Copresentadora de “Entiendas o no entiendas”, de Radio5 (RNE), junto a Leopoldo Alas

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Mavi Aldana: «Hasta la cosa más tremenda se puede decir con educación y unos márgenes de cortesía»

Elena de Regoyos, Periodista Digital, Miércoles, 15 de septiembre 2004
Con 15 años decidió que quería dedicarse a la radio: A los 19 empezó a cumplir su sueño en una pequeña radio de Marbella. Y hoy, más de dos décadas después, sigue viviéndolo cada día. “Mi vida es la radio”, confiesa Mavi Aldana, una periodista que vive este medio con la ilusión del primer día. Ahora participa cada miércoles en el programa “Entiendas o no entiendas”, que dirige y presenta Leopoldo Alas en Radio5, donde aborda diversos aspectos del entorno gay.

¿No le ha atraído nunca la televisión?
 
Hice una pequeña incursión, participé en lo primero que se hizo en el Canal Internacional de TVE.
 
¿Y no le tocó la fibra, como la radio?
 
La televisión me atrae, pero es fría.
 
¿En qué sentido?
 
En la radio tienes a un compañero de sonido en frente, le ves los ojos, te sientes entendida. En la televisión tienes un pinganillo y el resto del equipo trabaja desde arriba, no les ves.
 
¿Siempre supo que ese era su medio? ¿Ni periódico, ni televisión?
Desde los quince años tuve claro que lo mío era vocacional. Escuchaba mucho a Paco Galindo en Radio España, lo escuchaba todo. Yo me comunico mejor hablando que por escrito. La radio llega más al corazón, tiene cercanía con el oyente. Ya desde pequeña leía poesías en el colegio y las demás madres se emocionaban.
 
Y consiguió su sueño.
 
Es la prueba de que cuando alguien quiere algo se acaba consiguiendo. Tenía muchísimas ganas, fuerza e ilusión, y aún las sigo teniendo.
 
¿Qué le diría a los miles de jóvenes que cada año deciden que quieren estudiar periodismo?
Que se lo crean, que luchen por ello. Que les guste lo que van a hacer y que lo tengan claro. Si luchan por ello eso se transmite y acaban consiguiéndolo.
 
En la boda del Príncipe y doña Letizia, con la lectura de Menchu Álvarez del Valle, todo el mundo añoró el estilo de la “vieja escuela” de la radio, ¿la echa de menos?
 
¡Qué voz tenía! ¿eh? La radio no debe desvincularse de la sociedad de cada momento. La España de hoy es muy diferente de aquella y la radio ha evolucionado con ella. Hay que quedarse con lo mejor de cada una y no ser excluyentes. Cualquier cosa hecha con elegancia gusta.
 
Se refiere a la elegancia de entonces, ¿hoy se ha perdido?
 
No sé decirte, es que ahora vamos muy deprisa. No sé si al oyente le gustaría escuchar los programas de entonces, creo que sí. Pero la radio hoy sigue siendo muy participativa y abierta. Tiene que ser una ventana de la sociedad y cuando se aleja de ella la gente lo nota y la escucha menos.
 
¿Se refiere a algún momento en particular?
 
Quizá cuando surgió el boom de tantos programas de crónica social y las televisiones privadas.
 
¿Y ahora nos volvemos a acercar a la radio?
 
La estamos recuperando porque se ha aprendido a convivir con los dos medios de forma habitual. Además, han ayudado mucho las nuevas tecnologías, la radio digital. Desde cualquier rincón del mundo puedes pinchar una pantalla y escuchar la radio de tu país. Es el poder de la palabra, si fuéramos conscientes de ello seríamos más respetuosos.
 
¿Cree que falta respeto en los medios de comunicación?
 
No, me refiero al respeto por la palabra misma. En cuanto a respetar a los demás, la sociedad en general coincide en su desaprobación del insulto y las descalificaciones.
 
¿Por qué tienen éxito, entonces, los programas basura?
 
Quizá por nuestra parte más agresiva. La radio es más respetuosa y menos pendenciera. Los programas de divertimento son necesarios, pero no hay que llegar al extremo. Yo me voy a la cama crispada cuando estoy viendo un programa en los que todos hablan a la vez. A lo mejor es un espejo para el espectador contenido, para darle una vía de escape, pero no creo que sea sano mentalmente. Yo siempre digo que “entre col y col, lechuga”, aportar algo diferente es importante.
 
¿Eso es lo que van a hacer con Leopoldo Alas en “Entiendas o no entiendas”, de Radio5, centrado en el entorno homosexual? ¿Qué punto de vista aporta usted?
 
El de una persona que busca la comprensión y que no califica a nadie por su condición ideológica, de sexo o de raza. Aunque parezca obvio decirlo. La tendencia es el miedo a lo distinto, pero yo prefiero no ser excluyente. Respeto todo y exijo que me respeten a mí.
 
¿Alguna vez le han coartado su opinión por trabajar para un medio determinado?
 
Nunca. Hasta la cosa más tremenda se puede decir con educación y unos márgenes de cortesía. No hay que perder las formas ni herir nunca.
 
¿Cuál es la diferencia de trabajar para el Ente Público?
 
Que Radio Nacional no está tan condicionada por la competitividad y las audiencias. La radio privada tiene ese condicionante porque depende de la publicidad. Al no tener publicidad, en RNE, te evita romper el discurso, se trabaja más cómodo. Uno debe ser leal al medio para el que trabaja.
 
¿Se refiere a alguien en concreto?
 
Los trapos sucios se deben lavar en casa. Todo el mundo anda vociferando sus problemas.
 
¿Hay buen ambiente en RNE?
 
Somos un equipo muy grande y no podemos ser todos amiguetes, pero sí que hay buen ambiente. Aunque, claro, a veces hay rencillas, es inevitable. De todas formas, tampoco soy partidaria de ir a trabajar para hacer amiguetes. Al trabajo se va a trabajar.

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