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«En algunas comunidades, la presión de los políticos sobre los medios puede ser terrible»

Borja Ventura, Viernes, 11 de noviembre 2005

En apenas un rato lo ha dicho todo. Pedro Ortiz, el director del periódico valenciano Las Provincias, habla muy rápido. Y de manera muy franca. Reconoce que siempre hay presiones, sean económicas o políticas, pero que la clave es "evitar hacer caso a esas presiones". Dice que no le gusta el proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña, aunque por un simple motivo de equidad: si no es viable que lo hagan todas las comunidades, "no debería poder una sólo". Y sobre la reforma del Estatuto valenciano da una respuesta sensata: "no creo que hubiera una demanda social tan grande como para cambiar el Estatuto".

En la Comunidad Valenciana aún resuenan las batallas entre su periódico y su competidor, Levante, más cercano a la izquierda: durante años una guerra entre ambas cabeceras sacudía los kioscos con acusaciones y órdagos constantes. Pero los tiempos cambian. Ahora Ortiz habla de una "magnífica competencia", en la que cada cual va "a pisarle la noticia al otro y a hacerlo mejor que el otro, pero reina la cordialidad entre ambos periódicos". Todo un ejemplo por parte de ambos, y más en los tiempos que corren.

{p}¿Qué lugar ocupa actualmente Las Provincias en la prensa valenciana?{/p}
{r}El primero, sin ninguna duda. Las últimas cifras de la OJD nos colocan ya por delante de Levante, pero además de esto somos los primeros en tradición y en historia: somos los terceros en antigüedad de toda España, nacimos en 1866, con lo que estamos a punto de cumplir 140 años. {/r}
{p1}¿Qué hay de la antigua rivalidad con Levante?{/p1}
{r1}Las diferencias en ventas son mínimas; en rivalidad sigue existiendo, pero con una magnífica competencia por parte de Levante. Cada cual vamos a pisarle la noticia al otro, cada cual vamos a hacerlo mejor que el otro, pero reina la cordialidad entre ambos periódicos. Ya no nos atacamos mutuamente, por decirlo así, tal y como ocurría hace unos 8 años.{/r1}
{p1}¿Qué papel cumple la versión digital de su periódico respecto a la versión impresa?{/p1}
{r1}La versión impresa se vuelca íntegramente en la versión digital, que además se rodéa de canales temáticos fundamentalmente referidos a Valencia, que han convertido a nuestra página en la web valenciana más vista. No se actualiza en exceso, pero estamos en vías ahora mismo de darle una actualización mucho más enérgica y dinámica, durante las 24 horas del día.{/r1}
{p1}¿Qué diferencias cree que existen entre la prensa regional y la nacional, además del ámbito grográfico?{/p1}
{r1}Al final se tiende a acabar lo "estatal" y lo "regional". La prensa estatal intenta regionalizarse a través de las ediciones, a lo que la regional intenta responder. Y lo hace de dos modos: por una parte también con ediciones, intentando comarcalizarse, pero al mismo tiempo, para evitar una fuga de lectores, no descuida la información nacional e internacional. Hay que tener en cuenta que cualquier acontecimiento económico de Bruselas, o un tornado en Nueva Orleans, o el nacimiento de la Infanta Doña Leonor en Madrid son temas que interesan también a los valencianos. Por ello, Las Provincias no obvia esa información porque sea nacional o internacional, al contrario, le da el peso que debe tener. Potenciamos la información local, pero no descuidamos la información nacional o internacional.{/r1}
{p1}¿Dónde hay más manipulación?, ¿en la Comunidad Valenciana o en el resto de España?{/p1}
{r1}No lo sé, me gustaría saberlo. Sé que hay algunas comunidades en las que es terrible la presión que ejercen los poderes políticos sobre los medios de comunicación, sé que hay otras en la que son los poderes económicos los que ejercen esas presiones... En Valencia, lógicamente, sí hay quien quiere presionar, pero al menos Las Provincias está intentando no evitar las presiones porque es imposible evitar que a uno le presionen, pero sí hacer caso omiso de ellas.{/r1}
{p1}¿Qué piensa del proyecto de reforma del Estatuto valenciano?{/p1}
{r1}No creo que hubiera una demanda social tan grande como para cambiar el Estatuto. Hay una serie de cuestiones de tipo práctico que se podían cambiar, como ampliar el límite de Consellers, algunos aspectos técnicos menores... pero no llego a ver más motivos. Hay muchos aspectos con los que no estoy de acuerdo, por ejemplo, el tema de los derechos históricos: si no nos sirven los de hace 23 años, no nos servirán los de hace trescientos. Personalmente no me gusta que entremos en esas cosas, ni que el Estatuto sea tan grande, ni que incluya, por ejemplo, a la Acadèmia Valenciana de la Llengua, cuando ni siquiera la Constitución española incluye dentro a la RAE. También se pretenden institucionalizar algunas figuras desde el Estatut, pero el camino es diferente: crear instituciones firmes que se conviertan en firmes y fiables por la consideración que tengan los ciudadanos. Por otra parte, la llamada cláusula Camps es algo que no se ha entendido: creo que Camps pretendía que, ya que somos los primeros en cambiar el estatuto y aspiramos a todo. Y como desde aquí no queremos reformar la Constitución ni las Leyes Orgánicas porque no podemos, lo que sí decimos es que si alguna vez se reforman las leyes orgánicas y queremos acceder a las nuevas competencias, nos reservamos el derecho a hacerlo. Se ha interpretado como un "yo lo quiero todo", pero en realidad es algo más suave; otra cosa es que sea jurídicamente realizable. Y sobre el 5% de votos necesarios para acceder a las Cortes, tengo sensaciones encontradas: por un lado sé que deja fuera a muchos votantes, pero por otro lado bajar el listón nos llevaría a una situación en la que, la excesiva abundancia de partidos en las Cortes podría dificultar la gobernabilidad y estabilidad.{/r1}

{p1}¿Y la reforma del Estatuto catalán? ¿Cómo se ve desde la Comunidad Valenciana?{/p1}
{r1}Muy mal. Pero no es desde Valencia, sino desde el resto de España. Aquí no hay rivalidad con Cataluña. Hay una parte del proyecto que ya estaba en el Estatuto vasco y en el navarro, igualmente perniciosa, que las dificultades de aquella época y inercia de estos 27 años han dejado pasar, pero que no queremos dejar pasar en Cataluña, y es que se administre sus propios impuestos. Si todas las comunidades hiciésemos eso, crearíamos corralillos en los que cada uno tendría sus impuestos, decidiría qué hacer con ellos y se decidiría qué sería lo que se tendría que pagar al Estado por sus servicios. Es decir, qué tiene que pagar cada comunidad para, por ejemplo, mantener la embajada española en Noruega. O, por ejemplo, ¿cómo decidir cuánto pagar a nuestras comunidades hermanas en concepto de solidaridad? Me parece inviable que las 17 comunidades autónomas accedan a ese estatuto, y si no pueden todas, no debería poder una sólo. Esto independientemente de otros aspectos, como la archirregulación de la vida privada: aquello por lo alto es una Constitución y por lo medio un Estatuto, pero por lo bajo son leyes y hasta reglamentos. Me parece que es algo excesivo... y sin entrar en el concepto de nación. Cuatro veces dice la propuesta del Estatuto de Cataluña que es una nación: si Cataluña fuese una nación no haría falta decirlo, ni proclamarlo.{/r1}



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