Ocio y Cultura
Llegan las ventas y descuentos del Black Friday. BF

Atrapados por la urgencia de hacerse con uno o varios de los chollos que los comercios suelen proponer durante el Black Friday y el Cyber Monday, pocos se preguntan si los descuentos de los que quieren beneficiarse son realmente tales.

Estos son los consejos para que el Black Friday sea una buena oportunidad para ahorrar y no se convierta en un espantoso despilfarro.

Nunca sin tu lista. ¿Cuántas veces te habrá pasado que solo ibas a por un artículo y has vuelto a casa con otros cinco o seis que no, bajo ningún pretexto, hubieras podido dejar en el escaparate por lo preciosos que eran? Y tampoco salgas con ese aire de “solo voy a ver qué hay por ahí, no compro nada”, que no te lo crees ni tú. Si has hecho un recopilatorio escrito de todo lo que realmente necesitas y que de todas formas comprarías –y te ciñes a ello de forma escrupulosa– no correrás el riesgo de caer en tentación, sino que buscarás precisamente eso: unos chollos. Si las compras compulsivas son una auténtica forma de adicción, la OCU subraya que “tampoco las compras impulsivas son buenas”.

No te lances sobre lo primero que veas. No todo es oro lo que brilla. Podrías constatar que, en sitios distintos, al mismo producto se aplican precios diferentes o, también, que existe un producto mejor que puede ser más barato o que tenga una mejor relación entre calidad y precio del que estás mirando con tanta codicia. “Lo fundamental es comparar antes de comprar”, no se cansan de repetir en la OCU.

 

¿Cuánto costaba antes? La organización señala que el descuento en una tienda no se puede expresar solo con el precio final. Junto al precio rebajado siempre tiene que figurar o el original o el porcentaje de la rebaja. Fíjate en ello y no solo en la última cifra impresa en las etiqueta y que te “parece tan atractiva”. Que no te líen y que no te líes.

Ya compré aquí y las condiciones no eran estas. Ya, puedes que tenga razón. Durante unas rebajas, sin embargo, la tienda puede aplicar algunas condiciones especiales como, por ejemplo, no aceptar el pago con tarjeta o cambiar la política de devoluciones. Ningún escándalo. Eso sí, deben anunciarlo “clara y visiblemente”, destacan en la OCU, para que todos los clientes puedan percatarse de ello.

No cabe arrepentimiento. No, de ninguna manera: la tienda física en la que has comprado ese objeto que realmente no te gusta, no necesitas o de cuya adquisición ahora te arrepientes por motivos que solo te incumben a ti, no está obligada a reembolsarte la compra si se lo devuelves. Es verdad que muchas pueden darte un vale por el mismo importe del artículo restituido para que te lo gastes en otro, pero cada tienda tiene su política de devoluciones y conviene que la conozcas antes de pasar tu preciosa contactless por el TPV.

Pero, ¡si estaba defectuoso! Entonces, es otra historia. Sea el Black Friday, el Cyber Monday, o cualquier otro día del año, “las garantías son las mismas”, señalan en la OCU. Es decir, si lo que compras viene con algún defecto de fábrica, la tienda tendrá la obligación preceptiva de devolverte el dinero. Sí, el dinero, no un cupón para que vuelvas a gastártelo allí donde te timan.

Pero los descuentos se aplican a productos defectuosos. En teoría, no. “Los productos rebajados tienen que tener la misma calidad de siempre”, destacan los expertos de la OCU. “La norma no permite que se vendan como rebajados productos defectuosos”.

¿Y si lo he comprado por internet? En este caso, puedes seguir cogitando sobre tu compra durante dos semanas. Puedes devolver el artículo sin dar ninguna explicación antes de que hayan transcurrido 14 días. Para pagar, la OCU aconseja utilizar una tarjeta prepago, una tarjeta de crédito o Paypal. “Evita hacer transferencias bancarias si no te fías plenamente del vendedor”, sugieren.

Uy, ¿dónde está mi tique? Si lo has tirado a la basura, lo has olvidado en el comercio o no lo has pedido, dile adiós a tu reclamación. Así que, ya sabes: aunque llegues a la caja con mucho agobio, después de una cola interminable, piensa bien en guardar tu recibo a buen recaudo, por si las moscas. Y sí, una hoja de reclamación debe siempre estar a tu disposición si la pides. La rellenarás en tres copias: una para ti, otra para ellos, y una tercera que deberás presentar en la Oficina de Consumo.