Pasajeros en el Metro.
Las línea 1 y 10 son las que más incidentes están sufriendo
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Metro de Madrid, Línea 1, 20.00 horas de un viernes de diciembre.
Nadie repara en cuatro hombres y una mujer correctamente vestidos que esperan, junto a decenas de personas, la llegada del vagón. Sus ojos escrutinan al resto de viajeros mientras se intercambian susurros en rumano.
Se separan. Dos entran en un vagón. Tres en otro. Dentro, observan a la atestada masa de viajeros. En pocos segundos localizan a sus víctimas: un grupo de extranjeras que charla animadamente prácticamente pegadas unas a otras. Llevan sus mochilas colgadas a la espalda. Unos dedos hábiles, entrenados durante años, hurgan imperceptiblemente en las cremalleras sin que nadie se de cuenta.
Al llegar a la siguiente estación, los rateros se bajan con su botín y caminando rápido cambian de vagón.
ROBOS CADA VEZ MÁS FRECUENTES
Ante la desidia de los responsables del Metro de Madrid que, a diferencia de otras capitales europeas como París o Londres, no avisan por megafonía ni colocan carteles en los vagones advirtiendo de este tipo de hurtos, las víctimas, muchas de las cuales ni se molestan en denunciar, se resignan a contar sus casos en foros de internet:
"En la línea 10 de Metro veo actuar a carteristas todos los días con total impunidad. Suelen apostarse en el andén de la línea 10 de Nuevos Ministerios, pues es uno de los trasbordos que suele tomar la gente que viene del aeropuerto (línea 8).
Ahí observan llegar a los turistas al andén y suelen escoger a gente que lleve bolsos o mochilas colgados de la espalda, además de algún otro bulto que les haga no prestar demasiada atención al bulto pequeño. Una vez elegida la víctima, aprovechan la llegada del tren a la estación y el barullo que se monta al intentar subir al vagón para colocarse detrás de la misma y, disimulando una de las manos bajo una chaqueta o cazadora, intentar sustraer lo que puedan.
Estos intentos prosiguen en el interior del vagón, si éste viene cargado y el turista no se ha percatado.
Normalmente van de dos en dos, son de nacionalidad extranjera (nunca los mismos) y apariencia normal, no llaman la atención inicialmente"