Ocio y Cultura
Bertín Osborne, llora escuchando 'Cai', la canción de Niña Pastori. TV

Con una fiesta gitana y rodeado de grandes amigos y familiares, Antonio Carmona abre las puertas de su espléndida casa en Cádiz para recibir a Bertín Osborne. Durante su visita, el cantante cuenta a fondo su infancia rodeada de flamenco.

El primero del que aprendió flamenco fue de sus raíces, de su padre, Juan «El Habichuela».

«Le veía muy poco. Cuando no estaba de gira, estaba tocando con alguien o de fiesta. Mi padre tocaba a las máximas figures del toque, del cante, pero luego a los aficionados del pueblo», recuerda el cantante antes de emocionarse al hablar de la enfermedad que terminó con su padre.

«Había veces que ni el mismo se reconocía. Le tenía que poner la guitarra encima y ya decía "yo soy Juan 'El Habichuela'"».

A causa de las idas y venidas del guitarrista, la madre de Antonio Carmona tuvo que sacar todo el coraje que tenía dentro.

«Mi madre nos ha creado sola».

Matilde ha sido una adelantada a su tiempo.

«Se sacó el carné, llevaba pantalones y no veas las que formaba. En mi familia son muy tradicionales y lo siguen siendo. Se casan entre gitanos, se saca el pañuelo... Pero yo he cambiado todo eso, con todo el respeto».

A su familia no solo le costó acostumbrarse a lo adelantada que fue su madre, también tuvieron problemas para aceptar a su mujer Mariola Orellana, representante de artistas, por ser paya.

«Cuando este me dijo que quería casarse con una paya, ¡oy! Lo que me entró», cuenta Matilde. Pero con el tiempo supieron superar este bache y ser una familia unida. «En los momentos más duros ¿Quién ha estado?».

Su música siempre ha tenido como referentes a Camarón de la Isla y Paco de Lucía. De hecho, Carmona ejerció de chófer de Camarón.

«Aún no era percusionista de peso, entonces metieron a otro en el disco, pero les dije 'méteme de lo que sea'. Cuando me tocaba recogerlo, me abría Camarón en calzoncillos, con el pelo mojado... Fue un regalo».

Sin embargo, la influencia latinoamericana es más que obvia en sus canciones y es algo que tiene que agredecer a su madre y al resto de su familia.

«Mi madre con muy poquita edad nos llevó a Argentina porque entonces se hacía mucho dinero allí y fue por eso por lo que cogí ese puntazo latino».

De ahí la conversación derivó en sus inicios en la música y el éxito alcanzado con Ketama, grupo del que se desvinculó para emprender su carrera en solitario.

¿El menú? Un arroz gitano cocinado por la madre de Antonio (quien, por cierto, tiene un libro de recetas gitanas).

La matriarca además habla sobre las tradiciones gitanas y cómo llegó a admitir a Mariola Orellana en la familia. La madre y la pareja de Antonio Carmona no son las únicas visitas que han recibido durante el programa.

También ha pasado por la casa Imanol Arias o Niña Pastori, muy unida desde hace años a la familia Carmona y la responsable de que veamos una cara desconocida de Bertín: la sensible.

Empezaron con «Como debe ser», de Antonio Carmona, pero la que Imanol Arias querían que cantara era uno de sus temas más famosos de Niña Pastori: «Cai», mientras Antonio Carmona le acompañaba a la guitarra.

Al igual que Miguel Bosé cuando escuchó los acordes en plena cosntrucción, Bertín se emocionó.

«Se nos ha emocionado el jefe», gritaba Carmona.

«Cántala otra vez», pedía Bertín emocionado.

Imanol intentó consolarle pasándole el brazo por encima del hombro. Pero no fue suficiente.

Finalmente, Bertín Osborne abandona el salón donde se estaba grabando el programa pidiendo disculpas.

El presentador de Telecinco explicó poco después por qué se había emocionado tanto:

«Me recordó toda mi época de Jerez y me recordó a Sandra y fue un momento muy bonito».

Por si os habéis perdido, Sandra Domecq fue la primera esposa de Bertín Osborne y la madre de sus tres hijas.

Juntos también afrontaron al poco de casarse la muerte de su primogénito Cristian a los pocos días de nacer. Su matrimonio se rompió, pero no la unión que había entre ellos ya que mantuvieron una buena relación.

No es la primera vez que Bertín habla de ella.

«Sandra era una mujer espectacular, espectacular... Le pedí perdón no una vez sino mil veces», dijo en el programa «En la tuya o en la mía» cuando le visitó Mariló Montero.