La Virgen de La Piedad del Valle de los Caídos.
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El Valle de los Caídos, que permanece cerrado a los turistas desde diciembre de 2009, nos está costando un pico.
En aquella fecha, a impulso del socialista Zapatero, empeñado en ganar la Guerra Civil siete décadas después de concluida y cuando el general Franco llevaba ya más de treinta enterrado en la basílica, ordenó cerrar el lugar, sin previo aviso y alegando la necesidad de realizar unas obras.
Ahora solo se puede acceder a actos religiosos. Y eso se hace sin pagar entrada. Esta decisión ha supuesto dejar de ingresar en torno a los dos millones de euros en las arcas públicas.
La razón es muy simple: el Valle de los Caídos ha sido históricamente el tercer monumento más visitado de la Comunidad de Madrid, al nivel del Palacio Real y del Monastario del Escorial.
La abadía benedictina, en la que están enterrados Franco y José Antonio Primo de Rivera junto a 30.000 víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil, recibía cada año unos 370.000 turistas, cada uno de los cuales pagaba entre 2,5 y 5 euros.
El Gobierno Zapatero siempre mostró animadversión contra este monumento, que fue ignorado por los otros presidentes de Gobierno de la democracia, incluso por Felipe González.