecto destacan los perfumes con feromonas. Pero, ¿Son realmente efectivos este tipo de productos?, ¿Cómo funcionan?, ¿Dónde reside su poder afrodisíaco?, ¿Es nuestro olfato tan poderoso?

Cuando se habla de feromonas nos referimos a sustancias químicas naturales que nuestro cuerpo emite y que pueden ser percibidas por las personas con las que nos relacionamos. La segregación de este tipo de substancias no es una particularidad del ser humano, sino que también los animales la experimentan. Ellos las usan con frecuencia para marcar su territorio y también para mostrar su disposición sexual ante otros animales de la misma especie. El uso de las feromonas se extiende incluso hasta la agricultura, campo en el que se usan con el objetivo de atrapar insectos y parásitos peligrosos.

Su descubrimiento tuvo lugar gracias a la doctora Winnifred Cutler, quien en 1986 mostró el vínculo que existía entre este tipo de sustancias, las relaciones entre hombres y mujeres y el deseo sexual. En el cuerpo humano, los efectos de las feromonas son muy intensos, pudiendo afectar por ejemplo a la fertilidad de las mujeres, a sus ciclos menstruales y a la menopausia. También son las responsables de que dos mujeres que comparten gran parte de su tiempo juntas lleguen a menstruar al mismo tiempo con el paso de los meses.

A día de hoy, estas sustancias han llegado hasta el mundo de la perfumería influyendo sobre el deseo sexual que sentimos. Algunos se preguntarán: pero si nosotros mismos segregamos feromonas, ¿Por qué utilizar un perfume que las contengas? Lo cierto es que, tras miles y miles de generaciones, los humanos ya no emitimos las mismas cantidades de feromonas de manera natural como en épocas pasadas y los momentos en los que mayor emisión producimos se corresponden con la sudoración. Por ello, muchas personas deciden hacer uso de los perfumes de feromonas.

Para su fabricación es necesario elaborar un concentrado de feromonas humanas sintetizadas en un laboratorio. Su aplicación debe producirse después del baño, ya que con el agua desaparece su rastro de nuestro cuerpo.

Las feromonas en perfume pueden emplearse como cualquier otro tipo de fragancia o colonia. En el cuello, en las muñecas o sobre la ropa... En realidad, los seres humanos no somos capaces de olfatear dichas feromonas, sino que estas son percibidas por un órgano situado en la parte trasera de nuestra nariz, y que funciona de manera independiente al olfato. Su nombre es vómer nasal, también conocido como órgano de Jacobson. Una vez este percibe dichas substancias, se generan en nuestro interior emociones y deseos sexuales.

Este tipo de perfumes no suponen ningún riesgo, ya que se fabrican de la misma manera que el resto de perfumes. Presentan únicamente un componente estimulante que permite llamar la atención de los demás.